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San Gall: una década de cine latinoamericano

Escena de la película colombiana de Ciro Guerra El abrazo de la serpiente, uno de los platos fuertes de la X edición de Pantalla Latina. El Abrazo de la Serpiente
Este contenido fue publicado el 20 noviembre 2018 - 15:00
Sergio Ferrari

A diez años de existencia, Pantalla Latina se propone celebrar su presencia cinematográfica en San Gall con lo “mejor de la producción latinoamericana”.  La programación de esta X edición incluye unas 35 películas, muchas de las cuales han sido galardonadas en los más destacados festivales internacionales.

“Es una forma de festejar desde nuestra vivencia helvética – y con nuestra perspectiva desde Suiza- lo que ha sido la vida misma del cine latinoamericano de estos dos últimos lustros” explica a swissinfo.ch, Mariel Diez, corresponsable de programación del festival y vicepresidenta de la asociación que lo organiza.

Abanico latinoamericano

Entre el 21 y 25 de noviembre Pantalla Latina reunirá algunas de las obras más famosas de esa región en los últimos diez años, así como varias cintas que se exhibirán por primera vez en Suiza. “Reunimos el pasado, el presente y el futuro del cine latinoamericano, a través de cintas que provienen de 14 países”, subraya la joven periodista de origen argentino.

Guiones con una fuerte presencia en la realidad cotidiana “se plasman en las historias que presentamos este año”, explica Diez, repasando, sobre la base de algunos ejemplos, el inventario de Pantalla Latina 2018.

La comedia argentina Mi obra maestra, que hizo parte de la selección oficial de Venecia; el drama cubano Conducta, premiado en diversos festivales, entre otros en Bogotá, La Habana, Ginebra (Filmar en América Latina) y Málaga. La coproducción argentina/española Relatos Salvajes, con múltiples galardones, entre los cuales San Sebastián 2014 – y nominada para el Oscar en 2015 como mejor producción extranjera-; así como la chilena NO, premio Quincena de Realizadores de Cannes y Festival de La Habana, ambos en 2012.

La colombiana El abrazo de la serpiente; las mexicanas El lugar más pequeño, Cómprame un revólver; y La jaula de oro;  la uruguaya Anina; la guatemalteca Ixcanul, así como Liquid Truth, producción brasilera,  El silencio del viento (Puerto Rico, República Dominicana y Francia) y la argentina Teatro de Guerra, son algunas de las obras que exhibirá Pantalla Latina.

El estreno helvético del filme paraguayo Las Herederas, que inauguró este mismo mes de noviembre el Festival FILMAR en Ginebra, así como el chileno Una mujer fantástica, galardonado en Berlín 2018, constituyen dos atracciones especiales de Pantalla Latina. Ambas, producciones de gran coraje social, que tratan aspectos muy particulares de la vida de la población LGBT en contextos conservadores y cerrados.

“Tratamos que el programa sea lo más representativo posible de nuestra región” señala Mariel Diez. Eso implica pensar en obras de países grandes y pequeños; con mucha producción fílmica o relativamente emergentes; que cuenten con el apoyo de distribuidores internacionales o bien, que aun siendo de calidad excelente, no han entrado todavía en el mercado de la distribución internacional”. Priorizando también, “una selección de cortometrajes, que cada año es muy apreciada por el público local y que compite por el Premio del Público”.

Y en la lógica del festival, explica la responsable de programación, “toda una colaboración activa con diferentes iniciativas helvéticas: tal como el Festival FILMAR, o la distribuidora Trigon Film. En esta décima edición “son varios los filmes proyectados casi en paralelo con la muestra ginebrina y otros tantos promovidos por dicha distribuidora helvética” que pone el acento en la producción de América Latina, África, Asia y Europa oriental.

“Testimonios de nuestro tiempo”

Revelación de esta edición, el largometraje Las Herederas, del realizador paraguayo Marcelo Martinessi, coproducción de Paraguay / Uruguay / Alemania / Brasil / Noruega y Francia, que ganó ya numerosos premios en diversos festivales, entre ellos el Oso de Plata a la mejor actriz para Ana Brun en la última Berlinale.

Narra la vida cotidiana de Chela (Ana Brun) y Chiquita (Margarita Irún), una pareja lesbiana, ambas con más de 60 años, de origen acaudalado, y que producto de una crisis económica deben desmontar la lujosa vivienda que ocupan en los suburbios de Asunción. El inesperado derrotero carcelario de Chiquita permite confrontar no solo dos realidades sociales extremadamente polarizadas, sino que empuja a la pareja a recorrer caminos personales inimaginables.

“Me pregunto a través del filme dónde está realmente la libertad. Habiendo vivido en mi infancia ese mundo de mujeres ricas y habiendo conocido muy bien, en tanto cineasta, el mundo de esa cárcel de mujeres”, explica Marcelo Martinessi a swissinfo.ch.

Y junto con esa pregunta, nacen respuestas abiertas -e inconclusas-, impregnadas de una llamativa sensibilidad femenina que hacen de este drama, según la crítica especializada, una verdadera locomotora de referencia para la joven cinematografía paraguaya.

“Es un privilegio venir a Suiza a presentar la película”, enfatiza Martinessi. El director reivindica la posibilidad “desde aquí, en forma abierta y lúcida, de aportar nuestro trabajo, sin la presión de la urgencia cotidiana que vivimos en nuestros países”, subraya.  Una forma de “compartir un mensaje claro y fuerte, de una sociedad que desde Latinoamérica - a pesar de todas las complejidades y problemáticas-, mira hacia el futuro”.

Martinessi, que en parte del período de la presidencia de Fernando Lugo (2008-2012) fuera director de la Radio y Televisión pública en su país, reivindica aquella experiencia de cambios y mejoras sociales. No esconde la frustración profunda que le produjo “el golpe y posterior destitución del mandatario”; recuerda su decisión de partir a una suerte de autoexilio a Brasil; y valora con satisfacción este momento de su vida profesional ligado al fin y la presentación de su ya exitosa película.

Sin embargo, aclara, “no me confundo con los premios que hemos logrado. Tiene de positivo ser una prueba de que ha tocado un espectro amplio de espectadores, gente del cine y jurados. Pero más que un galardón busco contenidos. Y más importante que cualquier presea será evaluar si mi película -como toda otra realización- puede mantenerse como un testimonio de nuestro tiempo en el futuro”.

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