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Los trabajadores bancarios se reúnen al cumplirse un mes de huelga del sector, el 5 de octubre de 2016 en Rio de Janeiro

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La huelga de empleados de la banca en Brasil que exigen un aumento salarial cumplió este miércoles un mes, con miles de sucursales cerradas, en el conflicto más prolongado del sector en una década.

Entre la frustración de los clientes, una nueva ronda de negociaciones estaba prevista esta tarde para desbloquear la huelga y reabrir las oficinas de la primera potencia económica de América Latina.

"Hoy tenemos reunión a las 17H00 (20H00 GMT) en Sao Paulo. Vamos a ver la propuesta que nos hacen los bancos", dijo a la AFP Rodrigo Zevzikovas, vocero del sindicato de empleados del sector financiero (Contraf-CUT).

Los trabajadores exigen un aumento salarial del 15%, en parte para compensar la inflación anualizada del país que actualmente se acerca al 9%.

Zevzikovas dijo que la última oferta rechazada por los trabajadores contemplaba una alza del 7% con una prima de 3.500 reales (unos 1.100 dólares).

Alrededor de 13.000 agencias bancarias privadas y públicas, la mitad del total, seguían paralizadas en todo el país, según cifras de Contraf.

Si bien la apertura de cuentas se dificulta, los brasileños pueden sacar dinero de los cajeros y pagar sus facturas por internet o en otros establecimientos como correos.

- Ante la recesión, "tu única garantía es la lucha" -

Aunque las huelgas en el sector bancario son casi un ritual en el gigante latinoamericano, este es el paro más largo desde 2004. En 2013 hubo otra huelga, también con reivindicaciones salariales, que duró 24 días.

"Tenemos una huelga casi todos los años. No tenemos alternativa", aseguró el representante sindical José Silva, de 59 años, en un piquete delante de una agencia bancaria de Itaú en el centro de Rio de Janeiro.

Otro líder sindical que bloqueaba una sucursal de Caixa Económica do Brasil, Carlos Lima, dijo que la mesa de diálogo de este miércoles llega "después de días de parálisis sin negociaciones".

"Esperamos que hoy cambie algo", dijo Lima, de 54 años.

Los empleados bancarios siguen recibiendo su salario durante la huelga, con lo que el paro laboral es poco doloroso para ellos.

Pero, con 12 millones de desempleados (casi 12% de la fuerza laboral) y una alta inflación en medio de la peor recesión en un siglo, estos son tiempos duros para Brasil.

Silva, que se unió al piquete con un compañero que llevaba una camiseta que decía "Tu única garantía es la lucha", aseguró que no hay marcha atrás.

"Todos tenemos familia (...). Esto cada vez está más y más duro", dijo. "Seguiremos manifestándonos el tiempo que haga falta", manifestó.

Pero los clientes de los bancos quieren que la solución llegue pronto.

Joao Gabriel Goncalves, un vendedor de electrónica de 36 años, explicaba que, aunque hay cajeros abiertos, no suplen el trabajo de los huelguistas. "Esto está incomodando un poco ya", expresó.

Luis Henrique Gomes, trabajador en una agencia de viajes, también cree que las máquinas no pueden reemplazar a los banqueros.

"En nuestra cultura, hay esa sensación de que es más seguro cuando pagas tus facturas directamente con la persona, más que hacerlo por internet donde hay un riesgo mayor de ser estafado", dijo.

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AFP