El pesar de Cornelio Sommaruga
El diplomático suizo lamentó no poder ir a Israel a cumplir la misión de investigar lo ocurrido en la presunta masacre del campo de refugiados palestinos de Yénin.
Cuidadoso en su manera de dirigirse a la prensa internacional, reunida en Ginebra, el ex presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) destacó este viernes (03.05) la confianza depositada por el secretario general de la ONU, Kofi Annan en su persona y, por su intermedio en Suiza, designándolo para la comisión que debía investigar los hechos en Yénin.
Acto seguido lamentó que no se haya podido concretar esa tarea debido a la «decisión del gobierno de Israel de no recibirnos».
En horas de la noche del jueves (02.05.02), el secretario general de la ONU declaró en Nueva York disuelta la comisión especial de investigación sobre las posibles masacres cometidas en el campo de refugiados de Yénin.
Con el aval de la resolución 1405, Kofi Annan había invitado a este experimentado diplomático suizo, especialista en Derecho internacional humanitario, a formar parte del original equipo de trabajo integrado también por Martti Ahtisaari, ex-presidente de Finlandia; y Sadako Ogata, ex-Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Oposición de Israel
Constituida formalmente el 22 de abril pasado, la comisión se congregó en Ginebra durante 9 días consecutivos, «con las maletas hechas hasta hoy viernes por la mañana», a la espera de la autorización de Israel para poder ir al terreno e investigar las posibles violaciones al derecho internacional humanitario y, en particular, a las Convenciones de Ginebra (instrumento jurídico internacional que protege a los civiles en caso de conflictos armados internos).
Pero dada la negativa del gobierno israelí a permitir la labor irrestricta de la comisión, el secretario general de la ONU decidió disolverla. «Era inútil mantenerla en funcionamiento de manera artificial. No funcionábamos. Incluso, quisimos trabajar desde Ginebra y hacer un informe desde aquí. Pero los expertos, y nosotros mismos, veíamos la imperativa necesidad de visitar el terreno y recoger testimonios de primera mano», expresó el diplomático tesinés.
Comisión imparcial
Cornelio Sommaruga citó las informaciones dadas a conocer por la prensa local e internacional que daban cuenta de la muerte de más de 200 personas, destrucción de unos 140 edificios, más de 4 mil personas sin techo y daños materiales que superan los 300 millones de dólares. «Sin embargo, nosotros no íbamos a constatar sólo los daños de un lado, sino de los dos. Y esto es muy importante subrayarlo», insistió el suizo.
Señaló que para agradecer la invitación ha cursado una carta al secretario general de la ONU, en la que junto con los otros dos miembros de la comisión le explican que «sólo la presencia de personal militar internacional puede proporcionar la seguridad personal y colectiva de los dos pueblos».
Interrogado sobre los motivos que tuvo Israel para no autorizar a la comisión, el suizo evitó caer en especulaciones. «Lo que les puedo afirmar es que si los israelíes querían ocultar algo, no había nada que ocultar. Hoy en día todo se sabe gracias a las investigaciones de los periodistas. Todo se publica. De manera que, en lo personal y, sinceramente, no creo que Israel haya querido ocultar nada. Y no lo habría podido hacer porque, periodísticamente hablando, eso no es posible», reiteró.
Mencionó, sin embargo, que tal vez temió que los testimonios recogidos por la comisión dieran lugar a investigaciones judiciales. «Pero eso también lo descartamos. Nuestro mandato era simplemente informar al Consejo de Seguridad lo ocurrido en Yénin. Lamentablemente debo desempacar mis maletas, porque el viaje a ese campo de refugiados nunca lo haré como miembro de la comisión de la ONU. Lo lamento como experto y como suizo», dijo Sommaruga.
Finalmente sentenció que lo más penoso del caso es que, con la presión israelí, la Autoridad Nacional Palestina ha salido mas debilitada que nunca «y eso no contribuye en nada al proceso de paz en el Medio Oriente».
Posición oficial de Suiza
La misión hubiera permitido poner coto a la difusión de informaciones y acusaciones contradictorias y responder a las preguntas surgidas en la comunidad internacional, señaló a su vez Muriel Berset-Kohen, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suiza.
La alta funcionaria recordó además que «ella (la comisión) hubiera contribuido al restablecimiento de un clima de confianza entre las partes».
Cabe apuntar que Suiza estaba dispuesta a poner un avión y un vehículo blindado al servicio de la misión, además de un colaborador personal para respaldar la labor de Cornelio Sommaruga.
«Suiza está convencida de que el respeto del derecho internacional humanitario constituye una condición sine qua non para el retorno a las negociaciones de paz», concluyó Muriel Berset-Kohen.
Enrique Dietiker, Ginebra
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