Bush informará sobre la operación «Justicia infinita»
"Debo una explicación al país", señaló el presidente estadounidense al anunciar que dirá al Congreso y a la opinión pública quiénes están detrás de los atentados terroristas del martes negro. Su aparición televisada está prevista para las 3 de la madrugada (hora suiza) de este viernes. Pakistán reafirma su apoyo a Washington mientras Afganistán aguarda la decisión del Consejo Islámico sobre una eventual entrega del fundamentalista Osama bin Laden. A este cuadro se suma el éxodo de decenas de miles de personas.
Desde ya se sabe que no se referirá al momento de la represalia militar, pero considerando la preparación del operativo bautizado como «Justicia Infinita», en los terrenos militar y diplomático, todo parece indicar que se apróxima.
«El presidente quiere aprovechar la oportunidad para decir al pueblo estadounidense quiénes y por qué atentaron contra nuestro país» indicaron los asesores de Bush en Wahington.
Asimismo insistiría otra vez en que la campaña contra el terrorismo será larga y conllevará riesgo para los soldados y la población civil, sin olvidar las repercusiones perjudiciales de los atentados del martes 11 de septiembre en la economía.
Apoyo del gobierno paquistaní
En alocución televisada, el presidente de Pakistán, general Pervez Musharraf, advirtió a la población que encaran la peor crisis en 30 años y reiteró su intención de colaborar con Estados Unidos autorizando el uso del espacio aéreo y las instalaciones de inteligencia paquistaníes en la operación militar contra Afganistán, donde se encontraría el sospechoso oficial de los atentados, Osama bin Laden.
Con el inequívoco propósito de apaciguar los ánimos en la población paquistaní de 140 millones de habitantes, el presidente militar Musharraf insistió en que la decisión estadounidense de perseguir a bin Laden no constituye un ataque al Islam ni al pueblo de Afganistán, sino que es una «lucha contra el terrorismo».
No obstante, la fuerte división de opiniones en Pakistán podría degenerar en confrontaciones internas.
El Consejo Islámico afgano sigue deliberando
Después del ultimátum comunicado el lunes por una delegación paquistaní y la exigencia de entregar al fundamentalista Osama bin Laden, los líderes religiosos del Consejo Islámico de Afganistán no logran ponerse de acuerdo sobre la respuesta que darán.
El gobierno afgano ha reiterado en muchas ocasiones que no está dispuesto a extraditar a bin Laden si no se demuestra fehacientemente su culpabilidad. Las próximas horas podrían ser decisivas.
A raíz de la creciente tensión, decenas de miles de personas huyen apresurados hacia los países vecinos. Esta situación multiplica los esfuerzos de las agencias humanitarias que, ante el peligro inminente, dejaron Afganistán y se encuentran temporalmente acantonadas en Pakistán.
Es el caso del personal extranjero del Comité Internacional de la Cruz Roja, que ha sido replegado a la ciudad paquistaní de Peshavar desde donde coordina sus labores humanitarias en Afganistán. Allí se encuentran los mil empleados locales del CICR.
Macarena Aguilar, portavoz del CICR en Ginebra, explicó a swissinfo que, de acuerdo con las informaciones proporcionadas por sus compañeros desde Afganistán y Pakistán, la tensión y el miedo crecen en la población local.
«El CICR quiere regresar a Afganistán» declaró Aguilar advirtiendo que en caso de ataque, la organización querrá socorrer a las víctimas y proteger a la población civil.
swissinfo
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