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Bomberos y policías canadienses saludan a los habitantes de Fort McMurray que vuelven a sus hogares en esta localidad amenazada por un fuerte incendio forestal, el 1 de junio de 2016

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Ansiosos y a la vez temerosos, los habitantes de Fort McMurray comenzaron el miércoles a regresar a esa ciudad canadiense evacuada hace un mes debido a un gigantesco incendio forestal que convirtió en un infierno a una extensa región de la provincia de Alberta.

En la entrada de la ciudad, cercana a complejos petroleros, decenas de mensajes de la municipalidad daban la bienvenida a las familias que retornaban: "Estamos aquí. Somos fuertes" y "Juntos vamos a reconstruir".

"Estaremos con ustedes a cada paso", prometió el miércoles el primer ministro, Justin Trudeau, a los habitantes de esta ciudad del corazón petrolero del oeste canadiense.

Desde las 05H00 locales los primeros automóviles y camionetas emprendieron el camino de retorno desde los hoteles, campamentos y albergues de emergencia en los que tuvieron que pasar las últimas semanas.

La policía controló paso a paso el avance de las caravanas y se dispuso de servicios de ambulancias a lo largo de los 500 kilómetros de la autopista que une a la capital provincial Alberta con Fort McMurray.

En esta ola inicial volvieron unos 7.500 residentes, menos de la mitad de la cifra inicialmente estimada por las autoridades, pero el retorno continuará en los próximos días.

Los cerca de 100.000 habitantes de Fort McMurray debieron salir de la ciudad ante el riesgo que representaba el fuego que comenzó a principios de mayo.

El Gobierno pidió a las familias regresar con un máximo de combustible en sus vehículos, agua, alimentos y medicamentos.

Después de un mes casi sin actividad, varias tiendas lograron reabastecerse y presentar sus vitrinas decoradas, incluidas las frutas y verduras, y los bancos o servicios municipales alcanzaron a abrir sus puertas antes de la llegada de los residentes.

El regreso a los hogares es voluntario y está programado hasta el 15 de junio, pero atañe únicamente a cerca de 85% de la ciudad.

El resto es la parte calcinada por el fuego y está cercada por un vallado metálico de 30 kilómetros para impedir el acceso a la espera del retiro de los escombros y habilitación de la zona.

- Regreso aplazado -

Las emanaciones tóxicas de gas y de partículas en esos barrios devastados por el fuego obligaron a aplazar el regreso de cerca de 9.000 personas, que deben entonces esperar, al igual que las que sufren problemas respiratorios.

El Gobierno también pidió a las familias con niños menores de siete años y con ancianos evitar el rápido retorno a Fort McMurray.

El hospital estará plenamente operacional recién el 21 de junio y el aeropuerto no prevé retomar los vuelos comerciales antes del 10 de junio.

Los grupos petroleros, que tienen previsto la reanudación de operaciones antes del fin de semana, organizaron puentes aéreos para trasladar a los miles de evacuados de emergencia de los inmensos campamentos de obra, pequeños pueblos prefabricados donde se alojan los trabajadores de los yacimientos.

El fuego sigue ardiendo en una extensa zona de Alberta, pero ha sido confinado a regiones lejanas de centros poblados. Hasta ahora un balance provisional señala que más de 580.000 hectáreas fueron arrasadas.

Unos 1.700 bomberos, incluyendo equipos de Estados Unidos y Sudáfrica, continúan tratando de extinguir por completo el fuego.

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