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Las reformas de la industria del oro generan temores y enfrentamientos

La Pampa en Madre de Dios, Perú, donde la minería ilegal ha provocado una vasta deforestación y contaminación por mercurio. Paula Dupraz-Dobias

Mientras la pandemia ha catapultado los precios del oro y los suizos se disponen a votar sobre la responsabilidad de las empresas, las refinerías suizas de oro reciben cada vez más presión para garantizar una cadena de suministro limpia. Estas empresas advierten que no pueden hacerlo solas y añaden que permitir que sean llevadas ante tribunales suizos por acciones cometidas en el extranjero, como propone la iniciativa que se vota el 29 de noviembre, es ir demasiado lejos.

Este contenido fue publicado el 19 noviembre 2020 - 11:00
Paula Dupraz-Dobias

Las refinerías suizas, que procesan alrededor del 70% del oro del mundo, han sido perseguidas durante años. Se las acusa de abastecerse en países donde la minería genera devastación ambiental y abusos de derechos humanos.

La minería artesanal y a pequeña escala (MAPE), que emplea entre 15 y 20 millones de trabajadores a nivel mundial, es motivo de especial preocupación debido a que los mineros pobres difícilmente pueden invertir en tecnologías limpias y novedosos métodos de trabajo para extraer el metal que venden. Actualmente, el oro procedente de la MAPE representa solo el 1% del suministro mundial, pero en algunos países el porcentaje es mucho más alto. En Perú, por ejemplo, representa entre el 20 y el 30% de la producción proveniente de los pequeños mineros independientes.

En plena pandemia se ha fortalecido la condición del oro como un valor refugio y este metal precioso ha alcanzado precios históricamente altos que acicatean la minería ilegal, incluso en países cuyos gobiernos han declarado el estado de emergencia debido al coronavirus. Imágenes de satélite recientes confirman nuevas áreas de deforestación resultantes de la minería que se realiza en la selva tropical peruana y en Brasil.

“El oro se está volviendo mucho más interesante que las drogas. Olvidémonos de la cocaína en América del Sur”, dice Mark Pieth, profesor de la Universidad de Basilea y experto en gobernanza. “¿Por qué no optar mejor por la producción de oro? Por ella no se irá a la cárcel".

La solicitud de responsabilizar a las multinacionales suizas por los abusos que cometen en el extranjero, incluida en la votación de la iniciativa de empresas responsables el 29 de noviembre, acrecienta la presión sobre las refinerías para que enfrenten los problemas de sus cadenas de suministro, especialmente en lo relacionado con la MAPE.

Relaciones difíciles

“Hacer negocios con la MAPE es complejo y desafiante, y no podemos hacerlo solos”, señala José Camino, consejero general de la refinería suiza Metalor. Los fiscales peruanos sospechan  que esta empresa compraba oro de origen ilegal a través de intermediarios en regiones donde hay deforestación, tráfico de niñas y mujeres, y utilización de mercurio, entre otros problemas. Pero Metalor siempre ha negado los cargos.

Una empresa de comercio de oro en Huepetuhe, e nMadre de Dios, Perú. Paula Dupraz-Dobias

Valcambi, otra refinería suiza, comenzó a procesar oro artesanal de Colombia tras sumarse, en 2019, a un programa destinado a ayudar a los productores de MAPE a generar cadenas de suministro sostenibles y responsables.

Pero una investigación reciente de Global Witness acusa a Valcambi de estar obteniendo oro de Kaloti, un comerciante con sede en Dubái que compra metal a minas de Sudán donde se violan los derechos humanos de los trabajadores y participan milicias involucradas en crímenes de guerra.

¿De quién es la responsabilidad?

Al ser las principales compradoras de oro, generalmente las refinerías son vistas como las guardianas de la industria, ya que tienen influencia sobre las fuentes proveedoras del metal, pero también sobre las autoridades gubernamentales cuando se trata de definir las prácticas y políticas que rigen a esta industria.

Sin embargo, Christoph Wild, director ejecutivo de la refinería Argor-Heraeus, con sede en el Tesino, considera que todos los actores de este negocio deben asumir la responsabilidad de mejorar las cadenas de suministro. “A las refinerías se las suele considerar las guardianas de la industria. Ciertamente, tenemos responsabilidad en esta cadena, pero esta es mucho más compleja", declaró recientemente durante una conferencia en internet en la que participó, convocado por Pieth y el Instituto de Gobernanza de Basilea.

Wild afirma que las industrias que le compran metales a las refinerías, como la electrónica, manufacturera o la de los artículos de lujo, además de los bancos, gobiernos, oenegés y consumidores finales, también tienen la responsabilidad de exigir una cadena de suministro más transparente. También refiere que esto podría suponer un mayor costo de los productos auríferos y “es el consumidor final que tendría que asumir que un proceso de extracción y abastecimiento responsables, así como la trazabilidad, pueden significar el pago de una prima adicional para las y los clientes”.

Andreas Missbach, director de materias primas de la oenegé Public Eye, critica que las refinerías se deslinden y asuman que otros actores deben liderar el cambio. “El oro no es el tipo de producto en el que la generación de cambios duraderos en la industria corresponde al cliente. Este solo representa una fracción de la demanda. Están también a los inversores, los bancos comerciales y los bancos centrales y estos ni siquiera se plantean hacer preguntas [sobre transparencia y trazabilidad]".

Revisando la ley

Las experiencias de Metalor y Valcambi demuestran que el sistema existente no es capaz de garantizar que el oro sucio quede fuera de la cadena de suministro. Los partidarios de la iniciativa de empresas responsables argumentan que la responsabilidad corporativa de rendir cuentas debe ser obligatoria por ley. De ser aprobada el 29 de noviembre, esta iniciativa permitiría demandar ante los tribunales suizos a empresas que han cometido faltas o abusos en el extranjero.

La industria del oro y las refinerías suizas consideran que la iniciativa va demasiado lejos y argumentan que ya han realizado esfuerzos significativos para fijar reglas y adherirse a los más altos estándares de producción y trazabilidad.

Un ejemplo es la London Bullion Market Association (LBMA), asociación que representa los intereses de los principales comerciantes de oro y plata del mundo ante los gobiernos y los bancos centrales. La LBMA decidió establecer sus propios estándares a través de la llamada 'Guía de oro responsable', basada en principios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Los miembros de esta organización deben someterse a auditorías periódicas “de terceros" para ver de dónde obtienen el oro y cómo.

Sin embargo, un informe reciente del Global Witness cuestiona la efectividad de tales estándares, afirmando que la LBMA debe mejorar su sistema de evaluación de productores y refinadores de oro.

En 2013, un denunciante de EY (Ernst & Young) reveló que mientras la empresa conducía una auditoría acorde a los lineamientos de LBMA, ayudaba a encubrir un informe de revisión relacionado con las prácticas comerciales de Kaloti, que consistían en adquirir lingotes de oro proveniente de Marruecos que luego se recubrían de plata para evitar las restricciones de exportación que habrían tenido los lingotes originales.

Susannah McLaren, jefa de cumplimiento y abastecimiento de LBMA, afirma que las auditorías que solicitan a sus miembros siempre deben de ser independientes. Añade que el refinador paga por este proceso y deben realizarlo alguna de las cuatro firmas de auditoría más grandes del mundo.

Como sucede también en otras asociaciones de las que forman parte las principales refinerías -como el Responsible Gold Council-, la LBMA confía en el compromiso y la buena voluntad de sus miembros para respetar los estándares ambientales y de derechos humanos internacionales, que deben cumplir voluntariamente.

Mantener el impulso inicial

Aunque las medidas tomadas hasta ahora están lejos de ser perfectas y no son legalmente vinculantes, los críticos de la iniciativa de empresas responsables afirman que un sí el 29 de noviembre podría frustrar el actual impulso de limpieza y mejora que existe en la cadena de suministro del oro. La iniciativa se formuló teniendo en mente a gobiernos y sistemas judiciales débiles donde las autoridades defenderán a las poderosas empresas internacionales en lugar de a sus propias poblaciones.

Diana Culillas, secretaria general de la Asociación por un Mejor Oro Suizo (SBGA) -organización sin fines de lucro apoyada por el gobierno que ayuda a los pequeños mineros a producir oro sostenible y respetando el medioambiente y los derechos de los trabajadores- afirma que trabajar con las autoridades teniendo en marcha esta nueva iniciativa de empresas responsables podría resultar muy desafiante. La SBGA ya vivió una experiencia parecida cuando intentó desarrollar un marco legal para que los mineros a pequeña escala dejaran de utilizar mercurio, recuerda.

Algunos temen que las empresas suizas decidan desinvertir o, simplemente, dejen de hacer negocios con los países que suponen un alto riesgo de incumplir alguna regla, ya que no desean arriesgarse a terminar en los tribunales suizos. Y añaden que esto pondría en desventaja a los mineros menos equipados o preparados para garantizar cadenas de suministro sostenibles.

“El riesgo cero no existe y esta iniciativa solo traerá una incertidumbre legal que no ayudará a que las empresas suizas hagan negocios con estos países", afirma José Camino, de Metalor en una respuesta escrita en la que también reitera el compromiso de su refinería por realizar negocios éticos.

Pieth, por su parte, rechaza que esta propuesta sea eficaz. En su opinión, “es una forma de desinformación y la gente está entrando en pánico debido a esta iniciativa”.

Pieth, sin embargo, rechaza el argumento de que las refinerías pueden ser disuadidas de proceder a medidas "más limpias" si se aprueba la iniciativa. "Es una forma de desinformación, porque la gente está entrando en pánico por esta iniciativa".

Para Missbach de Public Eye, que formó parte de la campaña que lanzó la iniciativa empresas responsables, lo que está en juego en la votación del 29 de noviembre es mucho más y forma parte de una "tendencia" global hacia los derechos humanos obligatorios y la debida diligencia ambiental.

"Suiza, como país sede y uno de los países de refinación más importantes del mundo, tiene un papel que desempeñar", dice. Reconoce los cambios que han realizado algunas refinerías, no todas, y añade: "Las empresas operan a diferentes velocidades, y aquí es donde las reglas obligatorias establecen una línea clara".

Traducción del inglés: Andrea Ornelas

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