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Pro Helvetia “No debemos imponer políticas en la labor artística”

Philippe Bischof, nuevo director de la Fundación Suiza para la Cultura Pro Helvetia, habla con swissinfo.ch sobre la importancia de los intercambios culturales que hay entre Suiza y el extranjero. Afirma que el arte abre puertas al diálogo y explica como la entidad que representa apoya proyectos en países en donde el arte está bajo presión política.

Retrato de Philippe Bischof, director dae Pro Helvetia.

Titular de Pro Helvetia desde noviembre pasado, Philippe Bischof considera que su trabajo consiste en “traducir” a distintos niveles: entre lenguas y culturas distintas, pero también entre diversas percepciones individuales. ​​​​​​​

(Keystone)

swissinfo.ch: Si tuviera que describir el estado actual del arte suizo para “venderlo” en el extranjero, ¿cómo lo haría?

Philippe Bischof: Hablaría de su diversidad, una característica particular de Suiza. Es un país con cuatro lenguas oficiales, así que no hay una cultura suiza, sino muchas culturas suizas. Esta característica que es valorada en los otros países, según lo que oigo con frecuencia.

Por otra parte, está la calidad. Suiza es un país rico y con una gran calidad en materia de creación. Además de tener extraordinarias academias de arte, dicho arte se produce en un entorno con condiciones extraordinarias, con apoyos financieros e infraestructura en suficiencia, cualidades que son reconocidas en el exterior.  Y (el arte suizo) también se caracteriza por su innovación, su amor al detalle, su meticulosidad… lo que Christoph Marthaler es al teatro, Fischli y Weiss lo son al arte.

swissinfo.ch: ¿Considera que el panorama artístico suizo se ha vuelto más internacional, es decir, hoy en día es más difícil hablar de “arte suizo”?

P.B.: El arte siempre ha utilizado un lenguaje universal, esto hace que el arte lo sea. Por ejemplo, existe un festival de música en un bosque del cantón de Obwalden que año tras año reúne talentos de dos países o regiones, y nos ha permitido descubrir que el canto tirolés no es algo exclusivamente suizo, en Bután también existe. La técnica y la cultura son universales. Por ello, para mí no es posible hablar de “arte suizo”, sino del arte hecho en Suiza o hecho por suizos. Estoy convencido de ello. Son dos cosas muy distintas.

swissinfo.ch: ¿Cómo prepara el terreno para que el arte suizo sea bien recibido en el exterior?

P.B .: Los intercambios con el público tienen lugar aquí y en el extranjero. Es algo que no puede separarse. Antes de ir al extranjero, la audiencia nacional suiza es el territorio de entrenamiento. Y después, es nuestra responsabilidad evitar que nuestros artistas vayan prematuramente al exterior, sobre todo si no queremos correr el riesgo de que carezcan de éxito. Pero si una compañía de danza bernesa puede demostrar su valía en Ginebra, antes de actuar en París, entonces sus posibilidades de éxito (en el exterior) serán mayores.

swissinfo.ch: Usted ha estado al frente de Pro Helvetia durante solo 100 días. ¿Qué le causa fascinación sobre el aspecto internacional que posee el arte?

P.B: Que el arte no es un producto solitario, es una oportunidad de diálogo y requiere espacio. Mientras más amplio sea el espacio en donde puede generar eco -y el mundo es mucho más grande que Suiza-, más interesantes serán los debates que despierte. Lo mismo a nivel humano que a nivel político, el arte abre la oportunidad a la gente de experimentar un cambio de perspectiva con respecto a algunos temas, problemas o formas de expresión. Y lo fascinante es que la gente asimilará una obra, o un libro, de una forma totalmente distintas en función del lugar en el que se encuentre. Escuchar la 9ª Sinfonía de Beethoven en Islandia es diferente que oírla en Suiza. Esto es bueno. Habla de la diversidad y sofisticación intrínsecas al arte.

swissinfo.ch: ¿Cómo logra Pro Helvetia un cierto grado de neutralidad cuando apoya proyectos culturales de antiguas colonias europeas, especialmente en África?

P.B.: Es una pregunta muy importante. Primeramente, nos ayuda el hecho de que Pro Helvetia es una fundación autónoma. Es un consejo nacional, pero sin agenda política. Esto es algo que aprecian muchas personas y las partes interesadas. Vienen hasta mí y me dicen: “protege esto”; y esto permite crear un espacio de libertad que rodea y beneficia a los proyectos con los que nos comprometemos.

En segundo término, no debemos olvidar que esta clase de intercambios culturales son delicados y complejos; requieren respeto, tiempo y espacio, y sabemos que no siempre son exitosos. Pero la gente, en general, reconoce la buena reputación de Pro Helvetia, así como su sentido de la calidad y la independencia.

swissinfo.ch: ¿Cómo reaccionan los artistas si se les piden enfoques poscoloniales?

P.B .: El enfoque poscolonial no es un concepto claramente definido, es más bien una suerte de mentalidad y actitud. No es un programa estricto. Es interesante escuchar a los artistas de países poscoloniales decir: "No me interesa (el enfoque poscolonial), yo solo quiero hacer mis cosas".

Los artistas y actores de los países poscoloniales reclaman el derecho a dejarlos actuar libremente. Dicen "no queremos realizar un proyecto sobre el poscolonialismo, o sobre cualquier otra cosa, queremos dedicarnos a lo que realmente deseamos hacer". No olvidarlo es importante para todos los consejos europeos. Jamás deberíamos imponer programas políticos en el trabajo de los artistas. Es un delicado equilibro que hay que encontrar. 

swissinfo.ch: Pro Helvetia se mantiene activa en regiones donde las artes enfrentan gran presión política. El apoyo a actividades está estrechamente relacionado con temas como los derechos humanos, la justicia social, las minorías, la equidad de génro y la superación de las prácticas coloniales y poscoloniales. ¿No se contradice esta carta de principios con la experiencia cotidiana que viven países como Rusia, China, la mayor parte del mundo árabe o Brasil?

P.B.: Nosotros tratamos con individuos, es muy importante precisarlo. No tratamos con gobiernos o administraciones. Y lo que apoyamos son proyectos, artistas, así que todo el trato es realmente entre personas. Uno de los aspectos positivos de trabajar con colaboradores locales es que ellos conocen bien las situaciones, los límites y los espacios de libertad. Hace poco tuve una conversación con la jefa de nuestra oficina en Moscú y le pregunté directamente cómo era el trabajo ahí y cómo lo llevaba ella. Me respondió: “Mira, yo sé lo que es posible y lo que no, y trato de actuar libremente dentro de ello”. ¿Es esto una forma de censura? No lo es. Lo importante es que podamos apoyar proyectos sobre los cuales estamos convencidos, aunque deban inscribirse en ciertos marcos políticos existentes.

Solo exhibition of Swiss artist Yves Netzhammer, in Shanghai (2017)

'Refurnishing Thoughts' (reformando los pensamientos), una exposición individual del artista suizo Yves Netzhammer exhibida en la Fundación Fosun (Shanghai) en 2017. Es uno de los muchos intercambios internacionales exitosos que ha promovido Pro Helvetia en China.

(Yves Netzhammer)

swissinfo.ch: ¿Pero no es una forma de autocensura?

P.B.: No.  Lo mismo sucede en Suiza, en donde también nos ceñimos a ciertas “reglas culturales”.

swissinfo.ch: ¿Qué sería considerado fuera de los límites en Suiza?

P.B .: Siempre hay que considerar el contexto. Para nosotros es muy importante conocer el contexto y respetarlo, porque no es nuestra misión cambiar ningún contexto político. Egipto es Egipto, y debemos respetar eso. Este es un enfoque permanente, decidido y respetuoso. Y tal vez los artistas puedan aportar nuevas visiones a las sociedades gracias a su trabajo cultural.

Pro Helvetia: una red global

Fundada en 1938 para promover el trabajo cultural nacional e internacional, Pro Helvetia se convirtió en una fundación pública 10 años más tarde. Basada en Zúrich, es actualmente la única institución helvética que sigue promoviendo el arte suizo y la cultura dentro y fuera del país. En 1985, se fundó el Centro Cultural Suizo, en París. Y también hay centros culturales semejantes en Nueva York, San Francisco y Roma. El año pasado, Pro Helvetia apoyó proyectos en alredeodr de 100 países y tiene oficinas en Egipto, Sudáfrica, India, Rusia y China. En 2018, su presupuesto es de 40,3 millones de francos suizos (unos 43 millones de dólares).

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swissinfo.ch: ¿Cuáles son los criterios para elegir los países en donde Pro Helvetia desea estar presente?

P.B .: La pregunta es más bien: ¿dónde hay potencial de contenido y mercados, dónde hay posibles audiencias y distribución? La primera oficina (en el extranjero) se fundó hace 30 años en El Cairo respondiendo a esos criterios. No es necesario explicar la importancia de Egipto o de Sudáfrica, ya que son áreas increíblemente ricas en términos culturales. En 2004, con base en un nuevo análisis, definimos los mercados que nos interesaban en el futuro:  India, Rusia, China y Brasil. Y hemos establecido oficinas en estos sitios en los años posteriores.

swissinfo.ch: ¿Por qué cerrar sucursales como la de Belgrado, cuando aún hay tanto por hacer en ese sitio?

P.B .: La que teníamos (en Belgrado), no era una oficina de Pro Helvetia en el sentido actual. Pero ejemplifica cómo pueden cambiar las prioridades. Las relaciones artísticas entre Suiza y Belgrado se intensificaron a tal grado que nuestra presencia dejó de ser necesaria. Sin embargo, para mí, no se trata solo de instalarse en ciertos puntos y ciudades, sino de construir redes con la región circundante. La sucursal en El Cairo, por ejemplo, no solo da servicio a El Cairo, sino también a Túnez y Líbano.

swissinfo.ch: Usted dijo alguna vez que el intercambio cultural es un trabajo de traducción. ¿Podría desarrollar esta idea y relacionarla con los desafíos que enfrenta actualmente en Pro Helvetia?

P.B .: En alguna otra entrevista me preguntaron por qué seguíamos realizando este tipo de intercambios culturales en la era de Internet. Expliqué que no es posible realizar intercambios o reuniones personales vía Internet. Y de eso se trata la cultura.

Tendemos a olvidar que el inglés no es el único idioma del mundo. Para mí, traducir significa respetar situaciones culturales y locales que son distintas, respetar los lenguajes en un sentido literal, pero también en uno metafórico. Por ejemplo, están las formas de comunicación no verbal que solo pueden percibirse en los encuentros personales. Tenemos que traducir pensamientos e ideas de un origen a otro; de una lengua a otra; de un contexto a otro; y finalmente, de un individuo a otro. Sin los encuentros personales, esto no sería posible.

Hay una frase del sociólogo polaco Zygmunt Baumann que me llama la atención: "Los lazos de la traducción parecen estar siendo truncados de forma sistemática en la actualidad". No sé si es cierto, o no, pero tenemos que cuidar el arte y concienciarnos de la importancia de su traducción.

swissinfo.ch: ¿Cómo se relaciona esto con la especie de “trampa eurocéntrica” que existe y afectaría también a muchas contrapartes europeas?

P.B .: Bueno, es difícil no ser eurocéntrico si estás en Europa. Para mí, el desafío es recordar siempre que actuamos dentro de interpretaciones y definiciones de cosas que son distintas en cada lugar. Por ejemplo, hablemos de las artes escénicas. Para nosotros, los europeos urbanos, es totalmente claro qué significa (el arte escénico). Pero si vamos a Nigeria, deberíamos preguntarnos: "¿Qué significa para los artistas y para el público locales el arte escénico?

swissinfo.ch: ¿Por qué habría que hacerse esta pregunta?

P.B .: Porque hay que distinguir entre diferencia y distancia. En la teoría cultural, existe un largo debate sobre las diferencias culturales. Hay una descripción interesante de François Jullian [filósofo y sinólogo francés] que afirma que la distancia es un factor fundamental. Diferencia significa que somos dos personas que son distintas. Distancia, en contrapartida, significa que estamos en dos lugares diferentes.

Tendemos a olvidar la importancia de las distancias. Incluso entre Basilea y Zúrich, las cosas son distintas. No todos hablan el mismo idioma, no tienen los mismos deseos ni los mismos sueños. Por lo tanto, mi preocupación no es si soy eurocéntrico, o no, sino qué hago con ello cuando llego a otro lugar en calidad de extranjero, cuando salgo de mi sitio para ser invitado a otro. Jamás deberíamos olvidarnos de esto.


Traducido del inglés por Andrea Ornelas

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