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Miembros de fuerzas leales al gobierno de unidad de Libia respaldado por la ONU conversan de pie junto a un símbolo del grupo Estado islámico (EI)en el centro de la ciudad de Sirte, en el avance para desalojar a los yihadistas, el 10 de junio de 2016.

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Al menos 34 miembros de las fuerzas progubernamentales libias murieron y unos cien resultaron heridos el martes en combates con el grupo Estado Islámico (EI) en Sirte, 450 km al este de Trípoli.

"Hay 34 muertos y 100 heridos" en los combates en la ciudad, precisaron fuentes médicas, al dar parte de una de las jornadas más sangrientas desde el inicio de la ofensiva en mayo para reconquistar ese bastión yihadista.

Por otra parte, al menos 29 personas murieron y decenas resultaron heridas en Garabulli, 70 km al este de Trípoli, al estallar un arsenal en medio de enfrentamientos entre milicianos y habitantes.

El país está sumido en el caos, pese a la instalación a fines de marzo en Trípoli de un gobierno de unidad nacional (GNA) reconocido por la comunidad internacional.

El avance del GNA sobre Sirte pretende asestar un golpe letal al EI, que enfrenta también en los territorios bajo su control en Siria e Irak una ofensiva de fuerzas locales apoyadas por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Pero el EI defiende con uñas y dientes su bastión, del que se apoderó en junio del año pasado.

Las fuerzas del GNA habían dado parte el martes de "feroces combates" en la región de Sirte y asegurado que mataron a "decenas de yihadistas".

También indicaron que sus servicios de inteligencia habían repelido numerosos contraataques y que preparaban "la batalla decisiva" para retomar Sirte.

En un comunicado, refirieron que su artillería machacaba la ciudad y que la aviación leal realizaba misiones diarias de bombardeos y de reconocimiento.

Según el GNA, los yihadistas se atrincheraron en edificios de la ciudad y desplegaron francotiradores e instalaron dispositivos explosivos para frenar el avance enemigo.

El EI llevó a cabo en los últimos días una serie de atentados suicidas con coches bomba, para detener el avance del GNA hacia su baluarte situado a orillas del Mediterráneo.

Unos 200 miembros de las fuerzas leales murieron y centenas resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva, en tanto que se ignora el balance de bajas sufridas por los yihadistas.

- Explosión en el arsenal -

La confusión reinante en Libia desde el derrocamiento del dictador Muamar Gadafi en 2011 facilitó la instalación del EI.

El país está dominado por milicias que se negaron a deponer las armas después de la sublevación y que desde entonces se disputan el control de territorios y de los pozos de petróleo.

En Garabulli, los habitantes atacaron un arsenal que pertenecía a milicias de Misrata.

"Una gran explosión" se produjo en el lugar, indicó a la AFP un miembro de las fuerzas de seguridad libias. "Las causas exactas se desconocen, pero es probable que la milicia a la que pertenecía el arsenal pusiera un explosivo antes de partir", añadió el agente, que pidió el anonimato.

Una fuente médica indicó que al menos 29 personas murieron y decenas resultaron heridas, pero que el balance puede agravarse porque en el lugar de la explosión había cuerpos despedazados.

El agente de seguridad dijo que la toma del arsenal fue precedida por enfrentamientos entre habitantes armados y milicianos de Misrata que habían saqueado una tienda de alimentación en Garaboulli.

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