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Una gran huelga agrava el calvario de la peor línea de tren británica

Un cartel comunica a los pasajeros la falta de servicios de la compañía Southern Rail en la estación de tren Victoria, en Londres, el 13 de diciembre de 2016 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 13 diciembre 2016 - 12:34
(AFP)

Una huelga iniciada este martes promete empeorar la vida de los cientos de miles de usuarios de la catastrófica línea de tren que une el sur de Inglaterra a Londres.

El famoso tren de las 7:29 de Brighton a Londres, que ostenta el triste récord de no haber llegado puntual ni una sola vez en 2014, era uno de los más de 2.000 servicios diarios de Southern Rail afectados.

Unos 300.000 pasajeros sufrirán diariamente la peor huelga ferroviaria en el Reino Unido en más de 20 años. Este paro de 48 horas es el primero de una serie intermitente de más de diez días de huelga entre ahora y enero.

Como resultado, la normalmente bulliciosa estación de Victoria -principal destino de los trenes de la línea- aparecía este martes muy tranquila.

Los sindicatos -Aslef y RMT- decretaron la huelga en protesta por el proyecto de Southern Rail de automatizar la apertura y cierre de las puertas de los vagones, una tarea que hasta ahora realizaba un empleado.

Consideran que la seguridad empeoraría como resultado de la medida.

"Lamentamos sinceramente que los servicios de Southern estén paralizados hoy. Estas huelgas son totalmente injustificadas", lamentó en un comunicado Southern Rail, que el lunes perdió su último recurso judicial para tratar de prohibir el paro.

- "Una basura" -

Southern Rail opera la línea que une Londres a localidades como Brighton, Lewes, los suburbios sur de Londres y otros lugares a los que millones de personas escaparon los altos precios de la vivienda en Londres y los inconvenientes de la gran ciudad: saturación en las escuelas, sanidad...

Govia Thameslink es la empresa ferroviaria propietaria de Southern Rail, además de Thameslink, Great Northern y Gatwick Express, y la que ostenta de lejos el peor servicio del país, responsable del 35,6% de todas las anulaciones de trenes que se producen anualmente en el Reino Unido.

"Por supuesto que estoy enfadado. Estoy de acuerdo con la huelga porque Southern es una basura, una basura de empresa. Y ahora tendré que tomar el metro, donde también hay retrasos", dijo a la AFP un furioso Clarence Quaicoe, un usario de la línea que había conseguido llegar a la estación londinense de Victoria por otros medios.

Los testimonios dramáticos sobre el impacto en sus vidas de una línea cuyos trenes llegan puntales solamente una de cada cinco ocasiones -según datos oficiales de la Office of Rail and Road- son recurrentes.

- "Entre lágrimas" -

Tras las privatizaciones de la era de la primera ministra Margaret Thatcher, el Estado es propietario de las vías y las estaciones, y da concesiones a empresas privadas para que operen los trenes.

Este martes, las demandas al gobierno para que retire la concesión a Southern Rail se redoblaron.

Una madre soltera, Jenny Lehane, publicaba en Facebook una carta enviada a su diputado y escrita "entre lágrimas" en un autobús. La carta iba acompañada de una foto de su hijo de 6 años caminando somnoliento por la calle en pijama y con una manta tras ser despertado a las 5H30 de la mañana para que su madre pudiera llegar al trabajo.

"Es solo un pequeño muestra, entre meses y meses de miseria, de 12 horas de la vida de un pasajero"

"Pagáis demasiado por retrasos, cancelaciones, problemas, os merecéis un mejor servicio", dijo el alcalde de Londres, Sadiq Khan, en un mensaje a los afectados en que exigió de nuevo al gobierno que la ciudad -a través de su empresa municipal de transportes, TfL- asuma el servicio de Southern Rail.

Pero para el gobierno conservador de Theresa May, los sindicatos son culpables de "querer poner de rodillas" a la compañía, en palabras del ministro de Transportes, Chris Grayling, ante cuyo ministerio hay convocada el jueves una manifestación para retirar la concesión a Southern.

Grayling no descartó tomar medidas para prohibir las huelgas en los transportes, una idea que fue recibida con indignación por los trabajadores.

"En vez de tomar medidas para resolver las disputas en Southern Rail, el ministro de Transportes endurece el tono con su amenaza de prohibir huelgas y despojar a los trabajadores ferroviarios de derechos humanos esenciales", dijo el líder del sindicato RMT, Mick Cash.

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