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Tímido reconocimiento suizo de los apátridas

En noviembre de 2013, un refugiado sirio muestra a ACNUR su tarjeta ‘maktoumeen’ emitida en Siria. Ese documento, concedido a los kurdos apátridas no registrados, no confiere ningún derecho ni estatus. UNHCR

En Europa, Suiza se mantiene particularmente restrictiva sobre los derechos concedidos internacionalmente a los apátridas. Esa actitud fue documentada por un estudio inédito publicado el martes por la oficina suiza del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La soberanía y la lucha contra los abusos tienen prioridad sobre las necesidades de protección de las personas que “no tienen derecho a tener derechos”, como las llama ese organismo.

Este contenido fue publicado el 13 noviembre 2018 - 16:06
Frédéric Burnand, Ginebra

“Mira bien a esos apátridas, tú que tienes la suerte de saber dónde están tu hogar y tu país.... Mira bien a esos desarraigados, tú que tienes la suerte de saber de qué vives y para quién, a fin de comprender con humildad hasta qué punto el azar te ha favorecido con relación a los demás. Mira bien a esos hombres hacinados en la parte trasera de la barca y ve hacia ellos, háblales, porque ese simple paso, ir hacia ellos, ya es un consuelo”. Estas líneasEnlace externo publicadas en ‘Voyages’, una colección de artículos escritos por el autor austriaco Stefan ZweigEnlace externo, despojado él mismo de su nacionalidad por los nazis, da testimonio de la trágica figura del siglo XX que es el apátrida.

Con el establecimiento de nuevas naciones sobre las ruinas de los imperios dislocados por la Primera Guerra Mundial aparecen los apátridas. Un período violento e inestable al que responden la expedición de pasaportes y el control fronterizo.

A pesar de las convenciones internacionalesEnlace externo sobre refugiados y apátridas, establecidas en la segunda mitad del siglo XX, hay actualmente unos 10 millones de apátridas en el mundo, según ACNUR. Una realidad que salió a la luz tras los asesinatos masivos de los rohinyá, una minoría privada de su nacionalidad por un Estado birmano acusado hoy de genocidio contra esta comunidad predominantemente musulmana.

Contenido externo


Poner fin a la apatridia

En 2014, ACNUR lanzó la campaña #IBelongEnlace externo (pertenezco) para poner fin a la apatridiaEnlace externo en todo el mundo para 2024. En ese marco, la oficina suizaEnlace externo de la agencia de la ONU publica un estudio específico para el país. Con ello pretende estimular a las autoridades helvéticas a reconocer mejor una realidad que tienden a subestimar. Y esa es también la opinión de la abogada Barbara von RütteEnlace externo de la Universidad de Berna, entrevistada por swissinfo.ch.

Países de procedencia. El estudio de ACNUR proporciona algunos detalles sobre los países de procedencia de los apátridas o de las personas en riesgo de convertirse en tales: “Las autoridades cantonales mencionaron a Siria, China, Rusia y la otrora Unión Soviética. También mencionaron a los palestinos y a los romas. Los abogados y el Centro de Asesoramiento Jurídico para Solicitantes de Asilo proporcionaron informaciones similares”.

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El estudioEnlace externo permite evaluar al alza el número de personas que pueden ser consideradas como apátridas en Suiza. En cinco años, el número de apátridas reconocidos como tales por la Secretaría de Estado de Migración (SEMEnlace externo) aumentó en alrededor del 150% para llegar a más de 600. Sin embargo, según ACNUR, más de 1 000 otras están afectadas. Las autoridades suizas las clasifican como “sin nacionalidad” o ciudadanos de un “Estado desconocido”. Empero, según ACNUR, al menos algunas de esas personas probablemente podrían recibir el estatuto de apátridas y los derechos que les confieren diversas convenciones internacionales.

Firmeza por encima de todo

Pero nada es menos seguro. El organismo competente para la concesión del estatuto de apátrida en Suiza -la SEM- reconoce algunas deficiencias en la materia. “Suiza apoyó la recomendación del Consejo de Derechos HumanosEnlace externo que prevé, en particular, que la definición del estatuto de apátrida se ajuste plenamente a la que figura en la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954. Suiza no tiene una legislación específica sobre la apatridia. Aplica la definición del Art. 1 de la convención de 1954Enlace externo”, precisa la SEM a swissinfo.ch.

Lanzamiento de la campaña #iBelong por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. SALVATORE DI NOLFI

La SEM responde, como lo había hecho el Consejo Federal (Gobierno), a la interpelación de la diputada socialista Nadine Masshardt en junio de 2017: “En la actualidad, el Consejo Federal no ve ninguna razón para ratificar la Convención Europea sobre la Nacionalidad del 6 de noviembre de 1997 y la Convención para la Reducción de los Casos de Apatridia del 30 de agosto de 1961, Suiza ya ofrece una protección ampliada a los apátridas reconocidos por la legislación en vigor”.

Entre las recomendacionesEnlace externo de ACNUR, figura la concesión, a los hijos de apátridas, de la nacionalidad de los países en los que nacieron. En Suiza no existe un sistema automático, señala la SEM: “Según el artículo 38, apartado 3 de la Constitución Federal, la Confederación facilita la naturalización de los niños apátridas. El artículo 23 LN [Ley sobre la Nacionalidad] concretiza esta disposición. De conformidad con el artículo 23, apartado 1, de la LN, un niño apátrida puede solicitar la naturalización facilitada si ha residido en Suiza durante un total de cinco años, incluido el año anterior a la presentación de la solicitud.

El privilegio de la nacionalidad

De hecho, la adquisición de la nacionalidad suiza sigue siendo difícil. “Suiza es uno de los Estados más restrictivos de Europa en la materia y uno de los últimos en aplicar esencialmente el derecho de sangre en contraposición al derecho del suelo”, subraya Barbara von Rütte.

En este ámbito, como en tantos otros, Suiza no suele regalar su soberanía y su jurisdicción nacional.

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