The Swiss voice in the world since 1935

Naturalización facilitada para la población extranjera: un asunto que también concierne a los suizos en el exterior

Iniciativa por la democracia, nacionalidad suiza: curso preparatorio voluntario para el examen de naturalización en el cantón de Aarau.
Alumnos en un curso preparatorio para las pruebas de ciudadanía en el Cantón de Argovia. Keystone / Gaetan Bally

La Iniciativa por la Democracia pone de manifiesto lo restrictiva que es Suiza a la hora de conceder la nacionalidad a las personas inmigrantes, al tiempo que recuerda lo generosa que es con respecto a la comunidad helvética en el exterior. Un análisis.

El Consejo Nacional (cámara baja) ha tomado una decisión sobre la ‘Iniciativa por la Democracia’. La rechaza de forma contundente, al igual que el Consejo Federal (gobierno). La iniciativa popular pretende facilitar el acceso a la nacionalidad suiza a la población inmigrante y estandarizar los procedimientos de naturalización.

La iniciativa fue convocada por representantes de la izquierda ecologista y por personas con origen inmigrante. Sus demandas son muy sencillas: las personas extranjeras sin antecedentes penales que vivan en Suiza desde hace cinco años y que dispongan de conocimientos básicos de una de las lenguas nacionales, deben tener el derecho a obtener el pasaporte helvético. 

Iniciativa por la democracia, nacionalidad suiza: los promotores de la iniciativa presentaron las firmas para la Iniciativa por la democracia en noviembre de 2024.
El comité que promueve la Iniciativa por la Democracia entregó las firmas en la Cancillería Federal en noviembre de 2024. Keystone / Peter Klaunzer

«En Suiza, más de una cuarta parte de la población queda excluida de la democracia», defiende el comité ‘Acción Cuatro Cuartos’ su propuesta. En Suiza no se puede participar en elecciones y votaciones en el ámbito federal si no se tiene el pasaporte suizo.

Descendencia u origen como criterios

La iniciativa también plantea la pregunta de cómo Suiza debe conceder la ciudadanía en el futuro. Las leyes en materia de naturalización en Suiza se rigen por el principio de la descendencia, es decir, por el ius sanguinis (derecho de sangre), lo cual quiere decir que los hijos y las hijas de padres suizos –o de un solo progenitor– adquieren la nacionalidad helvética de forma automática.

Con su propuesta, quienes promueven la iniciativa pretenden añadir un principio complementario, el del origen o ius solis: esto significa que toda persona nacida en Suiza o que reside en el país puede conseguir la nacionalidad. Este principio es la regla en países típicos de inmigración, como EE. UU., Canadá y los Estados de Sudamérica, y también lo fue en Australia hasta 1986.

En el debate en torno a la Iniciativa por la Democracia también se aborda el tema de los derechos de la población emigrante suiza  en el extranjero, es decir, de la ciudadanía suiza en el exterior. «¿Por qué las suizas y los suizos del extranjero siguen ejerciendo el derecho de voto en Suiza, incluso si viven desde hace décadas en el extranjero?», se pregunta en el portal web de la iniciativaEnlace externo el político ecologista bernés Alec von Graffenried, uno de los defensores de la propuesta. «Sin embargo, la población extranjera que vive en Suiza está excluida del derecho de voto desde hace décadas».

Ataque a la doble nacionalidad

Ahora bien, la restricción de los derechos políticos de la comunidad suiza en el extranjero no es el tema de la iniciativa. Sin embargo, en el debate se alude a ese colectivo porque existe una discrepancia llamativa: mientras Suiza excluye una parte extensa de la población extranjera de su democracia, concede a la diáspora helvética amplios poderes de participación.

Además, la iniciativa ha desatado un debate en torno a la doble nacionalidad. Como reacción a la iniciativa, la Unión Democrática del Centro (UDC) quiere conseguir que, en el futuro, las personas naturalizadas solo puedan conservar el pasaporte suizo y que tengan que renunciar la ciudadanía de origen. Se trata de una primera medida concreta del partido conservador contra la binacionalidad, que combate desde hace mucho tiempo. Tres de cada cuatro suizos en el exterior son binancionales. Si bien no se ven directamente afectados por esta propuesta, están registrando atentamente cualquier ataque contra la doble nacionalidad.

Actualmente, cerca de 840.000 personas conforman la diáspora suiza. Las personas con nacionalidad suiza que vivan en el extranjero pueden participar en la democracia suiza a partir del momento en que alcancen la mayoría de edad, sólo tienen que registrarse para poder ejercer el derecho de voto. Frente a este colectivo existe una población de 2,5 millones de personas residentes en Suiza que, al menos en el ámbito federal, no tienen derecho a participar en votaciones y elecciones.

Contenido externo

El hecho de que una parte importante de la población residente permanente de Suiza no tenga derechos políticos es para quienes promueven la Iniciativa por la Democracia el argumento principal en el que se apoyan para defender su propuesta. Dicen que una cuarta parte de la población en Suiza paga sus impuestos, mientras se ve afectada por las decisiones políticas, sin poder participar en ellas. Por eso creen que es justo que este grupo de la población pueda tener su voz en la democracia.

«Déficit democrático preocupante»

Sobre este tema se sigue debatiendo con menor o mayor intensidad desde hace muchos años. Ya en 2016, la Universidad de Lucerna llamó la atención sobre el «déficit democrático preocupante» de SuizaEnlace externo. Para ilustrarlo, un equipo investigador lucernés desarrolló el «Índice Inmigración Integración», que demuestra que Suiza es más reacia que otros países a conceder el derecho de participación política a las personas con origen migratorio. En dicha clasificación, Suiza ocupa tan sólo la penúltima posición entre todos los países europeos.

Es una situación que se critica reiteradamente desde el punto de vista de la teoría de la democracia. En la ciencia existe consenso sobre esta cuestión: cuanto mayor es el grado de inclusión en una democracia, tanto mejor es la calidad de sus decisiones.

Aumenta la presión por un cambio

«La exclusividad particularmente marcada de la democracia suiza no es ninguna novedad. También las mujeres tardaron mucho más tiempo en Suiza que en otros países en formar parte del electorado», relató el equipo investigador de Lucerna hace diez años. «Sin embargo, a diferencia del sufragio femenino, falta en gran parte esa presión interna en relación con la inclusión de la población inmigrante». Pero con la iniciativa, esta presión aumenta.

También la Confederación encargó un estudioEnlace externo para comparar la praxis suiza en materia de naturalización con otros países europeos. Y también esta investigación de 2024 ha evidenciado lo grandes que son realmente las trabas para las personas extranjeras cuando deciden adquirir la ciudadanía suiza. En muchos países europeos, la naturalización es posible después de un período de residencia de cinco años. El promedio europeo se sitúa en 6,9 años. En Suiza, en cambio, son diez años.

Mostrar más

El país helvético también es claramente más selectivo que la mayoría de los países europeos cuando se trata de naturalizar a la población inmigrante de segunda generación. En la mayoría de los casos, este colectivo de personas extranjeras nacidas en el país de residencia tiene mayores facilidades para adquirir la ciudadanía. Suiza, en cambio, exige a los extranjeros de segunda generación que se sometan a un exhaustivo procedimiento de naturalización. Esto explica el bajo índice de naturalizaciones en Suiza, que se eleva a tan solo el 1,9%, mientras el promedio europeo registra un 2,6%.

Ciudadanía heredada en el extranjero

A diferencia de los países vecinos, Suiza defiende en la práctica una postura poco favorable al principio de origen, es decir, del ius solis, concediendo una preferencia clara al ius sanguinis. Quienes desciendan de padres suizos no sólo pueden mantener su ciudadanía, también la transmiten de generación en generación.

Y esa ciudadanía implica, además, amplios derechos de participación política. Los descendientes de la cuarta, quinta y sucesivas generaciones de suizos emigrados al extranjero pueden participar en las decisiones políticas en Suiza, incluso décadas después de la emigración de sus ancestros. Si bien es cierto que las personas que descienden de suizos emigrados al extranjero deben solicitar activamente el pasaporte helvético a partir de la tercera generación, no existen para ello impedimentos significantes.

Mostrar más

La generosidad con la que el Estado concede la ciudadanía llama incluso la atención de las suizas y los suizos en el exterior. Un lector que participó en un debate de Swissinfo comentó sobre este particular: «Suiza debería adoptar el enfoque irlandés en materia de concesión de la nacionalidad en el extranjero: se permite el registro de nacimientos en el extranjero hasta la tercera generación, no más». Los ciudadanos alemanes residentes en el extranjero, por ejemplo, sólo pueden ejercer su derecho de voto si en los últimos 25 años han vivido al menos durante tres meses en su país de origen.

La «ciudadanía como algo sagrado»

Por el mero hecho de conceder derechos de participación extraordinarios a su ciudadanía gracias a su democracia directa, es probable que Suiza supere a todas las demás naciones en lo que a la inclusión de la diáspora se refiere. La Ley sobre los suizos en el extranjero protege el derecho de participación de la comunidad suiza en el exterior en todos los asuntos relacionados con la patria. La cuestión de la participación no suscita ningún debate serio en Suiza, aunque vuelve de vez en cuando a ser tema cuando se abre una discusión más amplia sobre la participación y la exclusión política en general.

Es un tema que ahora, con la Iniciativa por la Democracia, vuelve a estar sobre la mesa en Suiza. «El derecho de ciudadanía constituye la esencia, la identidad de nuestro país», afirma la consejera nacional Sibel Arslan, miembro del comité que promueve la iniciativa: «Divide a la ciudadanía en personas que pueden participar en las decisiones políticas y en otras que no lo pueden hacer, incluso si han ido a la misma escuela, hablan la misma lengua, ejercen la misma profesión y pagan los mismos impuestos».

Grupos con crecimiento dinámico

Finalmente, la cuestión de la integración y exclusión de una parte de la ciudadanía adquiere un interés mayor en relación con el crecimiento de la comunidad suiza en el extranjero. Tanto la ciudadanía suiza en el exterior como la población residente extranjera está experimentando un crecimiento continuo que es claramente más dinámico que la evolución demográfica de la población nacional. La comunidad suiza del exterior crece tres veces más rápido y la tasa de crecimiento de la población residente extranjera en Suiza es incluso seis veces mayor en comparación con los nacionales residentes en el país alpino. 

Contenido externo


Si estas ratios de crecimiento se mantienen estables en los próximos veinte años, llegará el día en que, matemáticamente, habrá tantos suizos en el exterior como nacionales con derecho de voto en Suiza que podrán decidir sobre el futuro del país alpino. Si se parte de un crecimiento lineal, llegaríamos a este escenario dentro de 240 años

Sin embargo, aún más dinámico es el aumento de la población extranjera residente en Suiza. Si se aplica una extrapolación matemática y lineal del crecimiento de este colectivo, Suiza llegaría ya en los próximos cincuenta años a una situación en la que nacionales y extranjeros serían igual de numerosos.

No obstante, las discusiones en torno a la participación de la ciudadanía extranjera en la democracia suiza comienzan justo en el momento en el que ya se está siguiendo un debate intenso sobre la inmigración debido a la iniciativa ‘No a una Suiza de 10 millones’, que actualmente está acaparando el foco del interés público. Esta iniciativa pretende limitar la población residente permanente en Suiza a un máximo de diez millones de habitantes hasta el año 2050.

Por lo tanto, el electorado suizo, por el momento, no tendrá que decidir sobre la cuestión de una mayor o menor integración de la población inmigrante, sino más bien sobre si, en general, quiere seguir permitiendo la inmigración en los mismos términos como hasta ahora.

Editado por Pauline Turuban. Adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.

Los preferidos del público

Los más discutidos

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - sucursal de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR