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Un futuro incierto para los inmigrantes extraeuropeos en Suiza

© Keystone / Christian Beutler

Suiza, tierra de inmigración desde hace décadas, no parece ser un alumno modelo en materia de integración. Según un estudio comparativo internacional, Suiza figura entre los países del Viejo Continente que menos esfuerzos hacen para ofrecer una estabilidad a largo plazo a los inmigrantes extraeuropeos.

Este contenido fue publicado el 16 diciembre 2020 - 09:19

Suiza no ofrece un futuro seguro a los inmigrantes, afirma el estudio. Publicado 9 de diciembre, el Migrant Integration Policy IndexEnlace externo (MIPEX) compara las políticas de integración de 52 países y establece una clasificación. La Confederación se sitúa en el puesto 25º, detrás de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. Obtiene 50 puntos sobre 100, es decir, entre siete y ocho menos que la media de los demás países de Europa Occidental.

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Más del 80% de la población extranjera en Suiza proviene de un país europeo. Se benefician del acuerdo de libre circulación de personas y son libres de venir a trabajar o establecerse en Suiza. Para los ciudadanos extraeuropeos, la situación es más complicada.

El estudio clasifica a Suiza entre los países que proponen a los inmigrantes de los denominados terceros Estados posibilidades de integración temporales, pero no una garantía para establecerse en el país de forma permanente. Una posición similar a la de Austria o Dinamarca. “Esos países solo recorren la mitad del camino para otorgar a los inmigrantes derechos fundamentales e igualdad de oportunidades. Sus políticas incitan a la población a considerar a los inmigrantes como extranjeros y no como iguales y vecinos a parte entera”, comentan los investigadores.

El índice muestra además que la política de integración de Suiza no ha cambiado en la última década. “El enfoque suizo se inscribe en una forma de continuidad”, señala Gianni D’Amato, director del Foro Suizo para el Estudios de las Migraciones (SFM), que participa en la elaboración del MIPEX. Suiza pretende beneficiarse de las ventajas económicas de la migración, pero su objetivo no es la integración a largo plazo, explica el profesor. “El mensaje que el país traslada a los inmigrantes es el siguiente: sois bienvenidos, pero no demasiados y no para toda la vida. Hay que mantener el control para poder limitar el número de inmigrantes”, dice.

El estudio identifica dos lagunas principales en la política suiza de integraciónEnlace externo: la débil protección contra las discriminaciones y la dificultad para acceder a la naturalización.

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Escasa protección contra las discriminaciones

Las víctimas de discriminaciones están menos protegidas y asistidas en Suiza que en cualquier otro país del continente, según muestra la comparación internacional. La Confederación es el único país europeo que no dispone de una ley nacional contra la discriminación ni de un organismo de apoyo a las víctimas.

El problema no es nuevo. Desde hace varios años, la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) recomiendaEnlace externo a las autoridades helvéticas reforzar, en el derecho civil y administrativo, la protección de las víctimas de discriminación racial. El Centro suizo de competencia para los derechos humanos formula propuestas similares.

Si Suiza se muestra reticente a adoptar medidas suplementarias en esta materia, las discriminaciones que sufren los inmigrantes abarcan todos los ámbitos de la vida diaria. “Se manifiestan, entre otras, en el mercado laboral o en la búsqueda de una vivienda”, lamenta Didier Ruedin, docente e investigador en el SFM.

La norma penal antirracista (art. 261bis del Código Penal) castiga la discriminación por causas racial, étnica, religiosa o de orientación sexual. “Sin embargo, su campo de aplicación es limitado. Prueba de ello es que los casos de discriminación son numerosos, pero pocos terminan en sentencia”, subraya Didier Ruedin.

Un pasaporte difícil de conseguir

El estudio indica también la política restrictiva de Suiza en materia de concesión de la nacionalidad. En 2017, los votantes aceptaron facilitar la naturalización de cerca de 25 000 jóvenes extranjeros de la tercera generación. Sin embargo, el estudio destaca que el pasaporte suizo es más difícil de conseguir que el de la mayoría de los países de Europa Occidental. Además, las condiciones de nacionalización se endurecieron en 2018, con la entrada en vigor de la nueva Ley sobre la nacionalidad suizaEnlace externo.

“El mensaje que el país traslada a los migrantes es el siguiente: sois bienvenidos, pero no demasiados y no para toda la vida”

Gianni D'Amato, presidente del Foro Suizo para el Estudio de  las Migraciones

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Sin embargo, un mayor índice de naturalización favorece una mejor integración de los extranjeros, señalan los expertos. Refuerza la aceptación de los inmigrantes, su estatus socioeconómico, su participación política, así como su sentimiento de pertenencia y su confianza en el país de acogida, según el informe.

Prestaciones de salud adecuadas

A pesar de que política de integración de Suiza no se encuentra ni mucho menos a la vanguardia, el país ofrece a los inmigrantes varias ventajas. Destaca, en particular, el sistema de salud accesible a todas las categorías de inmigrantes, lo que permite a Suiza colocarse en el segundo puesto de la clasificación en este ámbito, junto a Irlanda, Nueva Zelanda y Suecia. El informe elogia, además, el portal para la igualdad de oportunidades en materia de salud migesplusEnlace externo, que pone a disposición información sobre la salud en 56 idiomas.

El mercado laboral suizo ofrece igualmente oportunidades interesantes para una parte de los ciudadanos extraeuropeos que disponen de un permiso de trabajo. Pueden ejercer una  actividad autónoma y tienen acceso a un empleo en el sector público, a la asistencia social y a la formación. En este punto, Suiza e sitúa en la media europea.

Traducción del francés: Belén Couceiro

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