La pesadilla de estar confinada junto al agresor

En Suiza, cada dos semanas una mujer es asesinada por su pareja o expareja. El aislamiento podría agravar el problema. Keystone / Maurizio Gambarini

¿Qué pasa cuando las puertas de casa se cierran con doble vuelta? Si bien la esperanza de detener la pandemia del COVID-19 reside en el confinamiento de la población, el aislamiento también deja mayor margen de maniobra a los cónyuges violentos. Las organizaciones de apoyo a las víctimas se muestran preocupadas.  

Este contenido fue publicado el 28 marzo 2020 - 14:00

¡Quédese en casa! La principal medida para luchar contra la pandemia del COVID-19 se está generalizando por todas partes, ya sea en Suiza o en otros muchos países del mundo. Para protegerse y proteger a los demás, casi 3 000 millones de personas están confinadas en sus casas. Una orden que da por hecho que el hogar es un lugar seguro y acogedor equivale a olvidar que la violencia, a menudo, invade la privacidad de muchas personas (especialmente mujeres), convirtiendo así el confinamiento en una pesadilla.

“Nos encontramos en una situación contradictoria. Se le dice a la gente que se quede en casa, pero para las víctimas de la violencia doméstica quedarse en casa es más peligroso que salir”, dice Myriame Zuffrey, directora de Solidarité Femmes para la región de Biel. Desde que el Gobierno ha impuesto a la población restricciones de movimiento para hacer frente al coronavirus, el teléfono de este servicio de ayuda a las mujeres víctimas de la violencia suena con menor frecuencia. Eso que podría interpretarse como una buena señal, por desgracia no lo es, según su directora. “Creemos que las mujeres confinadas con sus agresores no encuentran el espacio para pedir ayuda”, cuenta.  

“Creemos que las mujeres confinadas con sus agresores no encuentran el espacio para pedir ayuda”

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Para ponerse en contacto con los servicios de asistencia, que obviamente permanecen abiertos, las víctimas deben poder escapar del control del cónyuge violento. “En Suiza, todavía es posible salir a hacer las compras, al médico o a pasear. Las víctimas deben aprovechar de estos espacios de libertad para dar la voz de alarma”, aconseja Myriame Zuffrey. El primer número que las personas que se sienten en peligro tienen que marcar es el de la policía (117 en Suiza). 

Los testigos deben actuar 

En esta cuarentena, la solidaridad tiene que desempeñar su papel más que nunca. Los vecinos, amigos o conocidos tienen el deber de estar atentos a las situaciones problemáticas. “Los testigos a veces son la única esperanza, ya que las víctimas no pueden pedir ayuda. Si oímos una discusión violenta, tenemos que llamar a la policía, que puede ir al lugar a comprobar”, señala la directora de Solidarité Femmes.  

De momento, esta asociación ofrece los servicios habituales, aunque ha tenido que tomar medidas para cumplir las indicaciones de la Confederación. Siempre que se puede las consultas se hacen por teléfono. Y para respetar la distancia social requerida, en la casa de acogida el número de plazas se ha reducido. “Sin embargo, trabajamos con otras instituciones, hostales u hoteles para poder responder a todas las solicitudes. Tenemos recursos y no vamos a cerrar, es importante recordarlo”, subraya Myriame Zuffrey. 

No obstante, la asociación teme tener que enfrentarse a una escasez de plantilla si la situación se prolonga. “Podríamos tener personal enfermo y gente que tiene que quedarse en casa para cuidar de sus hijos”, calcula la directora. También teme que el Gobierno se vea obligado a optar por un confinamiento total, como en Francia o España. “Todavía tendríamos más dificultades para hacer nuestro trabajo”.

¿El aislamiento lo hace violento?

¿Algunas situaciones corren el riesgo de empeorar por el confinamiento? Es de temer que sí. “La cuarentena es un desafío para todas las familias. Aumenta la presión sobre los sistemas familiares y es probable que el mal funcionamiento empeore”, dice Zuffrey. Además, la crisis provocada por el coronavirus pone a algunas familias en una situación precaria, lo que todavía aumenta más el estrés y el riesgo de conflicto. 

“La cuarentena aumenta la presión sobre los sistemas familiares y es susceptible de que el mal funcionamiento empeore”

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Para evitar lo peor, la clave es atreverse a pedir ayuda a tiempo. Myriame Zuffrey hace un llamamiento a la responsabilidad de cada cual. “Las personas susceptibles de adoptar un comportamiento violento también pueden pedir ayuda, especialmente a las organizaciones que se centran en los autores de actos de violencia”, apunta. En general, aconseja a la gente que cuando el ambiente se vuelva irrespirable, salga a hacer deporte o a tomar el aire.

Familias apretadas, familias en riesgo 

Las cifras a nivel nacional todavía no muestran un aumento de la violencia conyugal. Sin embargo, mientras que las llamadas de momento han disminuido en Biel, otras organizaciones de apoyo a las víctimas ya están registrando un aumento en las denuncias. Este es el caso del centro de asesoramiento codirigido por Pia Alleman en Zúrich. “Le puede pasar a cualquiera. Sin embargo, el peligro es mayor para las familias con muchos hijos, que viven en un piso pequeño y cuyos padres no tienen una situación laboral estable”, explica Alleman, entrevistada por el sitio web de información Watson.

Consciente del problema, la Confederación ha creado un grupo de trabajo especial, dirigido por la Oficina Federal para la Igualdad de Género (BFEG, por sus siglas en francés). Un grupo que se encarga periódicamente de reevaluar la situación y de examinar las medidas a adoptar en caso de que la violencia doméstica se incremente. Los centros cantonales especializados en la asistencia a las víctimas siguen operativos, tal y como señala la BFEG en un comunicado de prensa

En materia penal, la protección de las víctimas continúa siendo la prioridad de la policía. “En los casos de violencia, se puede seguir pidiendo que se expulse del hogar al autor del delito y denunciar ante las autoridades competentes un posible peligro para los hijos. También sigue siendo posible ordenar la prohibición de establecer contacto y una orden de alejamiento”, dice la BFEG. 

Los chinos se salieron de sus casillas

Las lecciones del confinamiento en China –que ya ha concluido– no son buenas en lo que a la violencia de género se refiere. La cuarentena no ha hecho más que agravar el problema, como señala un artículo del Tribune de Genève. “En la prensa china abundan los testimonios de mujeres maltratadas, abusadas o secuestradas”, escribe el periódico. Italia, donde se ha impuesto a la ciudadanía un confinamiento estricto, también está viendo un aumento de la violencia en el seno del hogar. El aislamiento a veces puede revelar lo peor del ser humano...

Dónde dirigirse en caso de peligro, en Suiza

Policía 

117

Asesoramiento gratuito, confidencial y anónimo en toda Suiza

www.aide-aux-victimes.ch

Direcciones de casas de acogida

https://www.aide-aux-victimes.ch/fr/ou-puis-je-trouver-de-laide/

https://frauenhaus-schweiz.ch/fr/page-daccueil

https://www.violencequefaire.ch

Para los agresores 

Consejos y programas:

www.apscv.ch

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