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El ministro de Transportes de Turquía, Binali Yildirim (c), saluda junto a su esposa, Semiha, y sus nietos durante el congreso del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo el 22 de mayo de 2016 en Ankara

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El nuevo líder del partido gobernante en Turquía y futuro primer ministro, Binali Yildirim, es uno de los políticos más fieles al presidente Recep Tayyip Erdogan, de quien fue el principal promotor de sus proyectos de infraestructuras faraónicas.

La ruptura entre el primer ministro saliente, Ahmet Davutoglu, y el hombre fuerte del país propulsó a la primera línea a este hombre sonriente, pero pésimo orador, que se convirtió en el único candidato a dirigir el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) durante el congreso extraordinario del domingo en Ankara.

Yildirim, ministro de Transportes, de la Marina y de Comunicaciones, es un viejo conocido de Erdogan, a quien acompaña desde la ascensión del actual jefe de Estado a la alcaldía de Estambul en 1994.

La principal misión de este hombre de 60 años, nacido en una familia modesta de Erzincan (este), será llevar a cabo el proyecto de reforma constitucional de Erdogan, para convertir a Turquía en un régimen presidencial. Y ya adelantó que trabajará en "armonía total" con el jefe de Estado turco.

Durante el anterior congreso del AKP, en 2015, este hombre de fino bigote había contado con el apoyo de la mayoría de delegados, pero tuvo que resignarse después que Erdogan, recientemente elegido jefe de Estado, mostrara su apoyo a Davutoglu.

- Controversias -

Su lealtad a Erdogan le ha permitido en varias ocasiones ocupar puestos influyentes en el seno del AKP y dirigir casi ininterrumpidamente desde 2002 el Ministerio de Transportes.

Como muestra de su confianza, Yildirim fue el encargado de dirigir los faraónicos proyectos de infraestructuras, muy criticados por la oposición y los defensores del medio ambiente, que transformaron toda Turquía, con Estambul a la cabeza. Este es el caso del tercer aeropuerto internacional de Estambul, que podrá acoger a partir de 2017 a unos 150 millones de pasajeros cada año, tras diezmar los bosques situados al noroeste de la ciudad.

Otros proyectos deberían también concretarse, como un canal entre el mar Negro y el mar de Mármara, con el objetivo de desatascar el intenso tráfico marítimo en el estrecho del Bósforo. En las muy concurridas aguas de este estrecho, Yildirim, ingeniero naval de formación, hizo sus primeros pasos al frente de la potente dirección municipal de vías marítimas en Estambul de 1994 y 2000.

Cuando Recep Tayyip Erdogan fundó el AKP en 2001, Yildirim le siguió. El partido ganó las elecciones legislativas un año después y Erdogan se convirtió en primer ministro, a pesar de los laicos que no dejan de denunciar su deriva islamita y autoritaria.

Yildirim fue elegido diputado de Estambul y, posteriormente, ministro, un puesto que sólo abandonó brevemente entre los dos comicios legislativos de 2015.

El próximo jefe de Gobierno turco también estuvo inmerso en varias polémicas. En 2004, un tren descarriló en una reciente línea de alta velocidad, causando la muerte de casi 40 pasajeros en el noroeste de Turquía. La oposición reclamó la cabeza de Yildirim, quien rechazó dimitir.

Un año después, la vida privada de este padre de tres niños lo puso en aprietos. Una foto de su mujer tocada con el velo y comiendo sola mientras Yildirim comía en una mesa vecina con únicamente hombres a su alrededor le valieron críticas de sexismo.

En otra ocasión, hizo saber que no quiso estudiar en la prestigiosa universidad del Bósforo, en Estambul, tras haber "visto a chicos y chicas sentados y hablando juntos en el campus".

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