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Un camión surcoreano que transporta 500 toneladas de harina para las víctimas de unas inundaciones en Corea del Norte pasa un control militar cerca de la frontera en Paju el 21 de septiembre de 2012

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Al menos 133 personas murieron y 395 están desaparecidas como consecuencias de las inundaciones que afectan el noreste de Corea del Norte desde comienzos de mes, según un nuevo balance de Naciones Unidas divulgado este lunes en Seúl.

El balance anterior, que databa del jueves, era de 60 muertos.

Además, alrededor de 107.000 personas tuvieron que ser evacuadas en las áreas adyacentes al río Tumen, agregó la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, citando como fuente de sus cifras al Gobierno norcoreano.

El río Tumen sirve, en parte de su curso, de frontera natural entre Corea del Norte, por un lado, y China y Rusia, por el otro.

De acuerdo con el parte de la OCHE, más de 35.000 viviendas y 8.700 edificios de infraestructura pública quedaron dañadas o destruidas por la crecida del río, provocada por fuertes lluvias.

Unas 16.000 hectáreas de cultivos están inundadas y al menos 140.000 personas necesitan ayuda urgente, según el comunicado, que lleva fecha del domingo pero fue recibido este lunes.

La agencia oficial norcoreana KCNA indicó el domingo que "decenas de miles" de casas y edificios públicos fueron destruidos, así como tramos de vías de tren, carreteras, cables del tendido eléctrico, fábricas y campos de cultivos.

Los habitantes de la provincia de Hamyong, en el noreste del país, están sufriendo "grandes dificultades", según KCNA, que anunció que una campaña destinada a relanzar la economía nacional fue redirigida para asistir a las víctimas de las inundaciones.

El objetivo es "reorientar todos los esfuerzos hacia la construcción de viviendas para ofrecer un nido confortable a las personas afectadas por las inundaciones y transformar en un año las zonas siniestradas en un mundo de ensueño bajo la égida del Partido de los Trabajadores", según la agencia oficial.

A falta de infraestructuras y equipamientos adecuados, Corea del Norte es particularmente vulnerable a los desastres naturales, en particular a las inundaciones, debidas sobre todo a la deforestación de las colinas.

Durante el verano de 2012, las inundaciones y deslizamientos de tierra provocados por las lluvias torrenciales dejaron 169 muertos, 400 desaparecidos y 212.200 desplazados y arrasaron 650 km2 de tierras cultivadas, según los medios oficiales norcoreanos.

Las inundaciones y las fuertes precipitaciones fueron algunas de las causas de la grave hambruna que dejó cientos de miles de muertos entre 1994 y 1998 en Corea del Norte, uno de los países más aislados del mundo.

El Consejo de Seguridad de la ONU trabaja en una nueva resolución que podría endurecer las sanciones contra el Gobierno de Pyongyang tras su quinto ensayo nuclear.

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