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Unos manifestantes con cascos y escudos en unas protestas en Rennes, Francia, el 28 de abril de 2016

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Las manifestaciones salpicadas de violencia contra una polémica reforma laboral revelan un descontento social creciente en Francia, que según el Gobierno del presidente socialista, François Hollande, "va mejor" en materia económica.

Las manifestaciones organizadas el jueves en diversas ciudades de Francia contra el proyecto de ley laboral dieron lugar a enfrentamientos entre manifestantes y policías. Otras manifestaciones están previstas el domingo, con ocasión del 1 de mayo, y el martes, día en que el proyecto empieza a ser debatido en el Parlamento.

Esa violencia es debida a un "puñado de perturbadores", según el ministro de Interior francés, Bernard Cazeneuve, pero es sintomática de la gran tensión que reina en el país, reconoce el propio Gobierno.

"Subestimamos hasta qué punto la sociedad francesa estaba fracturada", admitió el primer ministro, Manuel Valls, en una entrevista publicada este viernes en la revista Society. "Creímos, no yo, que la sociedad era menos dura cuando estaba más en tensión".

Estas manifestaciones no son las primeras que desembocan en enfrentamientos en Francia, pero esta vez fueron particularmente violentos. Setenta y ocho policías resultaron heridos, tres de ellos gravemente, y al menos un manifestante fue también herido de gravedad, y 200 personas fueron detenidas, según las autoridades.

Después de varios años de crisis económica y de desempleo creciente, muchos franceses están exasperados, lo que se refleja en la multiplicación de movimientos sociales y en la progresión de la extrema derecha en las elecciones.

El anuncio en febrero de un proyecto de ley destinado a flexibilizar el código laboral en materia de tiempo de trabajo y de despido cristalizó todos los descontentos.

Para sus detractores, ese proyecto es ante todo un nuevo factor de precariedad para los asalariados, en un país que tiene una tasa de desempleo del 10% y en el que uno de cada cuatro jóvenes carece de trabajo.

- Vivir menos bien que sus padres -

Se fue organizando una movilización polimorfa, con peticiones en línea, bloqueo de establecimientos de enseñanza, manifestaciones de trabajadores y de estudiantes y, desde hace un mes, el movimiento Noche en Pie, que reúne cada tarde a cientos de personas en la Plaza de la República de París y en otras plazas de diversas ciudades del país.

Afirmando que Francia "va mejor", el presidente Hollande trató de tranquilizar los ánimos en una reciente intervención por televisión.

El anuncio esta semana de un aumento del crecimiento en el primer trimestre y de un retroceso del desempleo en marzo hizo que el Gobierno reiterara ese análisis. "Nuestra acción da sus frutos", "un crecimiento sólido está en marcha", declaró el ministro de Finanzas, Michel Sapin.

Pero esas cifras, que hubieran podido dar un respiro al Gobierno al hacer vislumbrar una mejora económica, no parecen calmar la ira de los franceses.

"Es un mes de mejora espectacular, pero es solamente un mes", relativiza Jérôme Sainte-Marie, presidente del gabinete de estudios Polling Vox, para quien "esos 60.000 desocupados menos no borran los 800.000 suplementarios registrados desde el inicio del mandato" de François Hollande en 2012. "Tenemos un enraizamiento del desempleo masivo, y no es un mes lo que va a invertir la situación, y menos todavía su percepción", estimó.

Aunque muestran una disminución de la desocupación, las cifras oficiales dan cuenta asimismo de un aumento del número de empleos precarios. Y eso es exactamente lo que denuncian los manifestantes, agregó Sainte-Marie.

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, las nuevas generaciones tienen en Francia la perspectiva de vivir menos bien que sus padres.

La pauperización "afecta a cada vez más gente, empezando por los hijos de la clase media", afirma el experto, recalcando que son "probablemente ellos" los "que hemos visto en las calles". "La promesa del progreso social ya no se cumple" y "eso alimenta la ira, tanto mayor cuando existe un sentimiento de traición con respecto" a la izquierda en el poder.

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