Por qué la ayuda al suicidio es normal en Suiza
En Suiza, el suicidio asistido se considera una opción legítima al final de la vida y también está abierto a personas del extranjero. El «turismo de la muerte» está en pleno crecimiento.
En el verano de 2021, Yoshi, un ciudadano japonés, viajó a Suiza para poner fin a su vida con la ayuda de la organización de asistencia al suicidio lifecircle, con sede en el cantón Basilea-Campo. Una periodista de SWI swissinfo.ch lo acompañó durante sus últimos tres días.
Mostrar más
Yoshi, de Japón a Suiza para morir
El artículo de Yoshi generó muchas reacciones diferentes de nuestras (os) lectoras y lectores de diferentes partes del mundo. Muchas personas, incluso en su Japón natal, donde está prohibido el suicidio asistido, apoyaron la decisión de Yoshi. Sin embargo, algunos argumentan que el suicidio no debe permitirse por razones religiosas.
Mostrar más
Así reaccionó el mundo a la triste historia de Yoshi
El suicidio asistido es un tema delicado, pero cada vez es más aceptado en Suiza. Cada año, unas 1 500 personas recurren a él y aumenta el número de personas inscritas en organizaciones de acompañamiento para el final de la vida.
La asistencia al suicidio en Suiza requiere una formación. El acompañante apoya a las personas que desean morir, por ejemplo, proporcionándoles la droga letal. En Exit, los jubilados suelen realizar esta función.
Mostrar más
Suicidio asistido: ¿Quiénes son los asistentes?
«En Suiza sabemos que esta posibilidad existe si la necesitamos», dice la profesora de ética Samia Hurst-Majno de la Universidad de Ginebra. «Muchas personas se sienten tranquilas con esto, aunque nunca lo utilicen».
Las votaciones populares y las encuestas muestran que la mayoría de la población no quiere prohibir la asistencia al suicidio. En 2011, poco después de que el electorado del cantón de Zúrich rechazara rotundamente una iniciativa que quería prohibir la ayuda al suicidio, el Gobierno suizo decidió abandonar la regulación nacional de la asistencia organizada al suicidio.
Y este sigue siendo el caso, a pesar de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya ha criticado a Suiza por su situación jurídica poco clara.
Para Samia Hurst-Majno, una posible explicación es el hecho de que las regulaciones suizas sobre la eutanasia indirecta y pasiva han estado vigentes durante mucho tiempo. Esto ha ayudado a generar confianza entre la población de que la legalización no conduce al abuso.
Mostrar más
¿Por qué Suiza no quiere regular el suicidio asistido?
A principios del siglo XX, Suiza, como muchos otros países, despenalizó el suicidio. «Si el suicidio es un delito, ayudar con el suicidio es un acto de complicidad», explica Samia Hurst-Majno. «Sin delito, sin embargo, la complicidad también desaparece».
Por ello, en Suiza tuvo lugar un debate en el que se acordó hacer del egoísmo el punto decisivo: «Quien ayude a suicidarse a alguien del que depende económicamente o del que herede debe ser sancionado», explica el experto. «Sin embargo, si no existen tales motivos egoístas, ayudar no es un crimen».
Sobre esta base, se creó el artículo 115 del Código Penal que sólo advierte que el suicidio asistido no es penalizado mientras la persona que lo asista no tenga «motivos egoístas».
Mostrar más
Con esa base jurídica, surgió EXIT en 1982 y el número de organizaciones como Dignitas y lifecircle está creciendo.
En la mayoría de los Estados, la eutanasia activa o el suicidio asistido están prohibidos. Suiza es uno de los pocos países donde incluso los extranjeros pueden recurrir al suicidio asistido. Por eso se ha desarrollado el «turismo de la muerte»: hay personas del extranjero que vienen específicamente a Suiza para morir.
Según Dignitas, probablemente la organización internacional más conocida que también admite personas del exterior, en 2020 más del 90% de sus miembros eran extranjeros.
Lifecircle y Dignitas incluso están haciendo campaña por la legalización del suicidio asistido en otros países.
Erika Preisig, médica de cabecera y presidenta de la asociación suiza Lifecircle, sostiene que el suicidio asistido debería ser legal en todo el mundo, para que nadie tenga que ir a Suiza para hacerlo. “El acompañamiento a la muerte es un derecho humano. Todo ser humano debe poder decidir cuándo, dónde y cómo quiere morir”, dice.
Mostrar más
“No quiero matar a nadie”
El suicidio asistido en Suiza requiere una intervención médica. Una persona que desea un suicidio asistido debe recibir asesoramiento de un médico y necesita una prescripción médica para obtener la dosis letal de pentobarbital sódico.
Sin embargo, se ha desarrollado una nueva forma de ayuda para morir que excluye la intervención médica tanto como sea posible. La primera muerte mediante la cápsula de suicidio «Sarco» tuvo lugar en septiembre de 2024 en el cantón denominado como Schaffhausen.
No obstante, las autoridades y la organización responsable de Sarco discrepan sobre la legalidad de las cápsulas. La policía ha detenido a varias personas en relación con el suicidio asistido realizado con Sarco.
Mostrar más
Cápsula suicida Sarco: primera muerte y detenciones en Suiza
El proceso forense posterior al acto cuesta a las autoridades locales aproximadamente unos 3.000 francos suizos (3.900 dólares aproximadamente). Un cantón de los más afectados por el turismo de la muerte se ha desecho de esta factura desde 2024 para que sea la propia persona que llega a Suiza para morir la que cubra ese gasto. Los detalles en este artículo.
Mostrar más
Suiza quiere dejar de pagar la factura forense del «turismo de la muerte»
Lo cierto es que hasta ahora, se desconocen cifras exactas del turismo de la muerte en Suiza. Y al parecer, así seguirá como un «secreto« muy suizo.
Mostrar más
La política suiza no quiere prestar mucha atención al turismo de la muerte
España, Colombia y Uruguay, sin turismo de la muerte
En Suiza sólo se permite la asistencia al suicidio, es decir, la persona que quiere morir realiza por sí misma el acto final (por ejemplo, ingerir o activar el medicamento letal). Otra persona proporciona los medios, siempre que no tenga motivos egoístas para apoyar este acto (de lo contrario sería homicidio punible). Pero Suiza no permite la eutanasia, es decir, que otra persona administre la sustancia letal. Y lo dicho, no prohíbe este acto a personas venidas del extranjero.
En el mundo hispanohablante, España y Colombia han aceptado a inicios de esta década la asistencia al suicidio y la eutanasia, bajo estrictas condiciones y con el requisito de una enfermedad grave e irreversible o sufrimiento intolerable o intenso. Pero no aceptan que personas extranjeras residentes en otros países tengan acceso a este derecho sanitario. Tampoco Uruguay, que recién aceptó la eutanasia en 2025.
Adaptado por Patricia Islas
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI