Observadores suizos deploran militarismo en Chiapas
Una delegación helvética que viajó a ese estado lamenta la amplia presencia del ejército y de grupos paramilitares.
El gobierno chiapaneco reconoce que las reivindicaciones indígenas no han podido ser resueltas y que persisten actos de violencia.
Emilio Zebadúa, secretario general del gobierno de Chiapas y quien viajó a Suiza para participar en la Conferencia Internacional sobre Federalismo, destacó la lucha de su administración para acabar con los grupos armados irregulares.
«Nuestro gobierno no ha tolerado el financiamiento de los paramilitares, ha encarcelado a sus dirigentes principales y no ha permitido que la impunidad gane la partida a la justicia», aseguró el funcionario mexicano durante un encuentro público en Ginebra.
Las declaraciones de Zebadúa se producen sólo unos días después de que cuatro indígenas chiapanecos -que el periódico mexicano La Jornada identificara como «bases de apoyo del Ejército Zapatista para la Liberación Nacional (EZLN)»-fueran muertos, en diversas acciones, por las que el propio diario calificó de «agrupaciones paramilitares».
Zebadúa rechazó esa versión pero reconoció que «las reivindicaciones indígenas no se han resuelto y que el problema principal, la tierra, tampoco ha sido arreglado» por lo que «los roces entre gente zapatista o simpatizantes zapatistas; y gente que no es zapatista, provoca enfrentamientos como los de esta semana».
El representante chiapaneco admitió también que el tráfico de armas «sigue siendo una realidad que este gobierno no ha podido resolver» porque carece de los recursos humanos, técnicos y financieros necesarios.
Misión suiza en Chiapas
Un centenar de observadores, entre los cuales 13 representantes suizos, integraron la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH), que viajó a Chiapas a principios de año y que denunció una serie de irregularidades en el proceso de pacificación de la entidad.
En entrevista con swissinfo, Erika Hennequin, del partido verde de Suiza e integrante de la delegación, deploró que el gobierno helvético no hubiera incluido una cláusula sobre derechos humanos en su acuerdo de libre comercio con México.
El informe elaborado por la CCIODH establece que los Acuerdos de San Andrés (firmados en 1996 entre el gobierno y la insurgencia del EZLN y que buscan mejorar la situación de los indígenas) no han sido cumplidos por falta de voluntad política.
Militarización intimidante
El texto denuncia igualmente la persistente militarización de la zona en conflicto (al sureste del país) a pesar de la promesa del presidente Vicente Fox de replegar al ejército.
Según el informe sólo en 7 de las 259 posiciones militares que existen se ha efectuado ese retiro. (ONG estiman en 60 mil el número de soldados en Chiapas).
«Los sobrevuelos de aeronaves militares federales siguen sembrando zozobra en las comunidades; los patrullajes y retenes del ejército mexicano han ido aumentando paulatinamente y ya se ha hecho costumbre que los soldados improvisen sus puestos de control en los alrededores de las poblaciones para acosar e intimidar a los indígenas», asegura.
Según la CCIODH, los paramilitares constituyen la otra cara de la moneda. «Su origen está dentro de un esquema de contrainsurgencia que se enmascara de agresiones por problemas de tierras, confrontaciones partidarias, conflictos religiosos, enemistades personales, venganzas familiares o simplemente accidentales», subraya.
Luis Vázquez, Ginebra
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