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Unos soldados progubernamentales avanzan en el barrio rebelde de Bustan al Basha, en la ciudad siria de Alepo, el 6 de octubre de 2016

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Los exhaustos rescatistas trabajaban sin descanso este viernes entre los escombros de los barrios rebeldes de Alepo, bombardeados por el régimen sirio y su aliado ruso en víspera de otra reunión internacional para intentar poner fin al baño de sangre.

La reunión está prevista el sábado en Lausana (Suiza) entre los máximos responsables de la diplomacia rusa y estadounidense, Serguei Lavrov y John Kerry, así como también con representantes de Turquía, Arabia Saudí y quizá Catar, 'padrinos' regionales de la oposición armada al régimen de Bashar Al Asad.

El gobierno de Damasco también contará con el apoyo del ministro iraní, Mohamad Javad Zarif.

"No espero nada en especial" dijo Lavrov a periodistas durante una visita de trabajo a Ereván.

Los presidentes de cuatro oenegés internacionales -Save the Children, International Rescue Committee, el Consejo noruego para los Refugiados y Oxfam International- pidieron la instauración de un alto el fuego mínimo de 72 horas en la parte rebelde de Alepo para permitir la evacuación de heridos y la introducción de alimentos y ayuda humanitaria en la zona asediada.

Por tercera semana consecutiva, los bombardeos aéreos seguían golpeando el este de Alepo, segunda ciudad del país.

Damasco lanzó una amplia ofensiva el 22 de septiembre para reconquistar esa zona rebelde, en manos de los insurgentes desde 2012.

"Varios barrios del este de Alepo fueron intensamente bombardeados desde la madrugada hasta ahora", dijo a la AFP el viernes Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), quien no pudo precisar de momento un eventual balance de víctimas.

- A cualquier precio -

"La violencia de los bombardeos demuestra que hay una decisión rusa de tomar el este de Alepo a cualquier precio", indicó Abdel Rahman.

Totalmente desbordados, los "Cascos blancos", los socorristas de la zona insurgente, trabajan sin descanso día y noche.

"Hay una gran escalada", afirmó a la AFP uno de ellos, Ibrahim Abu Laith. "Hace cuatro días que no duermo, debido a los bombardeos", explicó.

En la parte rebelde de Alepo, donde viven 250.000 habitantes, más de 370 personas, en su mayoría civiles -incluyendo 68 niños- han perdido la vida desde el 22 de septiembre por los bombardeos aéreos y los disparos de artillería, según el OSDH.

Según el corresponsal de la AFP en Alepo, los Cascos Blancos no pueden utilizar sus antorchas en la noche, ya que la luz atrae a los aviones y la población civil tampoco, ya que también tienen miedo.

El jueves, las Fuerzas Armadas rusas --que intervienen en el país desde hace un año en apoyo del régimen sirio-- anunciaron estar dispuestas a garantizar a los rebeldes armados una salida.

Entretanto, Rusia sigue reforzando su presencia militar en Siria.

El Kremlin anunció este viernes que el presidente ruso Vladimir Putin ratificó un acuerdo entre Damasco y Moscú sobre el despliegue por "duración indefinida" de sus fuerzas aéreas en el aeródromo militar sirio de Hmeimim.

Este acuerdo, firmado el 26 de agosto de 2015, permite el despliegue permanente de aviones militares rusos en este aeródromo, que sirve a Rusia para llevar a cabo operaciones de apoyo al régimen de Asad.

El pasado lunes, Moscú ya anunció que iba a transformar sus instalaciones en el puerto de Tartús, en el noroeste de Siria, en una "base naval rusa permanente".

Iniciada en 2011, la guerra civil en Siria se ha tornado gradualmente más compleja y el conflicto se acabó internacionalizando.

Más de 300.000 personas han muerto en esta guerra, y más de 13,5 millones de sirios --entre ellos seis millones de niños-- necesitan ayuda humanitaria, según la ONU.

Este viernes, en Raqa, 15 civiles, entre ellos dos niños, murieron en un bombardeo, que el OSDH atribuyó "probablemente a la coalición que lidera Estados Unidos".

- Diplomacia impotente -

Ante esta tragedia, la comunidad internacional sigue siendo incapaz de poner fin al baño de sangre.

De momento, Estados Unidos y Rusia, que "suspendieron" a principios de octubre su diálogo sobre Siria, anunciaron dos reuniones con potencias árabes y europeas: la del sábado en Lausana, y una segunda el domingo en Londres.

La semana pasada, Rusia había vetado una resolución francesa en el Consejo de Seguridad de la ONU, que abogaba por un alto el fuego en Alepo y la prohibición de sobrevolar la zona con aparatos militares.

El próximo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que ha llegado el momento de superar las divisiones de la comunidad internacional sobre Siria.

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AFP