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Varias personas ven por televisión imágenes del líder norcoreano, Kim Jong-un, el 9 de julio de 2016 desde Seúl

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Corea del Norte amenazó este lunes con "una acción física" contra un sistema antimisiles estadounidense que debe ser instalado en Corea del Sur por considerarlo vital para su seguridad nacional.

EEUU y Corea del Sur anunciaron el viernes el despliegue en territorio surcoreano del escudo antimisiles THAAD (Terminal High Altitude Area Defence), uno de los más sofisticados del mundo, para afrontar las amenazas crecientes de Pyongyang.

La fecha y emplazamiento de la instalación no fueron precisados por los dos aliados, que indicaron encontrarse en la fase final de la selección.

Este sistema lanza misiles concebidos para interceptar y destruir misiles balísticos cuando están apenas en el exterior de la atmósfera o acaban de entrar en ella, durante su última fase de vuelo.

"La República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte, ndlr) llevará a cabo una acción física para controlar enteramente el THAAD", y lo hará "en cuanto se confirme su posición en Corea del Sur", anunció el mando de la artillería de las fuerzas armadas norcoreanas en un comunicado citado por la agencia oficial KCNA.

El Ejército de Corea del Norte dispone "de medios suficientes y sofisticados de ataque ofensivo" y adoptará "las medidas más despiadadas y potentes contra EEUU, que está deseoso de desencadenar una guerra al desplegar el THAAD", según el comunicado.

El texto también advierte a Corea del Sur de que su aceptación del despliegue del THAAD en su territorio constituye "una autodestrucción miserable".

"Advertimos una vez más a nuestros enemigos de la voluntad sin fisuras del ejército norcoreano de llevar a cabo sin piedad ataques de represalias para reducir Corea del Sur a un mar de llamas y restos, una vez sea impartida la orden".

El Ministerio de Defensa surcoreano denunció lo que tildó de "amenazas ridículas". El Norte debe "reconocer que amenaza la paz y estabilidad en la península y excusarse por sus provocaciones", declaró un portavoz.

Por otra parte, Corea del Norte anunció el lunes que iba a suspender uno de los últimos canales de comunicación con EEUU, tras las sanciones adoptadas por el Gobierno estadounidense contra el dirigente norcoreano, Kim Jong-Un.

El Ministerio de Exteriores norcoreano informó a Washington de que iba a cesar las comunicaciones a través de la misión norcoreana en la sede de la ONU en Nueva York, anunció KCNA, la agencia oficial de noticias de Corea del Norte.

- Manifestaciones en Corea del Sur -

Después del cuarto ensayo nuclear norcoreano, el pasado 6 de enero, seguido el 7 de febrero de un lanzamiento de cohete considerado generalmente un ensayo de misil balístico disimulado, las tensiones no han parado de aumentar en la península.

Corea del Norte ha multiplicado los lanzamientos haciendo caso omiso de las resoluciones de la ONU, que le prohíben todo programa nuclear o balístico. Según los expertos, registra avances de cara a la puesta a punto de un misil intercontinental (ICBM) capaz de alcanzar con una carga nuclear el continente americano.

El sábado, al día siguiente del anuncio de Estados Unidos y Corea del Sur, Pyongyang anunció la prueba de un misil balístico lanzado por un submarino y se ganó nuevas críticas internacionales. El 22 de junio probó dos misiles Musudan de alcance medio, capaces en teoría de alcanzar kas bases estadounidenses de la isla de Guam, en el Pacífico.

El anuncio del despliegue del escudo antimisiles ha provocado reacciones en Corea del Sur. Los habitantes de los emplazamientos potenciales de despliegue organizaron manifestaciones para protestar contra el proyecto.

Más de 3.500 habitantes del condado de Chilgok, sureste del país, se congregaron el sábado para denunciar el proyecto y recalcaron que la región se ha estancado desde el despliegue de tropas estadounidenses en 1960.

Una nueva manifestación está prevista este lunes en el condado de Eumseong (centro), donde se esperan 5.000 personas, para protestar contra la falta de información al público sobre los peligros que representan las baterías antimisiles.

Este proyecto suscitó asimismo el enfado de China, principal aliada de Corea del Norte, y de Rusia, países que reprochan a Washington su voluntad de enseñar músculo en la región.

La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, defendió un despliegue "puramente defensivo" destinado a proteger su territorio.

"La comunidad internacional es consciente de que no tenemos ninguna intención de amenazar a otro país. Tomamos medidas puramente defensivas para proteger nuestro país y a nuestro pueblo", dijo.

Cerca de 30.000 soldados estadounidenses están desplegados en Corea del Sur, una herencia de la guerra de Corea (1950-53), que concluyó con un alto el fuego pero sin la firma de un tratado de paz.

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