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Eduardo Cunha el 18 de abril de 2016 en el Congreso en Brasilia

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La corte suprema de Brasil suspendió este jueves el mandato del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, cerebro del impeachment contra la mandataria Dilma Rousseff, por obstruir las investigaciones que lo involucran en el escándalo de corrupción de Petrobras.

"No existe la menor duda de que el investigado no posee condiciones personales mínimas para ejercer, en este momento, en su plenitud, las responsabilidades del cargo de presidente de la cámara de diputados", señala el fallo del juez Teori Zavascki, al que accedió la AFP y que fue ratificado por todos los jueces del Supremo Tribunal Federal.

La decisión responde un pedido formulado por el fiscal general en diciembre pasado, que señalaba que Cunha usó su cargo "en interés propio e ilícito para evitar que las investigaciones en su contra lleguen a buen término".

Cunha, que no pierde sus fueros privilegiados, dijo que apelará su suspensión, que consideró una "retaliación" a su papel en el proceso de destitución contra Rousseff, que se aprobó con una mayoría arrolladora hace casi tres semanas en ese cuerpo (367 votos a favor y 137 en contra).

"No renuncio a nada, ni al mandato ni a la presidencia. Voy a apelar", lanzó.

Cunha, de 57 años, era el segundo en la sucesión presidencial de Brasil y, si Rousseff es suspendida por el Senado para iniciar un juicio de destitución el 11 de mayo, iba a quedar en primer lugar detrás del vicepresidente Michel Temer, que reemplazaría a la mandataria.

"La única cosa que lamento, y digo que es mejor tarde que nunca, es que él consiguió presidir con cara de piedra el lamentable proceso [de impeachment] en la cámara", señaló la mandataria.

La fiscalía detalló 11 acciones en las que Cunha, un legislador ultraconservador y dueño de 150 dominios de internet con la palabra "Jesús", actuó en forma ilícita.

- Caso Petrobras -

La corte notificó a Cunha la decisión que le quitó de las manos el cargo por el que estuvo en el centro de la tormenta política que golpea a Brasil y que, una vez más, podría modificar el ajedrez del poder en el país.

Polémico, poderoso, este legislador que se convirtió en la némesis de Rousseff es, además, el único político protegido por fueros que está siendo juzgado por la corte suprema en una causa que indaga si cobró 5 millones de dólares para facilitar un negocio en la estatal Petrobras.

Considerado el político más impopular de Brasil y comparado con Frank Underwood, el maquiavélico personaje de la serie "House of Cards", Cunha cuenta aún con un fuerte respaldo dentro del recinto.

Aunque los partidos de oposición, que apoyaron el impeachment a Rousseff, consideraron la suspensión "coherente" aunque reclamaron que no se hubiera ordenado antes.

El socialdemoócrata PSDB, tercera fuerza en la cámara, y otros tres partidos aliados indicaron en un comunnicado que "vienen planteando la renuncia de Cunha (...) desde que se hicieron públicas" las denuncias sobre sus supuestas cuentas en el exterior no declaradas.

Y exigieron "la inmediata realización de nuevas elecciones".

Waldir Maranhao, uno de los aliados de Cunha en el Partido Progresista, asumnió la presidencia temporalmente. Él también es investigado para determinar si se benefició del ducto de sobornos que drenó miles de millones de dólares de Petrobras durante una década.

Según Transparencia Brasil, más de 58% de los 513 diputados federales están bajo la lupa de la justicia o han sido acusados de cargos de corrupción, asesinato y violación. En el Senado, un 60% tiene problemas con la justicia.

- Más crisis -

Cercado por denuncias en su contra y amenazado en la propia cámara de diputados con perder su mandato por faltas éticas, Cunha autorizó en diciembre el pedido de impeachment contra la presidenta por supuesta manipulación de las cuentas públicas.

El proceso dejó a Rousseff al borde de perder la presidencia de una de las mayores economías del mundo. Analistas y distintos sondeos indican que será suspendida el próximo miércoles y deberá recluirse a la espera de que termine el juicio, en un máximo de 180 días.

Será sucedida por el vicepresidente Temer, a quien acusa de haberla traicionado y de ser uno de los dos "jefes de la conspiración" que busca derrocarla. El otro es Cunha.

La defensa del gobierno es que Cunha aceptó el impeachment por "venganza" luego de que el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), del que forman parte Rousseff y el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, apoyara un proceso en su contra en la Comisión de Ética de la cámara.

"Finalmente apareció la verdad sobre Cunha", escribió el jefe del gabinete personal de Rousseff, Jaques Wagner. "Entraremos con un nuevo recurso en el STF cuestionando la existencia de desvío de poder en las acciones del diputado suspendido. Espero que ahora la verdad sobre la inocencia de la presidenta Dilma se reconozca también", añadió.

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