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Decepción en la OMC

La producción agrícola en Suiza es cada vez más biológica. Keystone Archive

Suiza juzga insuficiente la reglamentación de los aspectos no comerciales de la agricultura y poco realistas los objetivos planteados para su liberalización.

Este contenido fue publicado el 02 abril 2003 - 10:33

En los próximos 6 meses deben surgir soluciones, de cara a la IV Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún.

En el marco de la llamada "Ronda del Desarrollo", los 145 países miembros no lograron ponerse de acuerdo para cerrar estas negociaciones el pasado 31 de marzo de 2003.

La Organización Mundial del Comercio fracasó en sus intentos de liberalizar los mercados agrícolas de sus 145 Estados miembros.

Suiza, al igual que otros países industrializados, se negó a abrir este sector de su economía sin recibir a cambio ciertas garantías para no afectar el nivel de vida de los campesinos helvéticos.

Los tres capítulos de esta negociación comercial internacional, iniciada a raíz de la III Conferencia Ministerial de la OMC que tuvo lugar en Doha, Qatar, en noviembre de 2001, son los siguientes: El acceso a los mercados (eliminación progresiva de los aranceles), las ayudas internas a la agricultura y la competencia en las exportaciones (subsidios, créditos y otras formas de ayuda).

Se trata de temas que no pudieron encontrar un consenso en el seno de esta institución, cuya sede se encuentra en Ginebra.

En consecuencia, la OMC se encuentra en una crisis coyuntural y los países pobres no ocultan su amargura por las concesiones que, sin contrapartidas, se vieron obligados a hacer en las pasadas negociaciones comerciales, en el marco de la llamada Ronda Uruguay.

Hasta ahora, ninguno de los temas que se fijaron en Qatar ha tenido éxito. Ni el relacionado con el acceso de los países pobres a medicamentos baratos, ni el trato especial que reclama el mundo en desarrollo, ni el referente a la implementación de los compromisos pendientes en la ronda Uruguay.

Asignatura pendiente

Y, desde este lunes, el tema de la agricultura es otra de las asignaturas pendientes.

Suiza, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón están concientes que es necesario reformar el mundo agrícola. Los acuerdos comerciales internacionales van en ese sentido.

Pero los campesinos pequeños y medianos de estos países (como especialmente lo han dejado sentir los suizos en las últimas semanas manifestando contra la multinacional Nestlé en Vevey y contra la OMC en Ginebra) temen verse arrollados por economías agrícolas mucho más competitivas.

Por eso, el documento de trabajo presentado por el jefe negociador, Stuart Harbinson, no reunió el suficiente consenso como para superar las diferencias. Por un lado, el grupo de Cairns (Australia, Canadá, Argentina, Brasil y otros) exige el fin de los subsidios a las exportaciones. Por otro lado, Suiza, la UE, Estados Unidos y Japón no lo están dispuestos a aceptar.

Posición suiza

El jefe negociador de Suiza en estos temas, el embajador Luzius Wasescha, ha explicado detalladamente, en Ginebra, cuál es la posición de su país.

En una entrevista concedida al diario ginebrino "Le Temps", el negociador reconoció que muchos países miembros de la OMC hacen ofertas y demandas de aperturas de mercados en negociaciones que forzosamente tienen que ser confidenciales. Eso genera desconfianza e igualmente reconoció que las personas potencialmente afectadas temen la pérdida de sus puestos de trabajo y, por ende, de su bienestar en general.

Sin embargo, Wasescha dijo que la OMC otorga el derecho de no privatizar los servicios que sus Estados miembros consideren estratégicos. Así, Suiza no piensa pasar a manos privadas la distribución del agua, ni la salud, la educación (salvo la enseñanza de los idiomas), ferrocarriles, los servicios culturales y el sector audiovisual.

"Mientras que otros no hicieron nada, nosotros modificamos nuestra política agrícola. Pasamos del apoyo que perturba a los mercados a los pagos directos que no tienen incidencia alguna en el mercado. Esto tiene que ver con la soberanía del pueblo suizo de escoger si quiere otorgar millones a la agricultura, o a la investigación, o a la defensa o a lo social... Es una ilusión creer que Suiza va a hacer un grande sacrificio para obtener una mejora en el acceso a los mercados en el dominio de los servicios", explicó Wasescha al cotidiano.

Decepción del director

Constatando el fracaso de las discusiones, el director de la OMC, el tailandés Supachai Panitchpakdi, no puso mas que expresar su "grande decepción". Sin embargo, dijo que no todo estaba perdido dado que todavía existe un cierto margen de tiempo, antes de que la IV Conferencia Ministerial de esta institución tenga lugar en Cancún, México, en septiembre de este año. O sea, 6 meses más.

Por supuesto, esto es posible si los gobiernos involucrados intentan superar sus diferencias. Para Supachai Panitchpakdi, lo importante es mantener viva la dinámica de las negociaciones comerciales generales, es decir, con avances en los temas de servicios, la reducción de los derechos de aduana industriales, la reforma de las reglas internas de la OMC, el comercio y el medio ambiente. Y todo eso, según él, "traerá lazos positivos" con el tema de la agricultura.

swissinfo, Luis Vázquez, Ginebra

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