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Obras de Miró, Monet y Matisse en Zúrich

Henri Matisse: “La lectura” (dos jovencitas, ramo de flores sobre fondo negro) © 2011 Succession H. Matisse / ProLitteris, Zurich

El Kunsthaus de Zúrich sabía que iba a provocar controversia en el mundo del arte al invitar a la famosa Familia Nahmad a exponer su colección privada. Pero el director del museo defiende su decisión.

Este contenido fue publicado el 11 noviembre 2011 - 08:48
Michèle Laird, swissinfo.ch

Christoph Becker, se muestra convencido de que la calidad de la exposición 'Miró, Monet, Matisse – The Nahmad Collection 'va a callar las críticas acerca de que una institución de primer nivel mundial preste sus salas para exponer las colecciones privadas de una familia que, casualmente, se dedica al comercio del arte a escala planetaria.

Los Nahmad han comerciado con arte desde hace cinco décadas, más precisamente desde que los tres hijos de un banquero judío sefardita de Siria abandonaran Beirut para instalarse en Milán. Luego vivieron en París, Nueva York, Londres y Mónaco, siempre escapando de las tensiones y conflictos propios de Oriente Medio.

Esta exposición en Zúrich es una consecuencia directa de la celebración del centenario de su Museo de Bellas Artes (Kunsthaus) en 2010, cuando la institución revivió la retrospectiva Picasso de 1953. Dado que los Nahmad prestaron algunas obras mayores, Becker sospechó que estaban en posesión de muchas más y confió en que quisieran mostrarlas al público.

“Cuando primero hablé con los Nahmad, dijeron que no creían que tuvieran una colección de interés suficiente. Pero les pedí que lo pensaran”, comenta Becker a swissinfo.ch. Dos semanas más tarde, y tras varios debates internos de esta familia que rechaza la publicidad, se mostraron de acuerdo con presentar 150 piezas esenciales de su colección, que luego se vieron reducidas a un centenar.

“La selección cumple los más exigentes criterios de calidad que se pueda pedir a un museo. Si no fuera el caso, hubiéramos anulado la presentación”, precisa Becker. Aparte, gracias a la organización de esta muestra, el director del Kunsthaus pudo descubrir lo que llama el “Gusto Nahmad”, que implica la prominencia de algunos artistas en detrimento de otros.

Cinco escuelas

Miró, Monet, Matisse – The Nahmad Collection se centra en cinco periodos artísticos que van de 1870 a 1970. Periodos de especial predilección de los Nahmad y que incluyen el Impresionismo, el Fovismo, el Cubismo y la Abstracción, el Surrealismo y la obra de Picasso.

Los visitantes que asistieron a la inauguración comentaron lo extraño de la forma en la que los cuadros están colgados, como si se invitara a descubrir momentos clave en el desarrollo de la historia del arte, más que las pinturas propiamente dichas.

Así, se pueden ver siete telas de Modigliani del periodo de mayor intensidad artística del creador, justo antes de su muerte en 1920, alineados como modelos sentados en la misma silla mirando a la misma ventana, como posiblemente hayan estado en la realidad.

La interpretación caótica y llena de color que Picasso hizo del Déjeuner sur l’herbe de Manet, o la tela de Delacroix Les Femmes d’Alger, presentadas en una misma pared, son prueba de que, efectivamente, a veces podemos sufrir de un exceso de buenas cosas.

Becker quiere que comprendamos que una colección “debe ser mirada como existente, pero en un estado constante de devenir”. Lo que en este caso se celebra es el compromiso de un grupo de individuos con el arte. Pero de todas maneras, a diferencia de otros comerciantes que han descubierto y financiado artistas, los Nahmad se limitan a regirse por criterios de casa de subasta.

¿Un ‘depósito’ de arte?

Según las fuentes consultadas, se dice que la Familia Nahmad ha acumulado entre 3.000 y 5.000 obras de arte, entre ellas  más de 200 picassos. La segunda colección de obras del malagueño, después de la que es propiedad de la familia del artista.

La mayoría de estas obras están en un depósito de seguridad cercano al aeropuerto de Ginebra. De hecho, ni siquiera los Nahmad han podido ver nunca juntas y presentadas de esta manera las obras que forman esta exposición.

Pero según el mundo del arte, no se trata tanto de una colección de excepción, sino de una pila de obras que forma un depósito de artistas específicos guardados para influenciar los mercados y modificar precios. De hecho, es casi imposible que haya una subasta de arte que tenga lugar en las principales firmas de hoy sin la presencia de los Nahmad entre los vendedores o compradores.

Con una fortuna estimada por Forbes en más de 3.000 millones de dólares, amasada igualmente gracias al comercio de divisas y materias primas, tienen el poder financiero para invertir, poseer, exprimir o dirigir el mercado del arte moderno y contemporáneo. Ocasionalmente, se quedan con algunas de las obras que compran y venden.

“Esto es el mundo al revés”, afirmó Sam Kinge, quien fue a la escuela en Beirut con David Nahmad. Contactado en París, donde dirige una galería que trata directamente con los artistas, dijo lacónico: “Los Nahmad solo saben comprar y vender”.

“Por encima del dinero”

Becker admite que la presente exposición ha causado tensión, incluso antes de ser inaugurada. Acusado de convertirse en aliado de los más influyentes comerciantes de arte del mundo, insiste en que su único objetivo es “convertir algo en realidad”. No hubo tratos ocultos, enfatiza el director del Kunsthaus.

Y añade que el valor de las piezas presentadas está por encima del dinero y que la exposición en Zúrich no influiría los precios en subasta. “Con trabajos de esta calidad, es imposible. Si pensáramos que estamos influyendo en los mercados, no lo hubiéramos hecho”.

Urs Lanter, director del Swiss Art Department de la casa de subastas Sotheby’s coincide en que las “obras excepcionales tienen precios excepcionales, especialmente cuando provienen de una colección prestigiosa y son importantes tanto en la historia del arte como en la carrera de un artista en particular”.

Simon de Pury niega la posibilidad de que el Kunsthaus pueda convertirse en el patio trasero de las casas de subasta. El director de Phillips de Pury & Company señala que algunas de las mayores colecciones del mundo son la creación de comerciantes de arte. Y cita como ejemplo a Ernst Beyeler y Heinz Berggruen, quienes construyeron museos para albergar sus colecciones en Suiza y Alemania, respectivamente.

“Los museos no pueden existir sin coleccionistas, y los coleccionistas no pueden existir sin comerciantes de arte”, afirma. “Los grandes museos lo son porque muestran grandes obras de arte”.

La familia Nahmad

Joe (Giuseppe), el mayor y más glamuroso de los tres hermanos Nahmad, comenzó su colección encargando pinturas a Lucio Fontana y Wilfredo Lam en el muy dinámico ambiente creativo del Milán de los años 60. Ahora, con casi 80 años, lleva una vida de recluso.

Sus hermanos más jóvenes, Ezra (1945) y David (1947) hicieron sus primeros negocios estando aún en la escuela e invierten en bolsa desde los 15 años. Ambos entraron en el mercado del arte gracias a Joe.

En sus primeras transacciones, David prestaba dinero para comprar una obra de arte que él mismo vendía; luego usaba la propia deuda como colateral para obtener un crédito del banco.

El hijo de Ezra, Helly, abrió la Helly Nahmad Gallery en la capital británica en 1998. Estudió en el Courtauld Institute of Art de Londres y ha tenido un papel central en la organización de la actual exposición en Zúrich.

El hijo de David, también llamado Helly en homenaje al abuelo, abrió a su vez la Helly Nahmad Gallery en Nueva York en 2004. Es un personaje que aparece a menudo en fotografías junto a celebridades.

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Contexto

Miró, Monet, Matisse – The Nahmad Collection presenta más de 100 pinturas.

El sector impresionista está dominado por Monet; la abstracción está representada por Kandinsky, Malevich y Mondrian; el surrealismo y De Chirico, Magritte, Tanguy, Max Ernst y especialmente Joan Miró. Matisse y Picasso están igualmente bien representados.

La obra de Picasso Petit Pierrot aux fleurs (Arlequín con flores), un retrato de su hijo pintado entre 1923 y 1924, está considerada como una de las obras maestras de la colección.

El Kunsthaus de Zúrich recibe una media de 300.000 visitantes anuales, con récords puntuales de hasta 3.000 visitas diarias en exposiciones como la reciente retrospectiva de Picasso.

La exposición puede ser visitada hasta el 15 de enero de 2012.

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