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Una mujer se emociona junto al ataúd de un familiar el 30 de agosto de 2016 antes del funeral por las víctimas del terremoto en Amatrice, en el centro de Italia

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Italia vivió este martes unos funerales solemnes en el pueblo de Amatrice, emblema de la devastación causada por el terremoto de la semana pasada, que lo convirtió en un cúmulo de piedras y ruinas.

El funeral de Estado se ofició a las 18h locales (16h GMT) y se llevó a cabo en la localidad más afectada por el terremoto, que lamenta la muerte de 230 de las 292 víctimas confirmadas hasta ahora.

La conmovedora misa fue celebrada bajo una enorme tienda de campaña con un simple altar con un Cristo que colgaba detrás. Al fondo, se entreveía el centro medieval derruido.

Se trata del segundo funeral oficial después del celebrado el sábado en Ascoli Piceno y se realizó justamente en Amatrice a pedido de los propios supervivientes, que protestaron ante la propuesta de trasladarlo a Rieti, la capital de la provincia.

"No es el terremoto el que mata, sino las obras que construyen los hombres", dijo el obispo de Rieti, Domenico Pompili, a los cientos de damnificados y familiares de las víctimas, mientras se abrazaban y lloraban en silencio.

Pese a las réplicas - más de 2.500 desde el primer temblor de magnitud 6,2 del 24 de agosto- y a las dificultades de acceso a la pequeña aldea, los habitantes deseaban despedir a sus muertos en su propia tierra.

El alcalde de Amatrice, Sergio Pirozzi, pidió a las autoridades que tuvieran en cuenta el "dolor" de la población que en estos momentos "no quiere estar lejos de donde ha vivido su gente".

"Es lo justo", reconoció el primer ministro, Matteo Renzi, quien prometió "reconstruir Amatrice pedazo por pedazo". El funeral contó con pocos ataúdes, unos 35, ya que muchos han sido enterrados de forma privada.

- La fiscalía investiga -

Después del duelo, se van abrir las investigaciones judiciales para establecer quiénes son los responsables, si los hay, de que edificios y monumentos se derrumbaran como castillo de naipes pese a las normas y medidas antisísmicas dispuestas desde hace varios años.

Tanto la fiscalía de Rieti, para el lado suroeste de la montaña y de Ascoli Piceno, para la ladera noreste, investigan por "desastre y homicidio involuntario", lo que podría conducir a personas físicas o jurídicas.

Paralelamente, las autoridades están trabajando para encontrar soluciones para los casi 2.900 damnificados que perdieron casi todo, un reto para Italia y sus gobernantes, que están movilizando expertos y arquitectos de manera de no repetir los errores del pasado, sobre todo lo ocurrido en L'Acquila en 2009.

"Debemos actuar rápidamente, pero aún más, tenemos que hacer las cosas bien y sobre todo involucrar a las poblaciones afectadas", explicó Renzi en su página de Facebook.

Renzi contactó al célebre arquitecto italiano Renzo Piano, autor con su equipo de más de 120 proyectos en varios continentes, incluyendo el Centro Pompidou de París y responsable también de la reconstrucción del auditorio de L'Aquila después del terremoto de 2009.

La controvertida reconstrucción de L'Aquila, donde 65.000 damnificados fueron instalados en barrios nuevos construidos en la periferia, obligándolos a abandonar el casco histórico, una joya medieval, es considerado un ejemplo negativo, con sus tesoros artísticos aún en ruinas y sus cúpulas y torres que siguen reducidas a escombros siete años después.

Renzi también prometió que cada centavo que se emplee sea controlado para evitar la corrupción y la filtración de la mafia en obras tan costosas, que despiertan los apetitos de constructores sin escrúpulos.

Paralelamente, impresiona la generosidad de los italianos que han donado a través del teléfono móvil más de diez millones de euros, mientras el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que se encuentra de visita en Roma, anunció una donación de 500.000 dólares (446.000 euros) a la Cruz Roja Italiana a través de créditos para publicidad en su plataforma.

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