Identificar en África a postulantes al asilo rechazados
Suiza quiere llevar adelante su política de expulsión a africanos occidentales que no merezcan el asilo.
La ministra de Justicia y Policía, Ruth Metzler, visitará Senegal y Nigeria (7- 10 de enero) con la intención de firmar acuerdos en ese sentido.
El creciente número de africanos, en gran parte hombres jóvenes, ocupó a menudo los titulares de los medios de comunicación en el año 2002.
Los políticos de izquierda y de derecha coincidieron en la necesidad de repatriar cuanto antes a todas aquellas personas, cuyas solicitudes de asilo fueron rechazadas. El mayor tropiezo para tal propósito es, sin embargo, la dificultad de identificar a quienes vinieron a Suiza sin documentos.
Identificarlos en África en vez de Suiza
La jefa del ministerio de Justicia y Policía suscribirá con Senegal un acuerdo de tránsito, que facilitaría a la Oficina Federal de Refugiados (OFR) la identificación de los solicitantes de asilo indocumentados de probable procedencia oeste-africana.
Según el mecanismo previsto, esos solicitantes serán llevados temporalmente a Dakar, donde los funcionarios suizos tratarán de establecer sus identidades en un plazo de 72 horas y, dado el caso, encaminar su repatriación definitiva. Si no lo consiguieran, volverían a traerlos a Suiza.
«La presencia en Senegal de embajadas de Estados oeste-africanos que no tienen representación en Berna podría facilitar el proceso», declaró Brigitte Hauser, portavoz de la OFR.
El mayor obstáculo
Uno de los mayores problemas que impide la expulsión de los solicitantes de asilo africanos rechazados es el desconocimiento de su verdadera identidad y el país de origen.
Muchos de ellos se presentan en Suiza a pedir asilo sin sus documentos personales. Las razones pueden ser varias: desde una actitud preconcebida por conveniencia hasta la posibilidad de haber sido privados de su carné o pasaporte.
La falta de acuerdos con los países de origen es otro inconveniente para la repatriación de quienes no fueron admitidos como refugiados en Suiza. De ahí el interés en suscribir tratados de readmisión. Un convenio de esa naturaleza sería firmado con Nigeria.
La ministra Metzler ha recibido el visto bueno del Consejo Federal (Gobierno) para concluir ambos acuerdos.
Reacción atemperada
El convenio de tránsito con Senegal causa eco moderado en la Oficina suiza de ayuda a los refugiados (OSAR). «Sería bueno un acuerdo escrito que fija un marco preciso», declaró el portavoz de OSAR, Yann Gollay.
Un aspecto resaltado por el funcionario es el establecimiento de 72 horas para llevar a cabo las investigaciones que permitirían averiguar la identidad del expulsado. No obstante, Gollay se pregunta si este trámite no sería posible hacerlo en Suiza.
Contexto político tenso
El viaje de la consejera federal, Ruth Metzler, se realizará en un marco incómodo a raíz de la ley del asilo en Suiza, que a fines de noviembre estuvo a punto de ser endurecida.
Cabe recordar que los electores se opusieron por estrecho margen a la iniciativa popular propuesta por el derechista partido Unión Democrática de Centro, con planteamientos severos.
Anticipándose a la votación, el Ministerio de Justicia y Policía anunció medidas contra los solicitantes de asilo africanos «que vienen a perjudicar el sistema».
La alusión directa es a los traficantes de droga que «buscan una puerta abierta para entrar a Suiza y quedarse algunos meses vendiendo droga».
Los postulantes al asilo condenados por la justicia deben ser expulsados, sanción que afectaría a entre 500 y 1.000 personas. Esa cifra representa de 5 a 10% de los 17.204 africanos, en su mayoría de Nigeria, Angola, Guinea, Sierra Leona y la República Democrática del Congo, que han solicitado refugio en Suiza,
El dinero de Abacha
Los fondos del fallecido dictador Sani Abacha será otro de los temas que la ministra Metzler evocará en su visita a Nigeria. Cabe recordar que Berna ordenó la retención de 535 millones de francos implicados en el expediente Abacha.
El Estado nigeriano y el clan Abacha no consiguieron ponerse de acuerdo sobre un arreglo que preveía la restitución de una parte del dinero a Abuja, a cambio de suspender el juicio seguido a Mohammed Abacha, hijo del dictador, y al empresario Bagudu Abubakar.
El Tribunal Federal de Lausana deberá decidir sobre el recurso que se opone a que Berna entregue documentos relacionados con los fondos retenidos. El gobierno de Abuja podría presentar después una solicitud de devolución si una Corte nigeriana determina que las pruebas recogidas son suficientes.
swissinfo y agencias
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