Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

GINEBRA ¿Ha perdido la ONU el debate sobre los refugiados en Europa?

Refigiados llegan a tierra abordo de una lancha inflable

Miles de migrantes intentan aún el peligroso viaje por el Mediterráneo más de tres años después de que las travesías alcanzaran su punto máximo en 2015. Quinientas personas perdieron la vida en lo que va del año, incluidas 65 que se ahogaron frente a las costas de Túnez a principios de mayo.

(Keystone / Santi Palacios)

Una vez más, los periodistas estamos sentados en la Sala III del Palacio de las Naciones y, una vez más, nos entregan un documento cuyas estadísticas son un testimonio casi insípido de un horror que ningún gobierno parece interesado en abordar.

“Unas 65 personas se ahogaron después de que su barco se hundiera a unas 45 millas náuticas de la costa de Túnez esta madrugada”, dice la declaración de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)Enlace externo. Es, según la ONU, “uno de los peores incidentes en el Mediterráneo en meses”.

Es probable que nadie sepa nunca la identidad de las personas que murieron en la primera semana de mayo. Sus familias, en Nigeria, Gambia, Siria o Irak, tal vez nunca reciban confirmación de su destino, pero esperarán años enteros noticias del hijo, la hija, la madre o el marido que enviaron a Europa con tantas esperanzas y temores.

No estamos viendo a las grandes masas de gente cruzando el Mediterráneo que vimos en 2015, el año de la llamada “crisis de los migrantes” en Europa. Una de las razones es el pacto que la Unión Europea (UE) firmó con Turquía para mantener a cientos de miles de refugiados de Siria o Afganistán en la propia Turquía. Hay una mayor tranquilidad en la ‘Ruta de los Balcanes’ y en los viajes por mar desde Turquía a las islas griegas - con el tristemente famoso caso de Alan Kurdi, de tres años, que murió ahogado.

No más búsqueda y rescate

Otra razón es la creciente tendencia de Europa a rechazar a la gente, en lugar de rescatarla. Italia, a finales de 2014, decidió poner fin a su operación de rescate Mare Nostrum después de que otros Estados miembros de la UE se negaran a ofrecer apoyo financiero. Muchos, entre ellos el Reino Unido, dijeron que la operación sirvió como un “factor de atracción”. Se argumentó que más personas intentarían el cruce porque sabían que serían rescatadas.

En vano, agencias de ayuda como ACNUR, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)Enlace externo o la Cruz RojaEnlace externo alegaron que personas desesperadas, temerosas por su integridad seguirían huyendo y arriesgando su vida en esos desvencijados barcos en el Mediterráneo.

Cuatro años y medio después, y miles de muertos en el Mediterráneo más tarde, las agencias de ayuda no consiguen hacer valer sus argumentos. A medida que Europa se acercaba a las elecciones al Parlamento Europeo, escuchábamos a comentaristas políticos que sugerían que veríamos un aumento del populismo de derechas. También, curiosamente, escuchábamos a políticos y analistas decir que la inmigración y el asilo no eran factores importantes en estas elecciones.

¿Por qué es eso exactamente? ¿Hay menos conflictos de los que la gente huye? No. ¿Hay menos refugiados y desplazados? No. ¿Hay menos persecución de las minorías políticas, religiosas o étnicas? No.

Fuera de la vista, fuera de la mente

La razón principal por la que la inmigración ha caído en la agenda política es porque Europa ha cerrado sus puertas. Fuera de la vista, fuera de la mente puede ser una táctica política cínica, pero tiene un probado historial de éxito.

En lugar de asegurar a los votantes que Europa, si bien desea mantener la inmigración bajo control, sigue dispuesta a ayudar a los que huyen de la guerra y la persecución (de hecho, de acuerdo con sus obligaciones internacionales), muchos políticos europeos parecen empeñados en reforzar la cerradura de sus puertas. Parece que los votos se ganan fácilmente jugando con los temores de una mayor inmigración, en lugar de apelar a la humanidad y la solidaridad de los votantes en algunas de las naciones más ricas y pacíficas de la tierra.

Así pues, Viktor Orban es elogiado entre los partidos de derecha que hacen campaña en toda Europa por su dura postura con respecto a los solicitantes de asilo en Hungría. Una postura que, revela un informe de la ONU, implica privarles de alimentosEnlace externo.

En Italia, el ministro Matteo Salvini cree que su estrategia de devolver los barcos de inmigrantes al norte de África, e incluso de multar a los barcos de las organizaciones no gubernamentales que intentan rescatar a los inmigrantes en apuros, ha ganado votos.

Políticas perjudiciales

Mientras escribo esto, un comunicadoEnlace externo (no el primero) llega de los expertos en derechos humanos de la ONU. La política de Italia, dicen, "es engañosa y no se ajusta al derecho internacional general ni al derecho internacional de los derechos humanos. En cambio, las políticas restrictivas de migración contribuyen a exacerbar las vulnerabilidades de los migrantes y solamente sirven para aumentar el tráfico de personas”.

El resultado probable de tal política, concluyen los expertos: “socavaría gravemente los derechos humanos de los migrantes, incluidos los solicitantes de asilo, así como de las víctimas de la tortura, el tráfico de personas y otras violaciones graves de los derechos humanos”.

¿Seguro que los líderes de un país como Italia tomarán nota? Después de todo, Italia se enorgullece de ser signataria de múltiples convenios, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre los Refugiados y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero cada vez más, los políticos ignoran esas obligaciones internacionales, en el mejor de los casos, y en el peor de los casos, las desprecian y desafían abiertamente.

No solamente los solicitantes de asilo y los inmigrantes tienen cada vez más dificultades para llegar a Europa, sino que también los que consiguen acercarse sin ahogarse se ven obligados a retroceder... a Libia, un país que se encuentra en una situación de violenta agitación. Los informes de la ONU muestran que un migrante o solicitante de asilo del África subsahariana se enfrenta a terribles riesgos en la Libia actual: detención, tortura, esclavitud, violación y asesinato.

Es difícil saber cómo puede la ONU recuperar este debate y hacer que esta situación sea importante para las personas que podrían mejorarla. Muy pocos políticos son lo suficientemente valientes como para defender la generosidad hacia los refugiados; sus oponentes políticos simplemente los acusarán de ser blandos con la inmigración.

Un argumento que se escucha con más frecuencia, y que podría resonar, es que sin apoyo a los países en conflicto y a los que huyen de ellos, corremos el riesgo de simplemente perpetuar un ciclo de guerra y desesperación. Los conflictos no se resolverán, no se puede lograr una paz sostenible, se piensa, si abandonamos a generaciones (piense en la guerra de ocho años de Siria) a una vida de desesperación.

Tal vez eso funcione. Sin duda hay indicios en Europa, incluida Suiza, de que las políticas populistas a corto plazo no son tan favorables como hace uno o dos años. En toda Europa, por ejemplo, hay un creciente apoyo a las políticas a largo plazo sobre el cambio climático o a una mejor atención a la creciente población de personas mayores.

Pero un apoyo realmente fiable para los refugiados y los inmigrantes parece aún muy lejano. Hay noticias que se refieren a los migrantes en los mares como si fueran restos flotantes y desechos, no seres humanos. Eso, por supuesto, hace que sea más fácil enviarlos de vuelta a lugares como Libia. Pero la desesperación seguirá empujando a la gente a tratar de escapar, y ahora mismo, cualquiera que vaya a cruzar el Mediterráneo tiene una probabilidad entre tres de morir.

Imogen Foulkes

Imogen Foulkes es originaria de Escocia y comenzó su carrera en la televisión escocesa, antes de incorporarse a la predecesora de swissinfo, Radio Suiza Internacional. Es corresponsal de la BBC en Suiza desde 2004. Sus tareas la han llevado a una misión médica del CICR en Colombia, a la promoción de los derechos humanos de la ONU en Túnez y al apoyo de la ONU a los refugiados ancianos en Serbia. Y, desde el corazón del nuevo túnel del Gotardo el día de la inauguración, hasta las cimas de los glaciares suizos, que se reducen cada vez más.

(swissinfo.ch)


Traducido del inglés por Marcela Águila Rubín

Etiquetas

Neuer Inhalt

Horizontal Line


Instagram

Síganos en Instagram

Síganos en Instagram

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes