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Partidarios de permanecer en la Unión Europea sostienen pancartas en una embarcación en el río Támesis, Londres, el 15 de junio de 2016

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La convocatoria de dos referéndum potencialmente sísmicos en 2 años, el de independencia de Escocia y el de la UE, da una idea de la crisis existencial del Reino Unido, atrapado entre la nostalgia y el temor al futuro.

Hace sólo 60 años, Gran Bretaña reinaba sobre un imperio que, en su apogeo, reunía a un cuarto de la población mundial. Hoy corre el riesgo de encontrarse sola, con un territorio apenas mayor que Islandia, si decide abandonar la UE en el referéndum del 23 de junio, la opción conocida como 'brexit'.

En este debate, Inglaterra está en primera línea. Motor económico, cultural y demográfico del Reino Unido, es la más amenazada por el estallido. Pero es también la menos proeuropea de las cuatro naciones constituyentes.

"No nos convirtamos en la 'pequeña Inglaterra'", imploró el primer ministro, David Cameron, partidario de la UE, recurriendo a un término usado para definir una mentalidad insular y parroquial.

"Este referéndum es un signo de nuestra incapacidad de asumir que ya no somos un imperio. Aquellos, sobre todo la gente mayor, que ya no se reconocen en una sociedad más diversa, son receptivos a un discurso que les propone subirse a una máquina del tiempo y empezar de nuevo. Se dicen, '¡ah!, si pudiéramos largarnos de esta maldita Europa y empezar de nuevo'", explicó a la AFP Michael Skey, especialista en cuestiones de identidad en la Universidad de Loughborough.

- 'Nuestra revolución francesa' -

De ahí, según Skey, las incesantes referencias al pasado y, en particular a la Segunda Guerra Mundial, el último gran momento de gloria antes de la desintegración del Imperio, "la última vez que Gran Bretaña contó de verdad".

Más de 70 años después de vencer a los nazis, el recuerdo de la guerra sigue muy presente en el Reino Unido, los cazas Spitfire sobrevuelan Londres regularmente y se invoca a Winston Churchill en todos los debates.

En la Euro-2016 de fútbol, los hinchas ingleses cantan cada día cómo "la RAF (Royal Air Force) de Inglaterra abatió" diez bombarderos nazis.

Es natural, pues, que la campaña esté llena de referencias a aquel conflicto. Sobre todo por parte del campo partidario de romper con Bruselas, cuyo líder, Boris Johnson, biógrafo de Churchill, ha llegado a comparar a la UE con Adolf Hitler.

"Contrariamente a otras naciones europeas, salimos de la guerra sin nada de lo que avergonzarnos. Este país venció al fascismo y combatió solo durante mucho tiempo, 1940 es fundamental en el imaginario británico. Es nuestra Revolución francesa", explicó Robert Colls, profesor de Historia de la Universidad De Monfort de Leicester.

- 'En la UE a trompicones' -

"Al salir de la guerra", explicó Sunder Katwala, director del instituto de debate 'British Future', "Gran Bretaña estaba convencida aún de formar parte del 'top 3'", y "veía el proyecto europeo con cierto desapego. Cuando se dio cuenta del error por la crisis del canal de Suez en los años 1950, el tren de la UE había partido".

Cuando finalmente se subió, en 1973, fue "a trompicones" y demasiado tarde "para moldear la UE a su gusto", estimó Katwala.

"Como tienen un recuerdo menos traumático de la Segunda Guerra Mundial, los británicos están menos aferrados a la idea de Europa como proyecto moral. Tienen tendencia a considerar la UE como un mecanismo puramente económico y comercial, exactamente como lo predijo el general De Gaulle. Y si no les beneficia, muchos de ellos están dispuestos a irse", añadió el historiador Robert Tombs.

Además, "ser una isla es parte central del debate", sugirió Sunder Katwala. "Hay mucho euroescepticismo en Europa, pero ningún país se pregunta seriamente si forma parte de Europa. Gran Bretaña sí".

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