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Europa evalúa cómo reforzar la seguridad

Tras el 11 de marzo, Europa refuerza sus medidas de seguridad.

(Keystone)

Luego de que los atentados de Madrid han reavivado el debate sobre la seguridad en Europa, las autoridades suizas se ocupan de reformar la Ley de Seguridad Interior.

En la mira está la posibilidad de poder escuchar conversaciones telefónicas en tareas preventivas y de imponer vigilancia en sitios privados.

Los gobiernos de la Unión Europea (UE) expresaron este viernes su voluntad de incrementar la cooperación en la lucha contra el terrorismo.

Sin embargo, rechazaron la posibilidad de crear una institución única para tal efecto, a semejanza de una “CIA europea”, que implicaría el compartir las informaciones.

Los hechos ocurridos en Madrid también suscitan reacciones en Suiza. “La amenaza terrorista es muy real”, comenta Kurt Gasteyger, director de la Asociación para la Promoción y el Estudio de la Seguridad Internacional (APESI).

“Nuestras sociedades deben vigilar que su objetivo de promover la seguridad no socave el sistema democrático y liberal”.

El ex profesor de Estudios Estratégicos del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales de Ginebra advierte que esta protección a favor de la seguridad sólo puede ser relativa.

Gasteyger evoca el “USA Patriotic Act”, adoptada en Estados Unidos en octubre del 2001.

Una legislación que en nombre de la lucha antiterrorista, limita “de forma inquietante las libertades individuales” y “otorga poderes extraordinarios a diversas policías”.

“Este no es el modelo que uno desearía que tuviera Suiza”, sostiene Kurt Gasteyger.

No se olvidan las fichas secretas

Tras el sonado escándalo de 1989 al descubrirse cientos de miles de fichas secretas sobre ciudadanos suizos y extranjeros, la Confederación se muestra especialmente cuidadosa en la protección de la esfera privada de sus habitantes.

La legislación federal de 1997 sobre las medidas para mantener la seguridad interior (LMSI) establece parámetros delimitados sobre las prácticas policiales.

Con ella quedó restringido el uso de métodos para interceptar conversaciones telefónicas, correo personal o vigilar la esfera privada.

“Esto no significa que la policía no pueda utilizar esas técnicas de trabajo”, aclara Pierre-Henri Bolle, profesor de Derecho Penal en la Universidad de Neuchâtel.

“Esos procedimientos están sometidos ahora a un proceso penal, es decir, su puesta en marcha requiere el aval de un juez, antes de ser utilizados”, explica Bolle.

La Policía Federal aboga por que no sea tan restringida la utilización de esos medios, pues argumenta que con la ley actual le resulta imposible vigilar actividades clandestinas.

Clima de seguridad favorable

“El clima político actual es particularmente favorable para la reapertura del tema y, tras el 11 de septiembre, muchas intervenciones parlamentarias apoyan el proyecto”, observa Valérie Garbani, diputada socialista y miembro de la Comisión de Política de Seguridad en la cámara baja.

La preocupación se hace latente entre los bastidores de la Oficina Federal de Policía (OFP). “Se realiza una evaluación interna para identificar las lagunas y formular propuestas que mejoren la lucha preventiva contra el terrorismo”, comenta un portavoz de la OFP.

Los resultados de esos trabajos, particularmente discretos, deberán ser presentados próximamente ante el jefe del Ministerio de Justicia y Policía, Christoph Blocher.

Al parecer, se planea solicitar mayor libertad para escuchar conversaciones telefónicas en tareas de prevención, así como también la posibilidad de vigilar sitios privados.

“Las delimitaciones jurídicas impuestas provocan ciertas dificultades. Y creo que es una buena batalla que los servicios federales busquen recuperar el terreno perdido después del escándalo de las fichas secretas”, admite Jacques Baud, especialista en servicios de información y terrorismo.

“Una mayor libertad de acción debería someterse a ciertas condiciones. Y las autoridades políticas deberían poder ejercer un verdadero control sobre las tareas realizadas por los servicios de información”, advierte Baud.

Mayor control político

Está claro que antes de obtener carta blanca, esos servicios deberán demostrar más transparencia y permitir al mundo político una evaluación de sus actividades, y en el momento oportuno, optimizar sus medios de acción.

Sobre los atentados de Madrid, Jacques Baud apunta que pese al corpulento arsenal legislativo que España tiene en materia antiterrorista, no se pudieron evitar los atentados del 11 de marzo.

Según él, esta constatación demuestra que las medidas represivas son insuficientes para hacer frente a una amenaza cada vez más compleja y difusa. “La lucha contra el terrorismo debe fundarse en un mejor análisis estratégico”, subraya.

En cuanto a las actividades de los servicios de información, “deben servir, sobre todo, para instruir al mundo político y así dotarlo de medios para reducir las situaciones de riesgo”.

Favorecer los intercambios de información

Para Pierre-Henri Bolle, la optimización de la lucha antiterrorista debe mejorarse con el reforzamiento de la colaboración con la Unión Europea.

La adhesión a los acuerdos de Schengen y una estrecha colaboración con la Policía Europea (Europol), permitirían a Suiza el acceso a los bancos de datos informáticos y esto le posibilitaría localizar a los criminales más allá de sus fronteras.

“Estos intercambios de información, rápidos y confiables, contribuirían a hacer más eficaz el sistema penal”, subraya Bolle.

Pese a la fiebre de la seguridad que cubre Europa, estas herramientas de la lucha contra el terrorismo están integradas en los paquetes globales de los acuerdos bilaterales entre Berna y Bruselas y son objeto de negociaciones.

Esto tiene como resultado que la UE condicione el acceso a los registros de la Europol al desenlace del tema sobre fraude. Y los acuerdos de Schengen se encuentran en situación de bloqueo permanente.

Para compensar esas lagunas, los servicios de policía y de servicios de información suizos pueden contar con los contactos personales y los mecanismos de cooperación transfronterizos. Herramientas muy útiles y que, a veces, dan mejores resultados que los acuerdos en negociación.

swissinfo, Vanda Janka
(Traducido por Patricia Islas)

Contexto

La Oficina Federal de Policía es un centro de información, coordinación y análisis en el sector de la seguridad interior suiza.

En el seno de esta oficina, el Servicio de Análisis y Prevención (SAP) se encarga de ejecutar “tareas preventivas”.

En otras palabras, se ocupa de los servicios de información y de la lucha contra el terrorismo.

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