Un tercio de los eurodiputados declara ingresos en paralelo a mandato político, critica TI
Bruselas, 12 dic (EFE).- En torno a una tercera parte de los diputados al Parlamento Europeo de la décima legislatura, que arrancó este verano, declara que obtiene ingresos en paralelo a su mandato político, algo legal según las normas de la Eurocámara pero que puede dar lugar a conflictos de intereses, denunció este jueves Transparencia Internacional.
Una investigación de esta organización de transparencia revela que 216 eurodiputados, un 30 %, declaran en sus perfiles de la página web del Parlamento Europeo algún tipo de actividad que les genera ingresos en paralelo a su sueldo como eurodiputado, mientras que muchos más (tres cuartas partes del total) tienen actividades paralelas aunque estas no sean remuneradas.
Los 1.700 trabajos en paralelo que acumulan estos 216 eurodiputados les generan en total unos ingresos combinados de 6,3 millones de euros anuales; el que más ingresa con diferencia es el ultraconservador rumano Gheorghe Piperea, con 657.092 euros anuales por sus empleos como profesor de derecho, escritor y abogado, que lleva en paralelo a su labor de eurodiputado.
Transparencia Internacional reconoce que las normas del Parlamento Europeo no prohíben estas prácticas siempre que los ingresos se declaren a la institución y esos trabajos no estén vinculados directamente a la influencia sobre la toma de decisiones a nivel europeo.
Esta es, advierte TI, una restricción «bastante difusa», porque «los tipos de actividades que podrían entrar en esta categoría no figuran oficialmente en ningún sitio» y el análisis de esta organización reveló que 159 de las 1.700 actividades declaradas se realizan con organizaciones inscritas en el Registro de Transparencia de la UE y «que participan activamente en grupos de presión para cambiar las normas de la UE».
Por ejemplo, señalan que el socialdemócrata austríaco Günther Sidl cobra 5.000 euros anuales por ser asesor de sostenibilidad de una eléctrica austríaca en paralelo a su trabajo en la Comisión de Medioambiente en el Parlamento Europeo, o que el popular alemán Stefan Köhler se lleva 51.240 euros cada año por ser presidente de la Asociación de Agricultores de Bavaria mientras a la vez legisla en la comisión de Agricultura y en la de Medioambiente.
También hay unos 23 eurodiputados que no declaran cuánto ganan por sus actividades remuneradas más allá del mandato como eurodiputados: es el caso del español Alvise Pérez, de «Se Acabó la Fiesta», que asegura que su trabajo como «consultor y analista político por cuenta propia» no tiene remuneración sino que se nutre de «donaciones».
«El nuevo Parlamento Europeo contiene los mismos problemas de siempre. El sistema de declaraciones es autogestionado, sin que se realice ninguna verificación proactiva para comprobar la exactitud de la información facilitada y gestionar eficazmente los posibles conflictos de intereses», denuncia TI.
La organización lamenta un sistema interno «plagado de lagunas» en el que los eurodiputados no declaran todo lo que deberían para que los controles sean efectivos, la Eurocámara no está facultada para pedir más información, las infracciones «raramente» se sancionan y las escasas sanciones no son suficientes como para ser disuasorias.
«Los eurodiputados deben aprovechar la oportunidad de un nuevo mandato para inculcar por fin una cultura de integridad, con normas adecuadas y aplicables. El Parlamento no puede permitirse otro escándalo de corrupción como el de Catargate», advierte TI. EFE
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