En Suiza la ropa cuesta un 25% más que en los países de la UE. Christof Schuerpf

Los alimentos y bebidas que se venden en Suiza cuestan un 60% más que la media de los países de la Unión Europea. El Parlamento está valorando realizar cambios legales para bajar los precios, pero los parlamentarios se muestran muy divididos.

Suiza es el país más caro de Europa después de Islandia. La comida y las bebidas cuestan un 60% más que la media de lo países de la UE; los restaurantes y hoteles, un 53% más; el transporte, un 29% más; y la ropa es un 25% más cara. El Parlamento debe buscar ahora una solución para reducir los precios y tiene que pronunciarse en torno a la iniciativa popular “Stop a la isla cara” y su contrapropuesta indirecta planteada por el Gobierno. Los diputados están decididos a actuar, pero no se ponen de acuerdo sobre qué medidas adoptar.  

¿Por qué la mayoría de los productos son más caros en Suiza que en los países vecinos?

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Suiza paga precios más elevados sobre los productos que importa porque muchos proveedores internacionales cobran diferentes precios para cada país en función del poder adquisitivo de su población. Además, muchos productos solo pueden adquirirse a través de un importador o un distribuidor exclusivo que tiene el monopolio. Así que los precios se incrementan por la falta de competencia.

A esto hay que añadir las barreras técnicas: las normativas suizas son diferentes a las europeas. El etiquetado, por ejemplo, debe adaptarse y traducirse a los idiomas nacionales. Y los derechos de aduana, las tasas de despacho de aduanas y la fortaleza del franco también suelen hacer que los precios suban.


¿Qué pide la iniciativa popular?

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La iniciativa popular “Stop a la isla cara – por unos precios justos” sugiere que la Constitución suiza legisle sobre las consecuencias perjudiciales de los cárteles y otras formas de limitar la competencia. El objetivo es evitar que las empresas e instituciones suizas paguen a los productores extranjeros precios excesivos.  

Así, la iniciativa pretende prohibir que las empresas dominantes limiten la opción de los compradores de obtener bienes y servicios en el país de su elección y a los precios que se cobran allí. El texto también prevé que se introduzca el principio de no discriminación con respecto a las compras en Internet prohibiendo el bloqueo geográfico en las tiendas en línea.

La iniciativa popular la han puesto en marcha miembros de todos los partidos políticos, organizaciones de consumidores, asociaciones profesionales y representantes de las pymes.

¿Qué propone la contrapropuesta?

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El Gobierno considera que las medidas solicitadas por la iniciativa popular pueden aumentar los costos administrativos, poner en peligro la libertad económica y crear un trato desigual entre las empresas suizas y las extranjeras. Recomienda que el pueblo rechace la iniciativa y presenta al Parlamento una contrapropuesta indirecta: una enmienda a la Ley de cárteles.

Se trata de asumir que se prohíba que las empresas dominantes limiten las posibilidades de los compradores, pero a condición de que esto no afecte al mercado interno. El objetivo es evitar que los tribunales tengan que encargarse de la política de precios de las empresas suizas.

La enmienda de la ley prevé, asimismo, que las prácticas se consideren ilícitas solo si obstaculizan la competencia. La contrapropuesta no propone prohibir el bloqueo geográfico para las tiendas en Internet, ya que el Gobierno considera que aplicar esta medida es demasiado complejo.

¿Cuál es la posición del Parlamento?

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Un primer intento de limitar los precios abusivos de los proveedores extranjeros fracasó en el Parlamento en 2014. Los diputados se negaron a debatir el proyecto, temiendo un mayor coste para las empresas y la pérdida de puestos de trabajo.

Esta vez, los representantes electos parecen decididos a introducir nuevas medidas, pero están muy divididos en lo que a la manera de proceder se refiere. La comisión de la cámara baja encargada de examinar la contrapropuesta ha considerado que está inacabada y ha decidido complementarla en varios puntos. Pero estos añadidos han obtenido un margen muy estrecho y las enmiendas al final se han aprobado por 12 votos a favor, 10 en contra y 3 abstenciones. Los partidos políticos están divididos. Sobre todo el Partido Liberal Radical (PLR, derecha liberal), que duda entre una prohibición anclada en la ley y la eliminación de ciertos obstáculos, como las barreras técnicas.

El comité que ha puesto en marcha la iniciativa está muy decepcionado por la contrapropuesta indirecta del Gobierno. Si las dos cámaras del Parlamento no lo mejoran sustancialmente, el pueblo será quien tenga la última palabra sobre el asunto.

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