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Solothurn rindió homenaje a la cineasta Edna Politi: la memoria como resistencia

Edna Politi fue la primera israelí en realizar un largometraje documental sobre los refugiados palestinos («For the Palestinians», 1974). Más tarde se centró en la música y los compositores del siglo XX.
Edna Politi fue la primera mujer israelí en realizar un largometraje documental sobre los refugiados palestinos: ‘Para los palestinos, una mujer israelí testifica’ (1974). Más tarde se centró en la música y los compositores del siglo XX. Matthieu Croizier

Edna Politi, nacida en el Líbano y radicada en Ginebra, es la primera persona no suiza en ser elegida invitada de honor del Festival de cine de SolothurnEnlace externo. El evento más importante de la escena cinematográfica helvética, honró su profunda visión sobre el conflicto palestino-israelí.

El año pasado estuvo lleno de buenas sorpresas para Edna Politi. ‘El cuarteto de las posibilidades’, su documental de 1992 que explora el mundo del compositor veneciano vanguardista Luigi Nono (1924-1990), fue seleccionado como una de las 1.000 películas de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus tres primeras películas, ‘Para los palestinos, una mujer israelí testifica’ (1974)Enlace externo, ‘Como el mar y sus olas’ (1980) y ‘Anou Banou, o las hijas de la utopía’ (1983), fueron restauradas y proyectadas en una retrospectiva en su honor en el marco del programa ‘Encuentro’, en Solothurn.Enlace externo

Cuando le preguntaron a Edna Politi cómo se sentía al ser la primera persona de origen inmigrante invitada de honor en las Jornadas de Cine de Solothurn, se mostró sorprendida, pero también honrada. «Recibí este homenaje como ginebrina, pues llevo más de 40 años viviendo en esta ciudad», declaró a Swissinfo unos días antes de la inauguración de la 61 edición del encuentro más célebre del cine suizo. «El festival ha exhibido mi trabajo desde que soy residente suiza, pero lo curioso es que no soy ciudadana helvética; al menos no todavía».  

Edna Politi nació en la ciudad libanesa de Sidón en 1948 y creció en la capital, Beirut. Asistió a una escuela de la Alianza Israelita que impartía un programa francés en francés y un programa libanés en árabe, a la vez que estudiaba historia judía y hebreo.  

Se mudó a Israel a los 18 años («para vivir mi vida libremente, lejos de la familia tradicional») y a principios de la década de 1970 estudió cine en Alemania. Tras unos años en Francia, siguió a su primer marido, un musicólogo francés, a Ginebra, Suiza, donde realizó varios videorreportajes para la televisión suiza francófona RTS. Tras su trilogía sobre Oriente Medio, Politi se dedicó a realizar películas inspiradas en la música del siglo XX.

Tiene nacionalidad libanesa, israelí y francesa. «Siempre he considerado que pertenecer a tantas identidades y culturas es un privilegio, un golpe de suerte», asegura.

A sus 78 años, la directora sigue en activo y está escribiendo una nueva obra: una especie de ciencia ficción, dice, «o más bien una ficción política que tiene lugar en un futuro lejano y que se narra como si fuera un cuento de ‘Las mil y una noches’, de forma fragmentada. De esta manera, me gustaría revisar y cuestionar mi propio Oriente Medio».

Sus palabras parecen augurar una clara ruptura con su filmografía anterior, sobriamente anclada en el realismo de sus primeros documentales, salvo por su carácter político. Incluso el único largometraje de ficción que realizó, ‘Como el mar y sus olas’ (1980),Enlace externo su proyecto de graduación en la escuela de cine, se inspiró directamente en sus experiencias personales con libaneses exiliados de la guerra civil, residentes en París. 

Un presente duradero

Ya sea documentando el pasado o imaginando el futuro, las películas de Politi siempre hablan del presente, y este presente puede ser muy largo y amplio. Al ver su primera película, ‘Para los palestinos, una mujer israelí testifica’ (1974), se tiene la extraña sensación de que toda su narración, de hace más de medio siglo, podría haber sido escrita hoy.

«Qué curioso», dice ella. «Esas mismas palabras me las dijo el editor que trabajó en la restauración de la película. Pero entonces yo todavía era estudiante de cine. ¡Hice esta película en mi segundo año de carrera!».

Refugiados palestinos de la guerra de 1947-48, en una escena del primer documental de Politi, «Para los palestinos, un testigo israelí».
Refugiados palestinos de la guerra de 1947-1948, en una escena del primer documental de Edna Politi, ‘Para los palestinos, una mujer israelí testifica’ (1974). Edna Politi

‘Para los palestinos…’ fue el primer largometraje documental realizado por un israelí sobre la difícil situación de los refugiados palestinos, desde la Guerra de la Independencia de Israel (conocida como la Nakba -catástrofe- por los palestinos) hasta la Guerra de los Seis Días, en la que Israel conquistó los territorios que continúan bajo ocupación.

«Me da mucha tristeza que esta película siga siendo relevante hoy en día», añade, ya que la actualidad de la película tiene menos que ver con su capacidad visionaria que con el hecho de que la realidad de la cuestión palestina sigue siendo urgente y lo que ha cambiado ha sido para peor.

La claridad que conduce al limbo 

«Realmente intenté, en la medida de lo posible, mostrar las diferentes facetas de este tema. De hecho, la película hace hincapié en una perspectiva histórica a la que siempre me he adherido: que hay que comprender [un problema] antes de juzgarlo», subraya.

Filmada mientras estudiaba cine en Berlín Occidental, la película nunca se proyectó en Israel. Sí se presentó en el Festival de Cine de Berlín, donde la vieron periodistas israelíes. «Uno de ellos era Uri Avnery», dice Politi, refiriéndose al veterano pacifista y uno de los críticos más vehementes de la ocupación dentro de la intelectualidad israelí. «Publicó una larga entrevista conmigo en su revista y así fue como la gente en Israel me conoció a mí y a la película».

Politi, que trabajaba como editora de cine para la televisión israelí antes de irse a estudiar a Berlín, no recibió una cálida bienvenida a su regreso a Israel. 

«Rápidamente me dejaron claro que ya no tendría trabajo en el ámbito del cine y la televisión. No era que fueran a hacerme daño a mí o a mis ideas, ni a torturarme, pero la idea de tener dos Estados para los dos pueblos era simplemente inaceptable en aquella época, tanto para el gobierno israelí como para la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)». 

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Apego crítico 

¿Es por eso que decidió abandonar Israel para siempre? «Nunca me fui para siempre», responde. «Sigo muy apegada a ese país, a su cultura y a su gente. Y pasé largas temporadas allí, por ejemplo, cuando hice ‘Anou Banou…’».

Las discusiones sobre el sionismo no le afectan. «No me preocupa ser o no ser sionista; lo importante es que esta nación existe, que el sionismo ha cumplido su función y que hay un país con diez millones de habitantes al que no se puede simplemente borrar del mapa o decir que no tiene derecho a existir».

Mujeres entrenándose en el kibutz Mishmar HaEmek en 1947 o durante la guerra árabe-israelí de 1948. La historia de este kibutz en particular es el tema central del documental de Politi «Anou Banou, o las hijas de la utopía».
Mujeres entrenándose en el kibutz Mishmar HaEmek en 1947 o durante la guerra árabe-israelí de 1948. La historia de este kibutz en particular es el tema central de su documental ‘Anou Banou, o las hijas de la utopía’ (1983). Wikimedia Commons

La cineasta lamenta la desaparición de una generación de artistas y pensadores israelíes, como los escritores Amos Oz (1939-2018) y A. B. Yehoshua (1936-2022), que – según considera Politi-  solían ofrecer una especie de orientación moral, más acorde con la ética judía. 

Admite que sus opiniones sobre Israel están influenciadas por el hecho de haber crecido en un país árabe, siendo el árabe su lengua materna. E incluso su faceta judía es muy diferente de la experiencia de los europeos que dieron forma al movimiento sionista.

Su familia remonta sus orígenes a la comunidad judía más antigua de la diáspora, los romaniotas de habla griega, que de alguna manera se mezclaron, dentro del Imperio Otomano, con los judíos sefardíes de origen ibérico que huían de la persecución católica.

Mujeres pioneras 

Edna Politi nació el mismo año que el Estado de Israel, pero su familia nunca consideró mudarse al nuevo Estado judío vecino. Una de las razones por las que sus padres decidieron mudarse de su Sidón natal a Beirut en 1948, fue que las autoridades libanesas confiscaron temporalmente su casa para alojar a los refugiados que llegaban en masa desde Palestina.

«Congreso por la amistad entre Israel y la Unión Soviética», artista desconocido. Publicado por el Partido Comunista Israelí (MAKI), 1954. Cuando se fundó el Estado de Israel (1948), los comunistas y otras facciones que defendían un Estado árabe-judío común ya se encontraban al margen del movimiento sionista.
‘Congreso por la amistad entre Israel y la Unión Soviética’, artista desconocido. Publicado por el Partido Comunista Israelí (MAKI), 1954. Cuando se fundó el Estado de Israel (1948), los comunistas y otras facciones que defendían un Estado árabe-judío común ya se encontraban al margen del movimiento sionista. revolutionarypapers.org

«Las familias judías de Sidón que perdieron sus propiedades pudieron recuperarlas más tarde, pero mi padre decidió mudarse a Beirut». También recuerda que por entonces casi nadie se refería a los refugiados como palestinos. «Se les llamaba simplemente laji (refugiados), porque había muchos otros asilados en el Líbano, como los armenios, los kurdos y los hauranis», afirma.

El hecho de haber alcanzado la mayoría de edad en la revolucionaria década de 1960 también la fortaleció como una izquierdista sin complejos, y todas sus películas y programas de televisión abordan cuestiones de igualdad de género, justicia social y derechos humanos. En este sentido, es importante destacar la que este crítico considera su película más importante, incluso más que ‘Para los palestinos…’

‘Anou Banou, o las hijas de la utopía’Enlace externo, realizada en 1983, se basa en conversaciones con las mujeres pioneras que abandonaron Europa en la década de 1920 para construir la patria judía como una utopía sionista, socialista y feminista en forma de “movimiento kibutziano”. Algunas de estas mujeres muy politizadas se convirtieron en diputadas y todas se mantuvieron fieles a su credo político. 

A mitad de la película, Politi menciona la cuestión palestina, y los entrevistados no dudan en señalar algunos errores históricos en la evolución del país. Uno de ellos cuenta cómo el «padre fundador» de la nación, David Ben-Gurión, marginó en la década de 1930 a los comunistas y socialistas del movimiento sionista que luchaban por la unión de los trabajadores judíos y árabes como parte del mismo esfuerzo revolucionario contra el mandato británico, el capitalismo internacional y los terratenientes árabes.

Pnina Feinhaus (de pie, tercera por la derecha) con otros miembros del Partido Comunista de Israel en una fotografía tomada en octubre de 1948 en Haifa, Israel. Feinhaus es una de las mujeres entrevistadas en «Anou Banou» y fue una líder activa del partido hasta su muerte.
Pnina Feinhaus (de pie, tercera por la derecha) con otros miembros del Partido Comunista de Israel en una fotografía tomada en octubre de 1948 en Haifa, Israel. Feinhaus es una de las mujeres entrevistadas en ‘Anou Banou…’ y fue una líder activa del partido hasta su muerte. Photo by Kobi Kastan. Private collection of Yoram Gozansky.

Esta es una historia sin mucha tracción en la situación actual, en la que no sólo los festivales de cine, sino también los eventos literarios, artísticos, científicos y académicos, principalmente en Europa y Estados Unidos, pero también en otros lugares, se muestran muy cautelosos a la hora de abordar la guerra en Gaza, las acciones del Estado israelí y la situación palestina.

En este contexto, los organizadores del Festival de Cine de SolothurnEnlace externo parecen haber optado por un mensaje sutil pero preciso, rindiendo homenaje a una artista cuya trayectoria vital, visión y práctica son la encarnación de la coexistencia.

Texto original editado por Mark Livingston. Adaptado del inglés por Norma Domínguez. Versión en español revisada por Carla Wolff. 

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