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Agua, el primer paso de un proceso de desarrollo

La extracción del mineral en Huascare, un un proyectto de Sanbasur. Gama

Las enfermedades diarreicas y de la piel, la mortalidad morbilidad infantil, han bajado drásticamente en Huancare.

Este contenido fue publicado el 15 septiembre 2004 - 09:50

La vida sin agua potable y sin letrinas hidráulicas es ahora casi inimaginable para los pobladores de esa remota comunidad del Cusco.

Aunque los resultados se pueden medir rápida y concretamente, ha sido largo el camino recorrido por Sanbasur, Saneamiento Básico en la Sierra Sur. Este proyecto bilateral entre los gobiernos suizo y peruano se inició en 1996, tras un diagnóstico de la crítica situación sanitaria en las áreas rurales del sur del país.

Sanbasur, financiado en su primera fase totalmente por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, COSUDE, busca un nuevo modelo integral de saneamiento básico. "La infraestructura sólo es el medio. El fin es fomentar la autogestión del proyecto", puntualiza Fernando Romero, responsable de Apoyo a la Gestión del Gobierno Regional del Cusco.

La participación comunitaria debía ser, por lo tanto, punto de partida del proyecto. Ante tal reto, los hombres, pero sobre todo las mujeres de Huancare, quechuahablantes, con dificultades para expresarse en castellano, no dudaron en organizarse y formar las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento (Jass).

Aporte de la fuerza de trabajo

Varias comunidades aledañas tenían agua potable, nosotros nos estábamos quedando solos, recuerda Alfredo Rimache, presidente de las Jass. "El 2002 vino el ingeniero Jorge Huamán de la municipalidad Quispicanchis y nos planteó las modalidades de trabajo de Sanbasur. No nos iban a pagar, nuestro aporte sería hacer adobes, zanjas y pozos".

El trabajo de mayor envergadura fue mejorar el estado de la escarpada trocha que conduce a este pueblo ubicado a 3,700 metros sobre el nivel del mar. En las condiciones en que estaba la vía, sólo los burros pasaban por allí. Después de tres meses transitaban vehículos pesados. La comuna de Quispicanchis facilitó un tractor y combustible.

Llevar agua para su molino significaba exclusión

Las Jass empadronaron a 140 familias, todas participaron, excepto una. Esa familia fue excluída. Las Jass y la directiva comunal también velaron por la transparencia del proceso. Un maestro de obra que se emborrachaba, un poblador que intentaba aprovechar de una situación, eran igualmente excluidos. El trabajo comunal de hoy tiene sus raíces en las ancestrales Ayni y Minka, que promueven el bien común.

La infraestructura se adaptó y diseñó de acuerdo a las costumbres y necesidades de los pobladores. Las mujeres diseñaron los lavaderos con un ala adicional para tener mayor espacio, y los pintaron de rojo, color que resalta entre las monótonas paredes de tierra. Todos optaron por las losas turcas en lugar de los WC.

En las comunidades rurales, la construcción de letrinas no tiene la misma acogida que un proyecto de agua potable, por factores sociales y culturales. Por eso, la construcción de dichos pozos tuvo que ser precedida por una intensa estrategia de promoción y capacitación en educación sanitaria, señala Herberth Pacheco, especialista en saneamiento ambiental básico.

Ante otra necesidad - el mantenimiento y administración de los servicios- entraron a tallar una vez más las Jass. La cuota por familia, independientemente de la cantidad de agua que utilice, es un sol al mes (40 Rappen), el doble de lo que estaban dispuestos a pagar. "Los campesinos no malgastan agua, pero debimos convencerlos de que aporten algo más para asegurar la autosostenibilidad del servicio. Sólo clorar el agua cuesta 36 soles al mes", dice Huamán.

Más personas e instituciones involucradas

Sanbasur trabaja paralelamente con temas de género, empoderamiento, autoestima y liderazgo. Realiza constante seguimiento, sus promotores ponen énfasis en fomentar la responsabilidad y en el cambio de hábitos, para lo cual cuentan además con folletos y material didáctico. Gracias a convenios, médicos y enfermeras de las postas médicas, y docentes de las escuelas, refuerzan la labor de los promotores.

Los éxitos de Sanbasur son evidentes en su actual su cuarta fase. El día en que se hizo este reportaje, las familias estaba reunidas en el colegio. El director anunció a los visitantes y Huamán inició un diálogo con los campesinos. Este ingeniero llega a los huancareños hablándoles en su propio idioma y empleando un arma irresistible: el buen humor.

Los pobladores ríen, también recuerdan tiempos no muy lejanos, cuando caminaban un kilómetro para traer agua del río, cuando los niños se enfermaban y los animales morían de sed, cuando se escondían para cumplir sus necesidades fisiológicas.

En Huancare aún hay niños que orinan al aire libre, hombres que olvidan lavarse las manos después de ir al baño. Todavía hay plásticos, aluminio, baterías, regados por las calles. El saneamiento básico es parte de un proceso de desarrollo que acaba de empezar, mas todo indica que continuará. Es unánime la percepción positiva sobre los cambios. Una pobladora lo resume con esta repregunta: ¿Cómo retroceder en lugar de caminar hacia adelante?

swissinfo, Rosa Amelia Fierro, Lima

Datos clave

En el Cusco, las enfermedades diarreicas agudas son la tercera causa de mortalidad infantil.

Las letrinas de arrastre hidráulico utilizan de 2 a 4 litros de agua, tienen una tubería que dificulta el paso de insectos y olores desagradables hacia y desde el pozo.

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Contexto

Sanbasur es un proyecto del área Servicios para el Desarrollo Local de COSUDE. Después de la primera fase, el financiamiento del proyecto ha sido asumido cada vez más por la contraparte peruana, el Ministerio de Salud.

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