The Swiss voice in the world since 1935

La industria farmacéutica suiza lucha por mantener su competitividad

edificios por la noche
Basilea es la sede de Roche y Novartis, dos de las mayores empresas farmacéuticas del mundo. Keystone / Georgios Kefalas

Roche y Novartis triunfan a nivel mundial, pero Suiza se enfrenta a desafíos internos y externos que podrían amenazar su posición en la industria farmacéutica. La periodista de Swissinfo, Jessica Davis Plüss, analiza las reformas que reclaman políticos y empresas.

El año pasado fue bueno para la industria farmacéutica suiza. Las ventas de Roche aumentaron un 7 % (a tipos de cambio constantes), hasta llegar a los 61.500 millones de francos suizos (79.800 millones de dólares). La fuerte demanda de medicamentos para la esclerosis múltiple, enfermedades oculares y hemofilia A tuvo mucho que ver. Con diez nuevos compuestos entrando en ensayos clínicos avanzados, 2025 fue «un año récord para Roche», aseguró el consejero delegado, Thomas Schinecker, en la rueda de prensa anual sobre resultados de la compañía en enero.

Por otro lado, Novartis también mostró optimismo sobre 2025, con ventas de sus marcas clave «muy por encima de lo esperado», según su informe anualEnlace externo, lo que permitió aumentar un 30 % la remuneración de su CEO, Vas Narasimhan. Aunque se espera que la competencia de los genéricos afecte a las ventas en 2026, las acciones de Novartis en Estados Unidos cotizaban en máximos históricos a principios de febrero.

Actualmente, son las dos compañías más valiosas de Suiza, según un ranking global de la consultora EYEnlace externo.

Roche ascendió del puesto 46 al 31, con una capitalización bursátil de 353.400 millones de dólares, un aumento superior al 50 % respecto al año anterior. Novartis subió del 66 al 53 con 265.200 millones de dólares, superando al gigante alimentario Nestlé como la segunda compañía suiza más valiosa.

Uno podría suponer que todas estas buenas noticias para las mayores empresas de Suiza serían también buenas noticias para el país. Las dos compañías están entre los mayores contribuyentes fiscales del país, emplean a unas 25.000 personas y generan miles de puestos de trabajo indirectos.

La industria biofarmacéutica en su conjunto, que incluye miles de empresas más pequeñas, ha sido responsable del 40 % del crecimiento económico de Suiza en la última década. Genera alrededor del 7 % del PIB y más del 40 % de las exportaciones suizas, lo que la convierte en el sector exportador más importante.

Pero, en lugar de celebrar, políticos y líderes del sector están apresurándose a promover lo que consideran reformas urgentes para conservar la reputación de Suiza como potencia farmacéutica.

En enero, el Gobierno suizo convocó un grupo de trabajoEnlace externo sobre «ubicación de ciencias de la vida» para estudiar cómo «crear las mejores condiciones marco posibles» para la industria. Pocos días después, Basilea-Ciudad organizó un eventoEnlace externo al margen del Foro Económico Mundial de Davos para recordar a los actores del sector que la ciudad es un referente global de las ciencias de la vida.

«Suiza se encuentra en una encrucijada», escribió la asociación industrial Interpharma en un comunicado de prensaEnlace externo el 8 de enero. «Los desarrollos geopolíticos y las nuevas normativas internacionales ponen a prueba de manera severa la competitividad, la capacidad de innovación y el atractivo del país».

Competencia creciente

El atractivo de Suiza empieza a verse amenazado. Países como Países Bajos e Irlanda han subido la apuesta ofreciendo incentivos más tentadores a las multinacionales que se instalan fuera de sus fronteras.

La pandemia de Covid-19 intensificó la presión sobre Suiza, al poner de relieve la importancia de las compañías farmacéuticas en términos de inversión a largo plazo, creación de empleos bien remunerados y acceso a tecnología de vanguardia.

El país ha confiado en altos salarios y buenas condiciones laborales para atraer talento, pero eso también ha encarecido el coste de hacer negocios. Mientras tanto, países como España, Arabia Saudí y Eslovenia se presentan como alternativas más económicas. Además, naciones como Alemania y Dinamarca han desarrollado estrategias nacionales para la industria farmacéutica, que incluyen desgravaciones fiscales para sectores de investigación intensiva, fuertes inversiones en universidades y start-ups, y procedimientos regulatorios más ágiles.

La industria farmacéutica española vive un momento clave para consolidarse como potencia europea en producción, innovación y valor añadido. Con más de 100 plantas de fabricación de medicamentos y una sólida capacidad de investigación clínica, sus exportaciones rozaron los 26.818 millones de euros en 2022, lo que refleja tanto su proyección internacional como su papel como uno de los principales centros industriales farmacéuticos de Europa.

El Grupo Novartis EspañaEnlace externo, uno de los más grandes con miles de personas empleadas en España, muestra el potencial de inversión y desarrollo que ya existe en el país.

Sin embargo, al igual que en Suiza, la competencia internacional, los retos en I+D, la transformación digital y los cambios regulatorios plantean importantes desafíos internos. Por ello, Farmaindustria, la asociación que representa a las compañías farmacéuticas innovadoras en España, junto a otros actores del sector, reclama medidas contundentes en política, regulación e inversión para que el país no pierda esta oportunidad estratégica y pase de ser un “buen actor” a un referente europeo (Global Farma, 2026Enlace externo).

En el último Índice Global de Competitividad IndustrialEnlace externo 2025 de BAK Economics, encargado por la asociación suiza de industrias científicas, Suiza cayó un puesto hasta la tercera posición, detrás de Estados Unidos e Irlanda, empatada con Dinamarca, hogar de Novo Nordisk, fabricante del popular medicamento para adelgazar Wegovy.

Suiza también debe enfrentarse a China, un mercado grande que se ha convertido en una fuente importante de innovación biotecnológica. En 2024, el país acogió casi un tercio de los ensayos clínicosEnlace externo mundiales, frente al 5 % de hace una década. Tanto Roche como Novartis cuentan ahora con grandes instalaciones de I+D en el país. En mayo del año pasado, Roche anuncióEnlace externo que invertiría 2.040 millones de yuanes chinos (282 millones de dólares) para crear un nuevo centro de biomanufactura en Shanghái.

A todo eso se suman las amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump sobre aranceles y sus demandas de precios más bajos para los medicamentos. Roche y Novartis acordaron invertir conjuntamente 73.000 millones de dólares (58.000 millones de francos suizos) en los próximos cinco años, con el objetivo de producir todos los medicamentos clave para pacientes estadounidenses en suelo estadounidense. En diciembre formaron parte de las nueve compañías que firmaron contratos con la Casa Blanca para reducir los precios de nuevos fármacos en Estados Unidos.

Estos acuerdos ayudaron a evitar aranceles sobre productos farmacéuticos, pero su magnitud y la rapidez con que se anunciaron recuerdan la importancia del mercado estadounidense, tanto por volumen como por precios elevados.

«Estados Unidos y China son muy fuertes económicamente y usan su poder para atraer más inversiones a sus economías», señala Schinecker. «Como actor global, tenemos que invertir en estos mercados».

Con una población de solo nueve millones, Suiza no tiene el mismo margen de maniobra. En la última década, el 40 % del capital y de las inversiones en I+D de Roche se dirigió a Estados Unidos, que representó el 47 % de las ventas en 2025. La compañía pretende aumentar la participación estadounidense hasta el 50 %. Suiza recibió casi un tercio de la inversión total en el mismo periodo, pero representa apenas el 1 % de las ventas.

Mostrar más
Novartis

Mostrar más

Las farmacéuticas suizas apuestan por Eslovenia

Este contenido fue publicado en El gigante farmacéutico Novartis ha invertido miles de millones en Eslovenia, contribuyendo así a hacer de este país un actor mundial en la producción de medicamentos genéricos.

leer más Las farmacéuticas suizas apuestan por Eslovenia

Presión interna

Como si la presión externa no fuera suficiente, Suiza se enfrenta también a desafíos internos. La financiación nacional de ciencia e investigación podría verse recortadaEnlace externo como parte de las medidas de austeridad del Gobierno. Además, los acuerdos bilaterales con la UE esperan la aprobación del Parlamento —y del electorado suizo—, lo que genera incertidumbre sobre el acceso al mercado europeo. A ello se suma una iniciativa para limitar la población suiza a 10 millones de habitantes, que se someterá a votación nacional en junio; si prospera, podría dificultar la llegada de talento extranjero.

La industria también critica la aplicación suiza del impuesto mínimo corporativo del 15 % de la OCDE, aprobado por la ciudadanía en 2023. Roche anunció que pagará 155 millones de francos suizos más en 2025 por el aumento del tipo, aunque parte de esta cantidad regresará en forma de incentivosEnlace externo para la industria. Mientras tanto, Estados Unidos y China no muestran signos de adoptar este impuesto.

Otro tema es el precio de los medicamentos, que la industria considera demasiado bajo en Suiza, lo que ha llevado a largas negociaciones con la Oficina Federal de Salud Pública. Las demandas de Trump de vincular los precios de nuevos fármacos a los de Suiza y otros países industrializados aumentan la ansiedad en un momento en que las autoridades suizas intentan contener los costes sanitarios.

Mostrar más

Las empresas han advertido que podrían retrasar lanzamientos o no solicitar reembolso por seguro en Suiza si no pueden garantizar ciertos precios.

El sector tiene una larga lista de reformas que considera necesarias para mejorar las condiciones marco, desde aprobaciones regulatorias más rápidas y precios confidenciales hasta mayor digitalización y nuevos acuerdos comerciales.

Todavía es pronto para saber cuánto podría perder Suiza en inversión futura y cuáles serían las consecuencias para los empleos locales y la economía.

Por ahora, Roche y Novartis parecen comprometidas públicamente con Suiza. Tras reunirse la semana pasada con autoridades de Basilea-Ciudad, Narasimhan (director ejecutivo de Novartis) escribióEnlace externo en LinkedIn que, para Novartis, «Basilea es el hogar» y que se sienten «orgullosos de formar parte de esta comunidad y de contribuir a fortalecer la posición de Basilea como centro global de innovación».

Suiza sigue destacando frente a muchos países en investigación de primer nivel y desarrollo de medicamentos, pero cada vez aumenta la sensación de que factores como la estabilidad y la fiabilidad, que han permitido a la industria farmacéutica prosperar hasta ahora, podrían no ser suficientes en el futuro.

Texto original editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Carla Wolff. Informaciones adicionales sobre la industria farmacéutica en España por Carla Wolff.

Los preferidos del público

Los más discutidos

En cumplimiento de los estándares JTI

Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI

Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR