Tiempos agitados para las poblaciones árticas
Estudiados en el marco del Año Polar Internacional (2007-2009), los desplazamientos forzados de las poblaciones autóctonas tienen un buen porvenir.
Entrevista con Yvon Csonka, investigador suizo y director del Instituto de Historia Cultural y Social de la Universidad de Groenlandia.
50.000 participantes de más de sesenta países reunidos en un vasto esfuerzo de investigación durante dos años, el mismo lapso del 4º Año Polar Internacional.
Entre esos investigadores, Yvon Csonka, presidente de la Asociación Internacional de Ciencias Sociales Árticas. Afincado en Groenlandia desde hace siete años, participa en tres proyectos, incluido el MOVE, que cubre todo el Ártico o casi.
swissinfo: ¿Cuáles son para usted los desafíos de este año polar?
Yvon Csonka: El desafío vinculado con el cambio climático, por supuesto. Con dimensiones no sólo ecológicas sino también humanas. Porque advertimos por fin que hay gente que vive en el Ártico, y que son iguales a otros ciudadanos del planeta.
Otro desafío: la composición disciplinaria de las investigaciones. La integración de las ciencias humanas es un cambio fuerte con relación a la edición anterior, bautizado como el año de la geofísica.
Uno de los desafíos de este del Año Polar, pero también del Ártico para los años venideros, es además la apertura, en sentido estricto y figurado, del estanque ártico, ligado con el cambio climático y su ritmo.
swissinfo: El proyecto MOVE, que usted codirige, se refiere a los movimientos de poblaciones autóctonas manejados por los Estados. ¿Por qué este proyecto?
Y.C.: Tenemos actualmente una buena distancia histórica. Los desplazamientos de poblaciones fueron muy frecuentes, conducidos en el mismo período y de modo bastante comparable en América del Norte, Groenlandia y la Unión Soviética. Con una distancia de veinte a cincuenta años, estas similitudes se ven muy bien.
Es muy importante comprender ahora este fenómeno y sus consecuencias, porque los desplazamientos de poblaciones no se han terminado. Probablemente habrá muchos en adelante, por otras razones y en otras circunstancias.
swissinfo: ¿En qué desplazamientos piensa?
Y.C.: En Alaska por ejemplo, pueblos costeros amenazados por la erosión ligada con el cambio climático deben ser totalmente desplazados. El problema es que eso cuesta muy caro.
Cuando la gente era nómada, no había gran cosa a desplazar. Hoy, mover un pueblo entero a menudo es un lujo inabordable. La alternativa es desplazar a la gente en las ciudades…
Otro ejemplo, en Groenlandia. Los groenlandeses se quejaron mucho de los daneses y su política de concentración hacia mediados del siglo XX. Tienen ahora un gobierno autónomo. Y por razones económicas, se consideran forzados a seguir esa política.
Los groenlandeses no se atreven a hacerlo de manera abierta como en los años 60-70, pero someten a presión a la gente de los pequeños pueblos cortándoles los servicios o subiéndoles los precios. Se trata de una política de concentración escondida, pero absolutamente clara.
swissinfo: Usted está muy a menudo en el terreno, cerca de las poblaciones. ¿Constata el impacto del cambio climático?
Y.C.: Cuanto más se va hacia el norte, más marcado es. El año pasado estuve en Thule. Los cazadores nos mostraron muy concretamente la regresión de la banquisa en el curso de los últimos cinco años. (…)
Estos cazadores deben cambiar sus caminos de viaje. Tienen más accidentes sobre el hielo, sus conocimientos se vuelven obsoletos año tras año. Su temporada de caza se acorta – con consecuencias como menores ganancias y aumento en el consumo de alcohol.
En el extremo sur de Groenlandia, en cambio, la imagen es bastante diferente. En estas regiones sin banquisas las consecuencias directas del cambio climático son menos visibles. Algunos habitantes se regocijan del hecho de que la temporada de viaje en barco va a prolongarse. El barco es el solo medio para cazar y pescar. El sur también comenzó a importar vacas y se lanza a actividades agrícolas.
swissinfo: ¿Cómo ve el futuro del Ártico frente al cambio climático?
Y.C.: Todo dependerá del ritmo del cambio. (…) Las modificaciones más importantes concernirán sin duda a la explotación de los recursos y la geopolítica.
El Estanque ártico es una de las últimas regiones del mundo donde las fronteras están relativamente mal establecidas. Contiene recursos naturales sospechados como el petróleo. (…) El otro aspecto es que es navegable, que acorta los caminos y es menos peligroso en el plano político y militar que otras regiones del globo (…)
Por otra parte, el año polar tiene una importancia muy grande según el plan de investigaciones en torno a los recursos y los límites de los zócalos continentales (para establecer fronteras). Es una de las razones que explica su éxito según el plan del financiamiento.
Durante la Guerra Fría, estas regiones eran extremadamente importantes en el plano estratégico. Lo son un poco menos ahora, pero podrían recuperar su importancia. Y pasar de nuevo, por lo menos parcialmente, bajo influencia militar.
Las poblaciones autóctonas siempre han sido utilizadas – no siempre de manera calculada – como peones sobre el tablero estratégico. Pueblos enteros han sido desplazados para afirmar la soberanía del Estado sobre tal o cual isla deshabitada.
Estas poblaciones tienen hoy una cierta autoridad sobre esos territorios. Pero pienso que los Estados (países escandinavos, Canadá, Rusia, Estados Unidos) a los que pertenecen estas regiones se guardan la posibilidad de intervenir de manera más autoritaria.
Entrevista swissinfo: Pierre-François Besson
(Traducción: Marcela Águila Rubín)
Convocado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), el 4º Año Polar Internacional (API) tiene lugar del 1º de marzo de 2007 al 1º de marzo de 2009.
Orientados sobre ambos polos, los trabajos de investigación incluyen aspectos de antropología, astronomía, la salud humana, historia, genómica, glaciología…
Uno de los objetivos de este año polar es comprender mejor el papel motor de las regiones en cuestión en la regulación del clima, así como sensibilizar al público.
Antropólogo formado en Neuchâtel, París y Quebec, Yvon Csonka ha trabajado en la mayoría de las regiones del Gran Norte. Es autor de numerosas publicaciones sobre los pueblos autóctonos de esas regiones.
Profesor de Etnología en la Universidad de Groenlandia (Nuuk) desde 2001, preside la Asociación Internacional de Ciencias Sociales en el Ártico (IASSA) y dirige la vertiente canadiense y groenlandesa del proyecto MOVE.
El proyecto MOVE (‘Moved by the State: Perspectives on Relocation and Resettlement in the Circumpolar North’) es dirigido conjuntamente por instituciones de Canadá, Finlandia, Estados Unidos y Groenlandia.
Mediante técnicas de antropología de terreno y análisis demográficos comparativos se estudiarán los antecedentes y las consecuencias de los desplazamientos de poblaciones indígenas efectuados por los Gobiernos desde 1920 a la fecha.
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