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Votación del 21 de mayo 2017 El futuro energético de Suiza se decide en las urnas

Le cinque centrali nucleari della Svizzera producono circa un terzo dell'elettricità del paese.

Le cinque centrali nucleari della Svizzera producono circa un terzo dell'elettricità del paese.

(Keystone)

Los suizos están llamados a votar sobre la Estrategia Energética 2050 que aprobó el Parlamento y que será sometida a referéndum el próximo 21 de mayo. Será el pueblo el que decida si procede renunciar a la fuente nuclear y apostar por las energías renovables.

Suiza quiere dejar atrás la era nuclear. Así lo decidió el Gobierno en 2011, pocas semanas después del accidente de Fukushima. Con ese fin, el Ejecutivo ha elaborado la Estrategia Energética 2050 (SE 2050Enlace externo), un vasto proyecto que sienta las bases para una profunda transformación del sistema energético helvético.

Además del cierre paulatino de las cinco nucleares del país, que serán desactivadas una vez cumplida su vida útil, la SE 2050 prevé promover las fuentes renovables y aumentar la eficiencia energética. El objetivo del Gobierno es garantizar un abastecimiento energético seguro y reducir la dependencia de las energías fósiles.

(swissinfo.ch)

Aunque los objetivos iniciales del Gobierno se revisaron a la baja, el primer paquete de medidas de la SE 2050 fue aprobado en el Parlamento, donde las ambiciones del espectro rojiverde prevalecieron sobre los temores y las reticencias de la derecha.

La nueva ley federal sobre energía, adoptada tras dos años de debates, prohíbe construir nuevas plantas nucleares y fija valores de referencia para promover las ‘nuevas’ energías renovables (viento, sol, biomasa…). Asimismo prevé respaldar el sector hidroeléctrico, uno de los pilares del sistema energético suizo, que actualmente está bajo presión, así como reducir el consumo energético de los edificios, vehículos de motor y aparatos eléctricos.

La Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora), opuesta desde el inicio a este giro histórico, se puso manos a la obra para someter la nueva ley a referéndum. Con el apoyo de la Alianza Energía y otras asociaciones paraguas de la iniciativa privada y el sector industrial, la UDC consiguió recolectar más de 68 000 firmas (necesitaba 50 000). El 21 de mayo serán los votantes quienes decidan la futura política energética de Suiza.

Abandono nuclear, una oportunidad

“El sector energético vive una profunda transformación en el mundo, favorecida por los precios bajos y el desarrollo de nuevas tecnologías”, declaró la ministra Doris Leuthard al lanzar la campaña del Gobierno a favor de la SE 2050. Con la revisión de la ley, dijo, el Gobierno y el Parlamento quieren garantizar en el futuro un suministro energético seguro en Suiza, que genere puestos de trabajo y proteja el medio ambiente.

Una estrategia, dos fases

La SE 2050 se divide en dos etapas. El primer paquete de medidas prevé el cierre paulatino de las plantas nucleares, el desarrollo de las fuentes renovables y el aumento de la eficiencia energética. Es el proyecto sobre el que votan los suizos el 21 de mayo de 2017.

La segunda etapa prevé la introducción de un impuesto sobre el clima y la electricidad, es decir, se gravarán los combustibles y carburantes fósiles, así como sobre el consumo de electricidad. Pero el proyectoEnlace externo parece predestinado a fracasar, después de que el pasado 8 de marzo la cámara baja rechazara entrar en materia.

“Supone una gran oportunidad para nuestro país”, subraya Stefan Batzli, director de la Agencia para las Energías Renovables y la Eficiencia Energética que forma parte del comité de apoyo a la SE 2050. “Nuestra infraestructura energética es cada vez más vieja y corre el riesgo de fallar, como ocurrió con el reactor de Beznau, desactivado desde hace dos años. Tenemos que modernizarnos. Para los próximos 10 a 20 años dispondremos aún de energía nuclear y en ese lapso tenemos la posibilidad de sustituir el átomo por fuentes renovables. No se trata de una revolución, sino de un proceso que ya hemos iniciado”, explica a swissinfo.ch.

En el transcurso del debate parlamentario, la diputada ecologista Adèle Goumaz afirmó que “las empresas y las personas privadas quieren participar en la transición a un abastecimiento energético local, seguro y limpio. Testimonio de ello es la extensa lista de proyectos que esperan recibir apoyo económico en el marco de la retribución a precio de coste de la corriente inyectadaEnlace externo, cuya producción adicional correspondería a la de nuestras tres centrales nucleares más viejas”.

Para financiar las energías renovables, los hogares y las empresas pagarán más por la electricidad. Hoy desembolsan 1,5 céntimos por kilovatio hora (kWh). De aprobarse la nueva ley, el suplemento pasaría a 2,3 céntimos por kWh. Esto significa que la factura de electricidad de una familia de cuatro personas aumentaría alrededor de 40 francos al año, según Doris Leuthard. Los detractores de la SE 2050, sin embargo, dicen que es una “mentira descarada para engañar al pueblo”.

¿Y cuándo no sale el sol?

Albert Rösti, presidente de la UDC y de la Acción para una Política Energética Razonable, asociación que es favorable a la fuente nuclear, sostiene que reducir a la mitad el consumo energético será “extremadamente costoso”.

Por ejemplo, habrá que reemplazar todos los sistemas de calefacción de gasóleo que actualmente existen en uno de cada dos edificios en Suiza, reducir a la mitad el número de km que recorren los vehículos de motor y decretar medidas drásticas en los ámbitos de los inmuebles y las empresas, anota Rösti. Según un comité opuesto a la SE 2050Enlace externo, el giro energético costará 200 000 millones de francos, o sea, 3 200 francos al año por una familia de cuatro personas. Una estimación que Doris Leuthard califica de “errónea”.

Más allá de las cifras, lo que preocupa a los detractores de la SE 2050 es garantizar el suministro energético en el futuro. Temen que las fuentes renovables no produzcan energía en cantidades suficientes, de forma fiable y a buen precio. “Tendremos que importar más electricidad, sobre todo durante los meses de invierno, por lo que aumentará nuestra dependencia del extranjero”, acota Rösti, quien defiende mantener la opción nuclear.

“¿Qué sucederá cuando no salga el sol o no sople el viento?”, pregunta el diputado liberal radical (derecha), Christian Wasserfallen, uno de los detractores más firmes de la SE 2050. En lugar de subvencionar las fuentes renovables y decretar más reglamentos y prohibiciones en el sector energético, habría que liberalizar completamente el mercado de la electricidad, sostiene el político bernés.

Los ciudadanos tienen la última palabra

Como ocurrió en noviembre de 2016, la política energética de Suiza se decidirá en las urnas. Hace seis meses, los votantes rechazaron (54,2%) una iniciativa popular que pedía prohibir la construcción de nuevas centrales nucleares y limitar a 45 años la vida útil de las plantas existentes.

Un dato interesante: del análisis de la votación resultó que tres de cada cuatro ciudadanos estaban a favor de una Suiza sin fuente nuclear. El 21 de mayo sabremos si esta mayoría respalda también el modelo que proponen el Gobierno y el Parlamento.

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Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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