Alpinistas suizos impresionados de Torres del Paine
A minutos de tomar el avión de regreso a su país, el pasado 24 de enero, los escaladores conversaron con swissinfo sobre su experiencia en el parque y cómo les afectó el serio accidente que tuvo uno de ellos.
La expedición en conjunto con los geólogos de la Universidad de Lausana permitió además recoger valiosas muestras de rocas.
Cansados, pero felices se mostraban los alpinistas del Club Suizo Andino (CAS) luego de su recorrido por este parque nacional.
En el aeropuerto de Santiago de Chile -lugar donde debían realizar la conexión con el vuelo de regreso a Europa- la impresión generalizada de los jóvenes escaladores y guías de montaña era que el viaje superó con creces las expectativas, a pesar de las dificultades que encontraron en el camino.
«Es un parque realmente genial, con paisajes muy hermosos. Hubo días de bastante sol, lo que nos permitió avanzar rápidamente al principio, pero también tuvimos otros con un clima muy inestable y muchísimo viento, además de una neblina bien espesa. El trabajo con los geólogos fue arduo, pero resultó muy positivo. Recogimos casi 700 kilos de rocas», resume Ralf Weber, uno de los guías de montaña.
Las particularidades del clima
El viento fue uno de los elementos del clima que más llamó la atención de la delegación, además de los abruptos cambios de temperatura. «Nos impresionó el ruido que hacía el viento, parecía el sonido de un avión».
«El tiempo cambia de un momento a otro, y hemos tenido la experiencia de vivir las cuatro estaciones del año en sólo cuatro días», comentaban algunos miembros del grupo, mientras descansaban junto a sus grandes mochilas y revisaban sus pasaportes.
Andrea Fankhauser, instructora para jóvenes del CAS, también evaluó positivamente la estadía en el sector de la Patagonia chilena, aunque en su caso, dice, se trató de una experiencia especial, pues debió acompañar a Christian Schmidheiny durante una semana en el Hospital Regional de Punta Arenas, luego de que éste sufriera un serio accidente, mientras practicaba un descenso por el cerro Aleta de Tiburón.
Momento difícil
«La verdad es que sufrimos una especie de shock después de la caída de Christian. Fue muy fuerte para todo el grupo, pero después, cuando ya supimos que él estaba mejor, nos tranquilizamos», agrega Ralf Weber.
Roman Droux, alpinista del CAS a cargo de registrar imágenes del viaje –y el único que domina el idioma español- relató que para las personas que presenciaron el accidente «fue algo muy fuerte, porque pensaron que Christian había muerto».
Además –agrega- el rescate debió realizarse de noche, lo que resultó muy duro, porque él estaba todavía en la ladera del cerro, de modo que hubo que bajarlo con cuerdas y moverlo a otro sector más plano, donde pudiera aterrizar el helicóptero de rescate. Tuvimos que traer carpas y sacos de dormir para acompañarlo algunas horas. Había nieve, corría mucho viento y Christian tenía frío, así que tuvimos que calentarlo con termos de té», recuerda.
Tres días después, Droux viajó a hasta Punta Arenas para acompañar al accidentado mientras permanecía en el hospital regional de esa ciudad. «Al principio temíamos que los golpes pudieran haber afectado alguna zona de su cerebro. Los primeros dos o tres días durmió casi todo el tiempo, pero después despertó y hablé mucho con él. Entonces quedamos más tranquilos al comprobar que estaba bien», relata.
Con mucha energía
A su llegada a Torres del Paine, los alpinistas recuerdan que los ánimos eran muy positivos. «La primera semana estábamos muy felices porque había buen tiempo, estábamos con un ánimo, una energía inmensa para seguir adelante, queríamos seguir y seguir escalando, porque además no sabíamos hasta cuándo podía durar el buen tiempo», relatan.
«Los geólogos estaban muy felices, nunca pensaron que podíamos sacar tantas piedras. Bajamos más de 500 kilos en condiciones muy duras, porque tuvimos que subir muchas cosas; no sólo los equipos para escalar, sino también los instrumentos de trabajo de los geólogos. Algunos jóvenes anduvieron con una mochila de cuarenta kilos por cuarenta kilómetros, eso fue increíble», señala Droux.
La expedición también fue un desafío a la logística, aseguran, ya que el enorme peso de los equipos les obligó a buscar otras alternativas de transporte. En ocasiones utilizaron caballos, pero como éstos no podían subir algunos caminos, debieron guardar parte del equipaje en barriles que dejaban resguardados en el camino, para volver por ellos más tarde.
Balance favorable
Roman Droux -quien había llegado a Chile un mes antes que sus compañeros del CAS- agrega que al principio tenían ciertas inquietudes respecto de si el trabajo en conjunto con los investigadores resultaría bien. «Lo cierto es que fue excelente, mucho mejor de lo que podíamos pensar. Nos complementamos muy bien. Para ayudarlos en el ascenso, escalamos primero e instalamos cuerdas fijas, así podían subir sin tener que escalar, sólo con cuerdas,» precisa.
Los geólogos comenzarán su retorno a Suiza al menos dos días después, ya que deben preparar el pesado equipaje, lo que entre otras tareas, implica envolver las rocas con materiales especiales para transportarlas y no afectar las muestras.
swissinfo, Mariel Jara, Chile
El Parque Nacional Torres del Paine se ubica en el extremo sur de Chile, a 2.500 Km de Santiago. Fue declarado Reserva de la Biósfera por la Unesco en 1978. Es reconocido por sus espectaculares cadenas montañosas –en forma de aguja- sus lagos, flora y fauna.
Es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede estudiar el origen y dinámica de los volcanes.
El equipo, que permaneció en el lugar casi un mes, estaba formado por 23 personas: científicos, guías de montaña y 12 jóvenes montañistas.
El Club Alpino Suizo (CAS) reúne a personas interesadas en el montañismo de toda Suiza. Desde su fundación en 1863 contribuye al desarrollo del alpinismo, y promueve la práctica responsable de este deporte.
Fomenta además el desarrollo sostenible y la conservación de las montañas. Tiene 110.000 miembros en Suiza e integra la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo.
Christian Schmidheiny estuvo internado 6 días en el Hospital Regional de Punta Arenas, con el diagnóstico de policontusiones, luego de sufrir una abrupta caída –100 metros- en el cerro, mientras practicaba un descenso en el cerro Aleta de Tiburón, el pasado 7 de enero.
Tanto el administrador del Parque, como autoridades, médicos y sus propios compañeros de grupo, señalaron que Schmidheiny fue muy afortunado, pues este accidente pudo haber tenido consecuencias fatales.
Una vez dado de alta del hospital de Punta Arenas, fue llevado inmediatamente a Suiza por un avión de rescate medicinal.
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