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Nuevo centro formativo para objetores de conciencia

Un joven prestando el servicio civil en un centro educacional en Koeniz, localidad cercana a Berna. Keystone

El servicio civil es la alternativa para muchos jóvenes suizos que no están dispuestos a realizar el servicio militar obligatorio. Pero para ser escogido, se exige el cumplimiento de varios requisitos, uno de los cuales es un curso preparatorio.

El recién inaugurado Centro de Formación del Servicio Civil debe formar a cuatro mil de estos jóvenes al año. Algunos de ellos incluso pueden “servir a la patria” en el extranjero.

En un país como Suiza, con una fuerte tradición del Ejército de milicias, es decir, no profesional, el joven recluta debe tener la convicción para rechazar la prestación del servicio militar. Además de cumplir con una serie de procedimientos burocráticos y requisitos, es necesario pasar algunos días en Schwarzenburg.

En este bucólico pueblo, distante solo media hora al sur de Berna, fue inaugurado el 5 de agosto por el ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann, el nuevo Centro de Formación del Servicio Civil.

En un edificio alquilado a Defensa Civil, las autoridades centralizarán los cursos públicos destinados al servicio civil, la alternativa al servicio militar establecida en 1992 y que entró en vigor en 1996 para permitir a los objetores de conciencia suizos que sirvieran la patria sin tomar las armas.

“Como el Ejército, la protección civil y los servicios de rescate y policía, el servicio civil ofrece su contribución a la seguridad nacional”, dijo el ministro en la jornada inaugural del centro. “Proporcionando un trabajo duradero y de valor, los civiles están donde los necesitamos”, añadió.

Alternativa polémica

El reconocimiento oficial no significa que el servicio civil sea bien visto por la sociedad. Desde su creación, las autoridades se molestaron en hacer que este modelo se limitara a ser solo una alternativa a una minoría de jóvenes. Así se crearon barreras: además del periodo más largo de servicio, los candidatos también debían probar ante los expertos que tienen problemas de conciencia para utilizar tomar las armas en el servicio militar.

En abril de 2009, el Parlamento decidió facilitar la elección del servicio civil al renunciar al cobro del examen de conciencia. En opinión de la mayoría de los políticos, solo la voluntad de prestar el servicio civil, que dura una vez y media más que el militar, ya sería la confirmación suficiente de esa voluntad pacífica. Pero el resultado de los cambios acabó sorprendiendo por el “diluvio de interesados: 14.000 personas solicitaron prestar el servicio civil hasta diciembre de 2010, un número considerable para Suiza y alarmante para el Ejército.

Ante las protestas de los medios más tradicionales, el Parlamento decidió una vez más restringir el acceso al servicio civil. Las nuevas reglas entraron en vigor a principios de 2011. Hoy en día, el objetor de conciencia no  puede descargar de Internet el formulario de solicitud, debe solicitarlo en persona a las autoridades. Luego tiene que pasar por una entrevista para explicar su situación personal. “No se trata de crear obstáculos, sino de prevenir los abusos”, explicó el ministro de Defensa, Ueli Maurer, quien agregó que uno de los objetivos era averiguar por qué tantos jóvenes evitan el Ejército.

Por lo tanto, si los examinadores del candidato al servicio civil consideran que el impedimento para servir con armas es más un problema de motivación que de conciencia, entonces el joven recibe ofertas en las áreas más atractivas de servicio, más cercanas a sus intereses profesionales o personales. Si aún se niega, entonces deberá confirmar por escrito en un plazo de cuatro semanas su voluntad de prestar el servicio civil. Olvidarse de cumplir el plazo significa el alistamiento automático en el Ejército.

El resultado de las medidas no tardó en hacer efecto. De febrero a junio de este año, el número de solicitudes descendió un 40% con respecto al mismo periodo del año pasado: en lugar de 3.218, solo fueron aprobadas 1.878 solicitudes. Otra razón para la disminución está en otra limitación creada por las autoridades para restringir las áreas de acción para el sector social o la protección del medio ambiente.

No violencia

En los dos casos, el curso de preparación en Schwarzenburg es obligatorio. Su duración media es de una semana. Además de cuidar a ancianos o discapacitados, el centro ofrece cursos para el trabajo con motosierra a los jóvenes que hacen el servicio civil de protección de los bosques. El  curso más reciente es de gestión no violenta de conflictos. “Esto es muy importante, especialmente para aquellos que están sirviendo en un hospital o en centros de jóvenes, porque suelen lidiar con estas situaciones”, explica Barbara Wyssbrod, directora del Centro de Formación del Servicio Civil.

Igual que en el mercado de trabajo, el candidato debe encontrar primero la organización o empresa donde pueda prestar el servicio civil. Si es aceptado, hace el curso necesario y después puede escoger una acción de corta o larga duración, de 180 días, obligatorio sobre todo para aquellos que no hicieron la llamada «Escuela de Reclutas”, donde son entrenados los soldados del Ejército. En total, el prestador del servicio civil en Suiza debe completar 390 días de servicio, lo que corresponde a una vez y media el servicio militar obligatorio, cuyo período mínimo es de 260 días.

Aun con estas limitaciones, el servicio social ofrece varias opciones que incluyen hasta puestos de trabajo en el extranjero. Como se muestra en la oferta actual en la web del servicio, se tratan de proyectos de ayuda humanitaria en países como Cuba, México, Argentina, Burkina Faso o la India. Sin embargo, de todos los empleos ofrecidos, estos constituyen una minoría y requieren habilidades especiales. “Mucha gente joven piensa que es fácil ir al extranjero, pero se requiere el conocimiento de idiomas y cualificaciones técnicas también especiales”, concluye Wyssbrod.

Los hombres suizos deberían en el futuro elegir con libertad entre el servicio civil y el militar. La Comisión Federal para la Infancia y la Juventud (CFIJ) argumenta a favor de esta solución en un informe publicado este lunes, 3 de octubre.

De acuerdo con el documento titulado ‘el contrato ciudadano’, la obligación de servir en las Fuerzas Armadas debería  ser sustituida por la obligación del servicio militar o civil.

Cada uno podría elegir libremente, aunque habría una cláusula de salvaguardia que dará prioridad al Ejército en caso de necesidad.

Los dos servicios serían de igual duración. El requisito no afectaría a las mujeres. Sin embargo, el servicio social podría estar abierto a los extranjeros, como voluntarios.

Este informe no es mi sugerencia, pero el resultado de la reflexión de la comisión, dijo el presidente de la CFIJ, Pierre Maudet.

Fuente ATS

(Traducción: Iván Turmo)

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