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Una bóveda en la muñeca Firma de 300 años crea reloj con monedero criptográfico

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La décima generación de una familia de relojeros quiere preservar la importancia de los relojes mecánicos en el siglo XXI.

(A. Favre & Fils)

Uno de los relojeros más antiguos de Suiza, cuyas raíces se remontan a 1718, ha decidido sumergirse de lleno en la era de la cadena de bloques creando un reloj capaz de almacenar criptodivisas. Esta pieza de A. Favre & Fils ofrece un monedero criptográfico con elementos mecánicos integrados.

Laurent Favre, quien encabeza la décima generación de una conocida dinastía relojera y responsable de dar nueva vida en 2008 a la tradición relojera familiar, asegura que su nuevo producto no es ninguna clase de timo. Realmente está intentando preservar la importancia de los relojes mecánicos, al tiempo que se inserta en la era moderna. La marca familiarEnlace externo se fundó formalmente en los años 70, cuando los relojes de cuarzo japoneses amenazaban con destruir a la industria relojera tradicional suiza.

Para Favre, unir el último grito tecnológico con el arte centenario es el mejor camino para asegurar que no regresarán los tiempos difíciles. “De alguna forma, es como descifrar el futuro de las máquinas de vapor en la era de los trenes eléctricos”, dice a swissinfo.ch y añade: “Debes seguir agregando características importantes [a tu producto] que hagan avanzar su diseño”.

A diferencia de otras marcas, que han lanzado ediciones limitadas de relojes con fascias de criptomonedas que podían comprarse con bitcoines, este reloj “ofrece algo realmente útil a la comunidad criptográfica y no solo un objeto en el cual gastar dinero”.

Este reloj también ofrece una opción nueva y diferente en materia de aplicaciones con carteras criptográficas que son incorporadas a los relojes inteligentes y otros dispositivos.

El nuevo producto, llamado Reloj Mecánico Criptográfico estará disponible a partir de la primavera o el verano 2019, y costará entre 100 000 y 150 000 francos suizos (entre 102 000 y 153 000 dólares) en Suiza, o su equivalente en criptodivisas. El prototipo aún no ha sido construido, pero la tecnología que hay detrás ya ha sido desarrollada.

Seguridad a prueba de todo

Los diseñadores han incorporado varias funciones de seguridad que se activan de inmediato si el reloj se pierde, es robado o destruido. La compañía declina, no obstante, revelar dichas características o explicar cómo funcionará el nuevo monedero criptográfica.

Por ahora, solo desvela que el reloj tendrá un dispositivo de monedero “frío” (cold wallet) para mantener seguras las criptodivisas que no se utilizan. Algo así como tener una verdadera bóveda en la muñeca. Las criptodivisas cambian de “temperatura” y se tornan “calientes” cuando salen del monedero virtual para ser usadas como medio de pago para la compra de bienes o servicios.

Para explicar estas nuevas formas tecnológicas con una metáfora: un monedero cibernético “frío” (cold wallet) es algo así como una cuenta bancaria, la gente la tiene para resguardar sus ahorros a más escala (criptodivisas en este caso) que no han de usarse en lo inmediato. Un “monedero caliente” (hot wallet) equivale al portamonedas que todos traemos cada día, con cantidades limitadas de dinero, para nuestros gastos cotidianos.

Favre decidió adentrarse en el terreno de las criptomonedas a principios del 2018, cuando los precios de estas comenzaron a remontar. “Al principio, me dije que se trataba solo de ganancias financieras para especuladores. Pero después me di cuenta de que había todo un universo de intercambios privados y seguros de datos que estaban detrás [de las divisas digitales]”.

“Tras los escándalos de Cambridge Analytica y Facebook del año pasado, mucha gente se ha desilusionado de la tecnología. La gente considera que se utilizan sus datos sin su consentimiento; algunas veces, con propósitos dudosos”, dice.

“La única forma de recuperar la confianza es utilizar la tecnología en beneficio de la humanidad y no solo en favor de un puñado de grandes corporativos”, añade.

Favre explora maneras para incorporar la cadena de bloques (blockchain) y la tecnología subyacente detrás de las criptomonedas en los 300 años de historia que tiene su empresa. Y esto podría incluir también a los llamados libros mayores digitales que permiten registrar las transacciones y las acciones convertidas en fichas (‘tokenizadas’, como se dice en el argot digital).


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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