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Visto en el retrovisor, 2017 aparece como un año agitado para Suiza. La tecnología inyecta movimiento a la economía, el calor desestabiliza la naturaleza y el país descubre sus propios casos de acoso sexual. Solo la política permanece aparentemente inmóvil.

Hélice para energía eólica

En mayo, los suizos deciden apostar a un futuro con energías renovables.

(Keystone)

Política: grandes proyectos permanecen inactivos

Las primas del seguro de salud continúan en aumento, el sistema de pensiones aún está en construcción y la reforma fiscal para las empresasEnlace externo está bloqueada. Para la política suiza, 2017 es un año perdido. Bueno, casi: también hay nueva energía.

La derecha recibe la primera derrota del año: el pueblo rechaza la reforma fiscal para las empresas. Suiza tiene que gravar a las empresas respetando las normas internacionales. Si se muestra demasiado dura con las multinacionales, se irán y con ellas, sus puestos de empleo, arguyen los partidarios de la reforma. Pero si la fiscalidad es demasiado ligera, la clase media pagará por las empresas, y este último argumento gana la mayoría. El proyecto es árido, complicado, denso y su contenido muy entrelazado. Eso lleva en febrero a un no que anticipa el destino de la reforma más importante del año, la de la pensión para la vejezEnlace externo, rechazada en el otoño.

Mujer mayor recoge hojas de un árbol.

La población suiza envejece, pero el país aún no sabe cómo financiar las pensiones a largo plazo.

(Keystone)

Esta vez, la izquierda es derrotada. Aquí también, el proyecto es complicado, con muchas ramificaciones y aspectos entrelazados. Pero el tema no es árido. Se trata de dinero en la billetera, de solidaridad entre generaciones, de lo que es probablemente el mayor logro de la política social suiza: el seguro de vejez y sobrevivencia (AVS). Los suizos en el extranjero votan abrumadoramente por la reforma, especialmente por la propuesta lanzada al calor de la campaña por Petra Goessi, presidenta del Partido Liberal Radical, que convertiría a los rentistas suizos expatriados en ciudadanos de segunda clase. Pero las voces de la diáspora no son suficientes. Con una estrecha mayoría, la reforma, aunque elaborada en el Parlamento como un compromiso real, es rechazada. Por lo tanto, las pensiones se mantienen como una gran obra en construcción en el Ministerio del Interior, del que dependen, como los costos de salud y las primas del seguro de salud, que están en constante aumento.

Elección de Ignazio Cassis, del Tesino, al Consejo Federal.

Elección de Ignazio Cassis, del Tesino, al Consejo Federal.

(Keystone)

Entonces, ¿nada cambia realmente en 2017? Claro que sí. Suiza decide abordar la transición energética, que la hará pasar de lo nuclear a lo renovable. La Estrategia Energética 2050 debe garantizar al país un sistema de energía sostenible.

Y Suiza también tiene un nuevo ministro de Asuntos Exteriores. Su nombre es Ignazio Cassis, y con él, la región de habla italiana del país encuentra un representante en el Consejo Federal (Gobierno).

Economía: lanzamiento de bitcoin, ‘fintech’ y cannabis

En 2017, la economía suiza se acelera. Tras un primer semestre apático, la segunda parteEnlace externo del año es mucho mejor. El principal motor es el mejoramiento de la coyuntura mundial, que estimula las exportaciones suizas. Esto beneficia a sectores especialmente importantes para Suiza, como la industria de la maquinaria y la relojería.

A lo largo del año, el crecimiento del PIB se establece en alrededor de 1%. La tasa de desempleo es ligeramente superior a 3%, que sigue muy baja en comparación internacional.

bitcóin

Bitcóin, moneda digital. Suiza contempla el desarrollo de ‘cripto valley’ en la región de Zug.

(Keystone)

La digitalización gana cada vez más espacio en el mundo de la economía. Aquellos que hasta ahora no se habían ocupado demasiado del asunto están bajo una presión creciente. Es el caso de los bancos, tradicionalmente uno de los pilares de la plaza económica suiza. Aunque las primeras soluciones de ‘fintech’ (sector tecnofinanciero) ya están establecidas en los mercados masivos, la revolución aún no ha tocado las actividades principales que son la gestión de fortuna y la banca privada.

De manera contraria, una demanda de larga data de los suizos en el extranjero irrumpe en la esfera política: que los bancos suizos traten finalmente a los expatriados igual que a los suizos dentro del país. El Consejo de Estados (cámara alta) y luego el Consejo Nacional (cámara baja) aceptan propuestas en ese sentido.

2017 no permanecerá solamente como el año del bitcóin, también marcará la entrada de Suiza como un jugador global en el fenómeno del ‘crowdfunding’ (microfinanciación colectiva), que es un gran éxito. A fines de 2017, las ‘strats -ups’ (empresas emergentes), han recaudado casi 4 000 millones en todo el mundo mediante la venta de tokens digitales. Y hasta mediados de noviembre, más de 600 millones fueron atribuidos a Suiza.

Después de que el bitcóin cruzó en noviembre la barrera de los 10 000 dólares por primera vez, diversas empresas emergentes se lanzaron en el campo de los servicios financieros criptográficos, descuidados por los bancos tradicionales. Otros sectores tecnofinancieros ofrecen productos en gestión patrimonial y seguros. Pero hasta ahora, ni los ‘fintechs’ ni los actores establecidos han propuesto la asombrosa aplicación que amenazaría con perturbar el sector de servicios financieros, incluso si quizá ya no estamos muy lejos.

Y continúa la búsqueda de grandes aplicaciones de tipo ‘blockchain’ (cadena de bloques), que podrían permitir ganancias de eficiencia decisivas. Diversas empresas con sede en Suiza participan en la carrera tecnológica del ramo en sectores como logística, cadenas de distribución, salud o derecho. Un avance podría sacudir estas ramas e incluso mejorar el trabajo de organizaciones benéficas y ONG.

La industria del cannabis, por su parte, alcanza nuevas alturas. El año 2107 se produce una explosión en el número de empresas que cultivan o venden una forma legal de cannabis ligero, prácticamente sin THC y, por lo tanto, sin ningún efecto psicotrópico. Los especialistas en este mercado estiman que en Suiza representa varios cientos de millones de francos por año.

En 2017, la disminución de los glaciares es particularmente marcada en Suiza.

En 2017, la disminución de los glaciares es particularmente marcada en Suiza.

(Keystone)

Medio ambiente: los glaciares se derriten, las montañas se desmoronan, las especies mueren

En 2017, cadáveres atrapados en el hielo salen a la superficie, se adopta un plan de acción para apoyar la biodiversidad y entra en vigor el Acuerdo Climático de París.

Suiza es el 149 ° país en ratificar el Acuerdo sobre el Clima 2015 firmado por 195 Estados en la COP21 en París. El país se compromete a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad para 2030, en comparación con 1990. El nivel de CO2 en la atmósfera nunca ha estado más alto que en 2017.

Después de un invierno seco y dulce, Suiza experimenta la terceras primaveras y veranos más cálidos desde el comienzo de las mediciones en 1864. En promedio, las temperaturas en verano son 1,9 ° superiores a las normas, lo que acelera la fundición de los glaciares.

Las tormentas de julio y agosto causan estragos en algunas partes del país. Por ejemplo, el municipio de Uerkheim, cerca de Zúrich, registra la peor inundación en su historia, y un gran deslizamiento de tierra devasta el pueblo de montaña de Bondo, en los Grisones, que permanecerá vacío durante casi tres meses.

Bondo tras el deslizamiento de tierra.

Cerca de cuatro millones de metros cúbicos de roca se desprenden de la montaña sobre Bondo.

(Keystone)

Al mismo tiempo, la Confederación elabora un plan de acción para apoyar la biodiversidad, cuyo presupuesto aumenta de 30 a 80 millones de francos al año. La primera fase incluye medidas inmediatas, como la conservación y rehabilitación de áreas protegidas y la creación de nuevas reservas forestales. Un informe del Gobierno muestra que la mitad de todos los hábitats naturales y más de un tercio de las especies animales y vegetales están en riesgo, mucho más que en la mayoría de los países de la Unión Europea. La belleza natural de Suiza a veces es engañosa, los problemas de la naturaleza son reales.



Sin desearlo, el diputado Yannick Buttet genera debate en el Parlamento suizo.

Sin desearlo, el diputado Yannick Buttet genera debate en el Parlamento suizo.

(Keystone)

Sociedad: el acoso existe aquí también

Diversos  hashtags de denuncia contra la violencia de género como #YoTambién marcan el final de 2017. Miles de mujeres anuncian casos de agresión o acoso sexual en las redes sociales. Todo comienza en octubre en Estados Unidos, con revelaciones sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein. Las mujeres hablan abiertamente sobre sus experiencias desagradables con los hombres, y la ola crece. Arrastra a celebridades y hombres poderosos y llega a Suiza. Afecta especialmente al islamólogo suizo de origen egipcio, Tariq Ramadan, acusado de violación, violencia y acoso en Francia y de haber mantenido relaciones inapropiadas con estudiantes menores de edad mientras enseñaba en Ginebra. Él rechaza todo en bloque y afirma ser una víctima de una campaña de difamación.

Tariq Ramadan

Acusado a su vez: Tariq Ramadan.

(Keystone)

A fines de noviembre, se hace público el caso de Yannick Buttet. El miembro del Partido Demócrata Cristiano es objeto de una queja de acoso. Según informes de los medios, fue hallado en medio de la noche en el jardín de su examante, después de intentar entrar en la casa de la joven. Periodistas, políticos y políticas comienzan a hablar sobre conductas inapropiadas e impulsos sexuales del diputado del Valais incluso en la sede del Parlamento. Y no parece ser un caso aislado. Legisladoras hablan anónimamente sobre el comportamiento inapropiado de parte de sus colegas masculinos. La Escuela Superior de Ciencias Aplicadas de Zúrich designa el ‘acoso’ como la palabra del año en lengua francesa. La Confederación establece una oficina especializada independiente para responder a las preguntas sobre el tema e imprime un folleto para los funcionarios electos, que explica la diferencia entre flirteo y acoso. A fines de diciembre, Yannick Buttet anuncia su retiro del Parlamento.

Cultura: Calabacín, orden divino y lanzamiento de piedras

El año que termina es particularmente impresionante para el cine suizo, gracias a dos producciones que se destacan. La película animada ‘Ma Vie de Courgette’ (Vida de Calabacín)fue lanzada en 2016, pero en 2017 esta tragicomedia tan conmovedora, sobre el destino de un huérfano, acumula premios: 11 en total, en Solothurn como con los Césares y en otros lugares en Francia. Incluso es nominada para los ‘Óscar y los ‘Golden Globes’.

Otro gran éxito, de expresión alemana esta vez, ‘El orden divino’nnen, narra la lucha de las mujeres suizas por el derecho al voto. La directora y autora, Petra Volpe, logra una comedia sensible y encantadora con ese tema a priori más bien severo. Al seguir a un grupo de mujeres de Appenzell que se rebelan contra el patriarcado circundante, convierte un segmento de la historia suiza en un tema universal. También es premiada en el extranjero (tres premios en el Festival de Tribeca, en Nueva York).

Manifestación en pro de los derechos de la mujer.

De ama de casa a activista: Marie Leuenberger es Nora en la película ‘El orden divino’.

(zodiac pictures)

Algunos trastocan el orden de las cosas, otros arrojan grandes piedras: en agosto se celebra el legendario Festival de Unspunnen, en Interlaken, en el Oberland bernés. Es la cita de los deportes alpinos y las actividades populares, que incluye, además del lanzamiento de piedras, el ‘hornuss’ (una especie de mezcla de golf y béisbol), la lucha, el lanzamiento de banderas y el tiro al blanco. La fiesta solamente se lleva a cabo una vez cada 12 años, pero debido al clima sombrío del verano, este 2017 los espectadores son 90 000 en lugar de los 150 000 esperados. No importa, la celebración es un éxito.

Evento del otoño en el campo de las artes plásticas, la tan esperada inauguración de la exposición de la controvertida Colección Gurlitt en el Museo de Arte de Berna. Suerte de epílogo para la confusa historia del comerciante de arte de Hitler, con pinturas robadas, mucho dinero, lienzos ocultos y finalmente entregados. En Berna, se pueden admirar ahora unas 150 de esas obras.

Y a fin de año, una noticia hace latir aceleradamente el corazón de Basilea. Su famoso carnaval es el mejor del país y todos sus habitantes lo saben. Pero ahora es mucho más que eso: ha quedado inscrito en la lista del Patrimonio Inmaterial de la HumanidadEnlace externo de la UNESCO. Es el segundo evento suizo que aparece en ella después de la ‘Fête des Vignerons’Enlace externo de Vevey. El Carnaval de Basilea es descrito como “una tradición particularmente diversa y vibrante” que impregna el espíritu de la ciudad de manera política, económica y social”.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

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