El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reavivó el jueves la tormenta política que amenaza su presidencia luego de insistir en que tiene derecho a utilizar información "sucia" de sus oponentes provista por gobiernos extranjeros sin informar de ello al FBI.

En una entrevista emitida por la cadena ABC el miércoles por la noche, Trump dijo que aceptaría información sensible de un oponente ofrecida por un país como Rusia.

"No hay nada malo con escuchar", respondió Trump cuando se le preguntó qué haría si recibiera una oferta de esa naturaleza de parte de Rusia o China.

Trump dio a entender que "tal vez" avisaría al FBI si "considerara que algo está mal".

Cuando el entrevistador de la cadena señaló que el director del FBI, Christopher Wray, dijo recientemente que cualquier tipo de injerencia extranjera en una elección estadounidense debía ser denunciada, Trump respondió: "El director del FBI se equivoca".

Las declaraciones de Trump alimentaron un torrente de críticas con calificativos como "vergonzoso", "chocante" y "un error". Las críticas llegaron tanto del sector de los demócratas favorables a iniciar un proceso de destitución o "impeachment" como de su propio partido y aliados cercanos.

"Todos en este país deberíamos estar completamente horrorizados", dijo la líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi.

El senador Lindsey Graham, un republicano que en general se mantiene alineado con Trump, dijo que el mandatario había cometido "un error". Ante cualquier oferta de ese tipo ofrecida por un país extranjero, señaló, "la respuesta correcta es 'no'".

El crítico habitual del presidente, el senador republicano Mitt Romney, subrayó que debería ser "impensable" que cualquier candidato acepte ese tipo de información.

No obstante, la adopción de un proyecto de ley demócrata para exigir a los candidatos reportar cualquier intento de interferencia extranjera en las elecciones naufragó en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría.

"Hemos caído hoy más bajo que nunca en el Senado, en el Partido Republicano y en nuestra democracia", dijo el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer.

"Qué vergüenza que nuestros colegas republicanos estén dando la espalda cuando saben que lo que hace Donald Trump está minando gravemente la democracia", lamentó.

- ¡Ridículo! -

Luego de la emisión de la entrevista y la lluvia de críticas, Trump se defendió el jueves en Twitter.

"¿Llamar al FBI para hablar de estos llamados y reuniones? ¡Qué ridículo! Nadie confiaría nunca más en mí", escribió.

"Mis respuestas completas nunca aparecen en los medios de comunicación de Noticias Falsas. Deliberadamente dejan afuera las partes importantes", remarcó.

La Casa Blanca también declaró en defensa del presidente y se refirió al ahora cuestionado informe de 2016 compilado por Christopher Steele, exagente de inteligencia británico, que fue en su momento utilizado por los demócratas.

En ese informe, financiado por una firma legal vinculada a la campaña de Hillary Clinton y al órgano que gobierna al partido Demócrata, Steele presentó información de fuentes rusas.

"La hipocresía aquí no conoce límites", dijo Hogan Gidley, portavoz de la Casa Blanca, y desestimó las críticas al presidente como "absolutamente ridículas".

- Sacudón previo a lanzamiento de campaña -

Según la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, el equipo de Trump mantuvo contactos con Rusia, pero en su conjunto esos contactos no configuraban prueba de una conspiración con Moscú.

Sin embargo, los demócratas alegan que el comportamiento del presidente resulta lo suficientemente sospechoso que amerita una investigación más profunda. Una minoría aboga incluso por el inicio de un proceso de destitución.

La entrevista con Trump fue emitida el mismo día en que su hijo mayor, Donald Trump Jr, testificó ante un comité del Senado liderado por los republicanos sobre sus contactos con Rusia.

El comité pretendía ahondar en una reunión en la Trump Tower en 2016, donde estuvieron presentes el yerno del presidente, Jared Kushner, el entonces jefe de campaña, Paul Manafort, y una abogada rusa que ofreció información "sucia" sobre Hillary Clinton.

Aunque Trump se declaró victorioso tras la divulgación parcial del informe de Mueller, sus comentarios en ABC han reavivado la polémica antes del lanzamiento de su campaña el próximo martes en Florida.

El congresista Adam Schiff, presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que los comentarios del presidente sobre su disposición a aceptar ayuda de un gobierno extranjero equivalían a un "abandono del deber".

"La campaña de Trump buscó ese tipo de ayuda en 2016, y su candidato acaba de decir que quieren más de eso mismo para 2020. Le corresponde al Congreso poner un fin a esto", dijo.

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