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Hodler retorna a casa

'La verdad', uno de los cuadros monumentales de Hodler.

(Keystone)

Después de Ginebra, Zúrich y París, ahora es Berna la que dedica una retrospectiva a Ferdinand Hodler y lo hace de modo excepcional: al lado de los famosos paisajes del artista suizo aparecen cuadros monumentales que, por sus dimensiones, hacía tiempo no viajaban a una exposición.

Se trata del evento cultural del 2008 en la capita suiza: el Museo de Arte de Berna no acogía una muestra de tal importancia por su calidad y por el número de las obras presentadas: más de 150.

La inauguración ha tenido como telón de fondo ciertas escaramuzas políticas y los temores en torno a la seguridad de los cuadros prestados por uno de los más importantes coleccionistas de Hodler: Christoph Blocher, ex miembro del gobierno suizo, (él prefiere hacerse llamar 'consejero federal no reelecto'), y tribuno de la Unión Democrática del Centro, partido que ahora sobrecalienta el clima político con sus cruzadas.

Hodler –nacido en Berna en 1853- no podía esperar una publicidad mayor para su retorno a casa. Esta vez no se repetirá el fiasco de 1887, cuando el joven pintor tuvo su primer encuentro con el público bernés.

Como si fuese una revancha del ya desaparecido artista, se ha producido en los últimos años una verdadera 'Hodlermanía', y no sólo en la capital helvética. En las subastas, sus cuadros han alcanzado montos importantes; por una de sus vistas sobre el lago Leman, el año pasado un postor pagó 11 millones de francos, una cifra récord para un pintor suizo.

Los museos de Ginebra y Zúrich le dedicaron sendas muestras en 2003 y 2004, respectiva, para celebrar los 150 años de su nacimiento. Y el Museo Orsay de París, despues de adquirir uno de sus 'Leñadores', organizó una exposición de Hodler que concluyó en febrero pasado.

Visión simbólica

¿Hay aún algo por decir de Ferdinand Hodler? En el Museo de Arte de Berna –que ha preparado la exposición junto con el Museo de Bellas Artes de Budapest- están convencidos de que sí. "Presentamos a Hodler en su totalidad", explica el director Matthias Frehner. "Mostramos aspectos que en el pasado han sido descuidados, como los cuadros con figuras humanas, lienzos considerados poco modernos, porque los cuerpos tienen posiciones estáticas".

En Berna, en la planta baja, los cuerpos de dimensiones monumentales se alteran con los famosísimos pasajes 'hodlerianos', representando el punto fuerte de la exposición y proporcionando el diálogo que se establece entre el simbolismo de los primeros –que hablan de la relación entre el cosmos y el ser humano- y los aspectos metafísicos de los segundos, donde el hombre desaparece y el paisaje se convierte en una forma de utopía cósmica.

'Todo Hodler' abarca los primeros trabajos del artista, sus autorretratos, los bosquejos y la impresionante secuencia de las pinturas que documentan la enfermedad y muerte de Valentine Godé-Darel, la compañera de vida del pintor.

Faltan sólo los lienzos patrióticos que Hodler realizó por encargo y que plasman episodios como la Batalla de Marignano. "Nos hubiera gustado traer a Berna el 'Guillermo Tell' expuesto en Solothurn", señala Frehner, "pero está en condiciones pésimas y es imposible transportarlo".

Internacional

'Una visión simbólica' –el título elegido para la muestra- "transmite cuán importante es Hodler para el arte del siglo XX, especialmente por sus cuadros figurativos", subraya Frehner. "Basta con confrontarlos al modo en el que los jóvenes artistas contemporáneos dibujan el cuerpo humano para darse cuenta".

La muestra ofrece, además, una oportunidad de ver a Hodler más allá de los confines helvéticos. No sólo porque viajará a Budapest, sino porque en el catálogo de la exposición han colaborado estudiosos de otros países.

Se trata de una operación importante para la obra de un pintor muy admirado en su país de origen. Sin embargo, esta fascinación pudiera resultar, paradójicamente, fatal en su dimensión internacional. "En las subastas, sus cuadros son adquiridos, sobre todo, por suizos", explica Frehner. "De este modo, Hodler pierde presencia en las colecciones extranjeras".

La publicación –prevista en otoño- de la primera parte del catálogo de las obras de Hodler, fruto del trabajo del Instituto Suizo de Historia del Arte, podría ser una inversión de tendencias y nuevos impulsos en el terreno de la investigación.

Ocasión excepcional

Una muestra de tal dimensión significa también un esfuerzo financiero notable -se han invertido dos millones de francos- pero representa, a la vez, una buena ocasión para encontrar patrocinadores de las tareas de restauración: "Hemos podido restaurar los grandes formatos, que estaban en condiciones lamentables", subraya Frehner.

Cabe señalar que las modificaciones, exitosas, de la iluminación y el color de las paredes de las salas donde se expone la obra contribuyen a poner de relieve los cuadros, haciendo lucir de modo singular las obras monumentales.

Sobre el tema de la seguridad, la dirección del museo se limita a un lacónico: "Los cuadros están protegidos". Pero, sin duda, el espectacular robo en la Colección Bührle de Zúrich y la presencia de cuadros pertenecientes a Christoph Blocher –que no tiene sólo amigos- generaron algunas preocupaciones a los organizadores sobre las medidas de seguridad.

swissinfo, Doris Lucini, Berna
(Traducido por Patricia Islas Züttel)

Ferdinand Hodler

Nació en 1853 en Berna.

Comenzó a pintar en un taller de la ciudad de Thun, donde vendió cuadros en serie a turistas británicos.

Estudió en la Academia de Arte de Ginebra, ciudad en la que pasó el mayor tiempo de su vida.

Ganó reconocimiento por sus lienzos dedicados a temas históricos y míticos y por sus paisajes.

De sus alrededor de 700 obras paisajísticas destacan aquellas donde representa las montañas bernesas, el lago de Thun y el Leman.

Murió en 1918 en Ginebra.

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Arte y política

La muestra de Hodler ha dado mucho que hablar antes de abrir sus puertas esta semana. El alcalde de Berna, el socialista Alexander Tschäppät, no asistió a la inauguración, molesto por el hecho de que en el programa oficial de la muestra se presentara a Christoph Blocher, ex ministro de Justicia, como 'consejero federal no reelecto'.

Blocher –miembro del comité patrocinador de la muestra para la que ha prestado varias obras de su colección privada- ha causado el malestar entre algunos políticos.

A juicio del alcalde de Berna, se trata de una provocación. Con su gesto, Tschäppät quiso expresar su solidaridad con la ministra de Jusiticia, Eveline Widmer-Schlumpf, elegida por el Parlamento en diciembre pasado en lugar de Christoph Blocher, que no fue confirmado en el cargo.

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