«Lo que hice es irreparable», dice padre que estuvo detrás de campaña de odio contra Paty
París, 2 dic (EFE).- Brahim Chnina, el impulsor de la campaña de odio que terminó con la decapitación del profesor Samuel Paty en octubre de 2020, aseveró que lo que hizo es «irreparable» y lamentó haber creído a su hija, quien era alumna del docente asesinado y mintió sobre el contenido de una de sus clases.
En la fase final del juicio por complicidad en el traumático asesinato de Paty -ejecutado por el yihadista checheno Abdoullakh Anzorov, quien fue abatido por la policía tras el atentado-, Chnina fue interrogado en el tribunal como una de las piezas claves del «engranaje mortal» que llevó a la muerte, junto a su hija Zhora y el predicador islamista franco-marroquí Abdelhakim Sefrioui.
Este último, que declarará mañana, y Chnina lanzaron en las redes sociales una campaña de odio contra Paty que llegó hasta los oídos de Anzorov.
Ese refugiado radicalizado terminó por localizar, con ayuda de los instigadores y de un grupo de alumnos, al docente y lo decapitó el 16 de octubre de 2020 a la salida del instituto.
«Lo que he hecho es irreparable, imperdonable. Cuando Paty fue asesinado, decapitado, fui yo el amenazado. Menos mal que estaba en la cárcel, si no, me habrían asesinado», declaró Chnina, quien trabajaba en una ONG de ayuda a domicilio y que está en prisión preventiva desde hace cuatro años bajo condiciones de aislamiento.
El hombre de 52 años, padre de seis hijas y un hijo, puso una crucial piedra de la dinámica de acoso y derribo a Paty tras creer una versión falsa que su hija le había narrado respecto a una de sus clases.
Zhora, nombre ficticio de la adolescente de entonces 13 años, contó que el docente había pedido a los alumnos musulmanes que salieran del aula mientras proyectaba las caricaturas del profeta Mahoma desnudo publicadas por la revista Charlie Hebdo.
La alumna, sin embargo, ni siquiera había acudido a esa lección por estar suspendida dos días por mal comportamiento.
«Con 48 años, soy un papá y he creído a mi hija. La quise proteger y defender y me lié yo solo. Ella no mintió para hacer daño al señor Paty. Yo sí que subí los mensajes para hacerle daño. Nunca pensé que las cosas terminarían así. Lo lamento, lo lamento, lo lamento», refirió Chinna, quien se arriesga a hasta 30 años de prisión.
Tras la mentira de su hija, Chnina, acompañado por Sefrioui, se presentó en el instituto de las afueras de París de Conflans-Sainte-Honorine (hoy rebautizado con el nombre del profesor de historia) para pedir explicaciones.
Sefrioui grabó entonces a Zhora contando su inventada versión, que luego fue difundida por las redes sociales hasta llegar a Anzorov. EFE
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