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El conflicto palestino planea en la ONU



El israelí Jossi Beilin (izq.) y su colega palestino, Jassir Abed Rabbo, secretario general de la OLP, durante la firma de los Acuerdos de Ginebra en 2003.

El israelí Jossi Beilin (izq.) y su colega palestino, Jassir Abed Rabbo, secretario general de la OLP, durante la firma de los Acuerdos de Ginebra en 2003.

(Keystone)

La Autoridad Palestina pide a la ONU el reconocimiento de un Estado palestino y su adhesión como miembro, lo que suscita una oleada de protestas en Estados Unidos e Israel.

Israel habla de provocación. Estados Unidos amenaza con utilizar su derecho de veto. Y al margen de la indignación suscitada por la demanda palestina, dos personalidades políticas favorables a la paz, el israelí Jossi Beilin y el palestino Jassir Abed Rabbo, ven una real posibilidad en esta voluntad palestina de ser admitida en la ONU.

La Iniciativa de Ginebra de 2003 podría desempeñar un papel capital para alcanzar un acuerdo de paz, explicaron el viernes (16.09) en Nueva York los dos arquitectos de esa iniciativa nacida de la sociedad civil.

En el curso de los últimos 18 años, Jossi Beilin y Jassir Abed Rabbo jugaron un rol clave en las principales negociaciones de paz. Ambos tienen un conocimiento profundo de los desafíos en Oriente Cercano.

La Iniciativa de Ginebra muestra de manera pragmática y concreta la que podría ser una solución de dos Estados. Todos los temas fundamentales, como la demarcación de fronteras, los refugiados, el estatuto de Jerusalén o el derecho del agua, han sido discutidos y se han diseñado soluciones.

Desde su lanzamiento en 2003, la Iniciativa de Ginebra se convirtió en punto de referencia, coinciden los expertos.

Apoyo suizo

El antiguo ministro israelí de Justicia, Jossi Beilin y su colega palestino, Jassir Abed Rabbo, secretario general de la OLP y consejero del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, participaron el viernes en un encuentro organizado por el Instituto Internacional por la Paz y la Misión Suiza ante la ONU. La Iniciativa de Ginebra nació, recordemos, merced al apoyo de Berna.

Durante la apertura del encuentro, que suscitó un gran interés, el embajador de Suiza ante la ONU, Paul Seger, declaró que los detalles del pedido palestino todavía no se conocían. El anuncio de la solicitud de la Autoridad Palestina  para el reconocimiento de un Estado palestino con las fronteras de 1967 y una adhesión a la ONU se había producido sólo unas horas antes.

El embajador consideró sin embargo que el tiempo apremia para alcanzar una solución pacífica y ese encuentro tuvo como objetivo crear un espacio para la confianza y el diálogo.

Una situación bloqueada

Sobre la posibilidad de alcanzar aún un compromiso, Jassir Abed Rabbo explicó que ese anuncio no era la solución privilegiada de los palestinos, sino una última opción para desbloquear el estado de cosas.

Dijo que, en el terreno, el gobierno israelí hace imposible una paz a largo plazo con el desarrollo de sus asentamientos. “No vemos ninguna otra opción que la de salvar la solución con dos Estados”, declaró.

Jossi Beilin, por su parte, indicó que la demanda al Consejo de Seguridad era “de hecho, una tragedia que no satisfacía a nadie”. Ni a los palestinos, ni a Israel, ni a los Estados Unidos y todavía menos a Europa, que ve dividida. Aunque Palestina fuera aceptada en la ONU, eso no cambiaría nada en el terreno. El político israelí preferiría una solicitud a la Asamblea General.

Ambos coinciden sin embargo en que, a pesar de que las dificultades son grandes, se mantiene la esperanza. En las condiciones actuales, una solución con dos Estados solamente puede darse con una fuerte implicación de la comunidad internacional. Israel y Palestina no pueden lograrlo solos.

Sin ilusiones

 Pero si todavía tienen esperanzas, no por ello mantienen las ilusiones. Ante la prensa, Jassir Abed Rabbo manifestó su decepción por el hecho de que un proceso de paz tan largo no hubiera desembocado en ningún resultado serio. Tanto del lado israelí como del palestino, existen fuerzas extremistas poderosas opuestas a cualquier solución. “Estas fuerzas deben ver que el mundo entero dice claramente que ‘el juego terminó’”, explicó Jassir Abed Rabbo.

La señal que envía esta demanda de reconocimiento de un Estado palestino se dirige también a esas fuerzas. Es un signo de que no existe más solución que aquella con base en dos Estados.

“No creo que el gobierno actual israelí esté listo para una solución durable,  declaró por su parte Jossi Beilin. Pero serían factibles soluciones pasajeras”.  Sin embargo, todavía tiene esperanzas en cuanto a la formulación de una resolución en la Asamblea General y cuenta con señales enviadas a la opinión pública israelí, señales que podrían reforzar el campo de la paz. Por ejemplo, si no se diera solamente la proclamación de Jerusalén Este como capital del Estado palestino, sino también, al mismo tiempo, Jerusalén Oeste, como capital de Israel, “podría ser una resolución importante para ambos lados”, considera.

Jassir Abed Rabbo subrayó a su vez que no había más tiempo que perder, porque la seguridad de Palestina y de Israel está amenazada. Según él, cuanto más se postergue una solución común, más aumentan las probabilidades de guerra

Iniciativa insoslayable

Los dos expertos están de acuerdo igualmente en el hecho de que si existe  voluntad de alcanzar un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos, la Iniciativa de Ginebra debe estar sobre la mesa. “Esa iniciativa se convirtió en punto de referencia”, estimó Jossi Beilin.

Para su colega palestino también, el documento es “digno de crédito,  pragmático y detallado, y aborda todas las cuestiones capitales”.  Ya solamente falta que ese documento se convierta por fin en una realidad política.

Opciones de la ONU

Aun si los palestinos, como se espera, presentan este viernes (23.09) una solicitud de reconocimiento de su Estado y de adhesión a la ONU, la respuesta llevaría tiempo.

La demanda debe ser examinada primero por el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien debe transmitirla, con su recomendación, al Consejo de Seguridad, que decidirá. Estados Unidos advirtió que harían uso de su derecho de veto.

Otra opción: un Estado pide a la Asamblea General que Palestina sea admitida como miembro con estatuto de observador permanente, como era el caso de  Suiza hasta su adhesión en 2002. Ese estatuto permitiría particularmente a Palestina colaborar con las diferentes organizaciones de la ONU y poder presentar denuncias ante la Corte de Justicia Internacional de La Haya.

Los palestinos pueden contar con una mayoría clara entre los 194 Estados miembro de la Asamblea General. Sin embargo, las resoluciones de la Asamblea General no son jurídicamente obligatorias. Entonces, las consecuencias de tal decisión no son claras. Por otro lado, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se pronunció en contra de esa solución.

Hasta ahora, Suiza no ha desvelado públicamente cuál será su posición.

Fin del recuadro


Traducción, Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch


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