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Historia Cómo llegó la democracia directa a Suiza

El historiador Olivier Meuwly ha publicado recientemente ‘Une histoire politique de la démocratie directe en Suisse’ (Una historia política de la democracia directa en Suiza). Se trata de una síntesis de la lenta evolución hacia el sistema de democracia directa como hoy lo conocemos que llega precisamente en un momento en que el recurso directo al referéndum es motivo de debate, tanto en Suiza como en el extranjero. Entrevista.

Ciudadanos congregados en la plaza principal de Appenzell

La Landsgemeinde de Appenzell un domingo de abril de 2018. Hoy día esta forma antigua de democracia directa no existe más que en Appenzell y Glarus

(Keystone)

swissinfo.ch: En Suiza la democracia directa se viene practicando desde hace mucho tiempo y se tiene la impresión de conocerla bien. Entonces, ¿por qué dedicar un libro a su historia?

Olivier Meuwly (O.M.): Es verdad que se realiza una práctica intensa de la democracia directa, y de una manera casi ritual, pero no siempre se la conoce bien.

La democracia directa no cayó de improviso sobre la cabeza de los suizos. Es fruto de una historia múltiple y compleja, vinculada directamente con otros aspectos de la política suiza, como el federalismo y el sentido del consenso.

El sistema suizo de democracia directa ha sido ampliamente estudiado, pero hasta ahora faltaba una obra de síntesis que presentara de manera condensada los múltiples caminos que ha tomado antes de tener las características con que hoy lo conocemos.

swissinfo.ch: En la introducción usted habla de un “momento propicio” para escribir una obra de este tipo. ¿Por qué?

O.M.: Porque hoy existe un auténtico debate sobre la democracia directa. ¿Es el mejor sistema posible?

En muchos países hay gente que denuncia la desconexión creciente que existe entre políticos e instituciones, por un lado, y el pueblo por el otro. Se exige una intervención directa de los ciudadanos en la toma de decisiones. Por el contrario, en Suiza hay gente que cree que el poder del pueblo va demasiado lejos y que eso permite adoptar posiciones populistas y contrarias a los derechos fundamentales.

En lo que a mí respecta, no soy partidario de limitar la democracia directa porque precisamente –y esto es una profunda paradoja– permite luchar contra el populismo. No se trata de una voluntad popular en bruto. La democracia directa suiza está enmarcada en un procedimiento regulado en el que incluso interviene el Parlamento.

Glosario 'Landsgemeinde'

La 'Landsgemeinde' –asamblea de la comunidad, en alemán–, es una de las formas más simples y antiguas de la democracia directa suiza. Una vez al ...

swissinfo.ch: A menudo se idealiza la Landsgemeinde (asamblea popular) y se la considera la expresión más noble de la democracia directa. En su libro usted reduce un poco ese mito…

O.M.: Esta forma de democracia no es obligatoriamente perfecta. Ya en el pasado se era consciente de sus límites y se sabía que esas asambleas populares podían ser manipuladas por oligarquías dominantes.

Pero desde el siglo XVII varios movimientos contestatarios se han referido a la Landsgemeinde como una especie de ideal, como posteriormente hicieron también los teóricos políticos del siglo XIX. Aún hoy día la Landsgemeinde conserva un carácter fuertemente simbólico, incluso habiendo prácticamente desaparecido. La Landsgemeinde es un mito fecundo.

swissinfo.ch: Usted sostiene que la democracia directa suiza no es un producto estrictamente helvético, sino que ha sufrido también influencias exteriores…

O.M.: Sobre esta cuestión los expertos no mantienen una posición común. Para unos, la Landsgemeinde es el auténtico origen de la democracia directa suiza. Para otros, esta última es sobre todo un producto del Siglo de las Luces y de la Revolución francesa.

En mi opinión, la verdad se encuentra a medio camino entre ambas posturas. Las asambleas populares son importantes, pero la Revolución aportó instrumentos prácticos como el referéndum, aun cuando la propia Francia revolucionaria nunca lo haya utilizado.

Por lo tanto, la democracia directa suiza representa un poco la síntesis entre el romanticismo de las asambleas populares y el racionalismo de la Revolución.

Hombre habla ante el micrófono

El historiador Olivier Meuwly es doctor en Derecho por la Universidad de Lausana. Actualmente ocupa el cargo de adjunto a la Secretaría General del Departamento de Finanzas y Relaciones Exteriores del cantón de Vaud.

Es autor de varias obras sobre la historia del cantón de Vaud, de Suiza, de los partidos políticos y de las ideas. La historia de las instituciones helvéticas y el papel desarrollado por la democracia directa en esa evolución constituyen los ejes principales de sus investigaciones.

Colabora regularmente con los medios de comunicación de expresión francesa y en especial con el diario ’Le Temps’, en el que mantiene un blog. (Keystone)

(Keystone)

swissinfo.ch: ¿Se puede exportar el sistema suizo de democracia directa, a pesar de haberse desarrollado en un marco nacional muy concreto?

O.M.: No, no de manera directa. Efectivamente, está relacionado con un contexto muy suizo, en el que sobresalen el federalismo, la cultura del diálogo y la búsqueda del compromiso. No se puede exportar este modelo a un país que no tenga esas mismas tradiciones políticas.

Dicho esto, el modelo suizo puede ser una fuente de inspiración. Como ha ocurrido de manera sorprendente en las últimas elecciones presidenciales francesas, en las que varios candidatos propusieron una mayor participación de los ciudadanosEnlace externo en el sistema político. No obstante, conviene señalar que aquellos que en el extranjero se refieren al sistema suizo de democracia directa no suelen conocer bien su funcionamiento.

Pero esta inspiración puede desembocar en hechos concretos. A finales del siglo XIX y comienzos del XX el sistema suizo tuvo una influencia directa sobre el establecimiento de formas de participación ciudadana en varios estados de Estados Unidos (Dakota del Sur, Utah, Oregón, …). En cambio, la democracia directa nunca logró imponerse en los Estados Unidos a nivel federal.

swissinfo.ch: En su libro se puede observar que la democracia directa suiza es fruto de una larga evolución. ¿Esta evolución está llamada a continuar o se ha llegado a un cierto inmovilismo?

O.M.: El sistema de democracia directa no está tallado en piedra. Además, hoy se puede observar que en Suiza existe un debate sobre el tema. ¿Hay demasiada democracia directa? ¿Será necesario crear una especie de consejo constitucional para verificar la validez de las iniciativas populares?

Aunque estas cuestiones existen soy bastante escéptico en lo que se refiere a la idea de un cambio. Es verdad que la democracia directa reposa sobre un equilibrio sutil difícilmente transformable. Cualquier cambio podría provocar un efecto dominó que tendría consecuencias sobre el conjunto del sistema. Esto se constató por ejemplo con la iniciativa que exigía que el Consejo Federal [Gobierno suizo] fuera directamente elegido por el pueblo y no por el Parlamento, lo que hubiera tenido consecuencias sobre la representación de las minorías en el gobierno.

En cambio, es posible realizar algunas adaptaciones. Por ejemplo, si algún día la recogida de firmas pasa a hacerse directamente por internet, sería inevitable aumentar el número de firmas necesarias para celebrar un referéndum o una iniciativa popular.

Meuwly, Olivier: «Une histoire politique de la démocratie directe en Suisse»Editions Livreo-AlphilEnlace externo, 128 páginas. ISBN: 978-2-88950-016-1   


Traducción del francés: José M. Wolff

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