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Los restos de un autobús afectado por un atentado contra cadetes de policía el 30 de junio de 2016 en Kabul

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Un atentado contra un convoy de jóvenes cadetes de la policía afgana reivindicado por los talibanes, que multiplican sus acciones en todo el país en los últimos días, causó este jueves al menos 30 muertos y 58 heridos en Kabul.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, denunció el ataque como un "crimen contra la humanidad", que se produce una semana después de que al menos 25 personas, 14 de ellas empleados de seguridad nepalíes, murieran en tres atentados casi simultáneos en Kabul y en el noreste de Afganistán.

Los talibanes reivindicaron el ataque afirmando que fue contra un autobús que transportaba a "oficiales" y ocasionó "numerosos muertos y heridos".

"El convoy de los autobuses que transportaba a los cadetes fue alcanzado por dos atacantes suicidas en el límite de la provincia de Kabul. Como resultado, 30 policías murieron como mártires y 58 resultaron heridos", dijo en un comunicado el Ministerio del Interior.

Hubo "dos explosiones" y se está analizando de qué tipo, dijo responsable del Ministerio.

La zona, en las afueras de la capital, fue cerrada por las fuerzas de policía para permitir la llegada de las ambulancias.

En el lugar del atentado de este jueves, el jefe de la policía de Kabul Abdul Rahman Rahimi afirmó que se trata de ataques suicidas que alcanzaron un autobús. Un cámara de la AFP vio sin embargo al menos tres vehículos verde oscuro destrozados por la onda expansiva.

"El ataque de martirio iba dirigido contra dos autobuses de reclutas de la policía en Kabul, muchos resultaron muertos y heridos", dijo un portavoz de los insurgentes, Zabihulá Mujahid, en un comunicado.

En un mensaje posterior, dos horas más tarde, el mismo portavoz habló sin embargo de "dos ataques" que causaron "al menos 150 muertos".

Varios testigos afirman que las explosiones fueron seguidas. Una primera detonación fue rápidamente seguida por otra, cuando la gente se acercaba a ayudar a las víctimas, según la embajada de Estados Unidos en Kabul, que denunció un ataque "horrible".

El autobús transportaba a reclutas a la academia de la policía de Wardak, al oeste de la capital afgana, informaron las fuerzas de seguridad.

- Avance de los talibanes -

Los rebeldes islamistas, que exigen la salida de todas las tropas extranjeras en Afganistán, no paran de ganar terreno desde el inicio de la retirada de las fuerzas de la OTAN.

Principalmente, consiguen su progreso en el sur y el este del país, pero también en las provincias del norte.

Más de 5.000 miembros de las fuerzas de seguridad afganas murieron en 2015 y ese mismo año hubo más de 11.000 víctimas civiles, entre ellas 3.550 muertos, una cifra récord, según los datos de Naciones Unidas.

Ante esta situación, el presidente Barack Obama decidió a principios de junio frenar la retirada de las tropas estadounidenses.

Está previsto que un contingente de 9.800 estadounidenses siga en Afganistán este año y que se reduzca a 5.500 hombres en enero de 2017, dentro de la operación impulsada por la OTAN 'Resolute support' que cuenta con un total de 10.000 hombres.

Las fuerzas estadounidenses, que apoyan a las fuerzas especiales afganas, podrán a partir de ahora dar también apoyo al ejército regular con aviación y una misión de "acompañamiento y consejo en tierra y aire", explicó recientemente un responsable estadounidense.

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