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Un hombre cubierto por una bandera con el nombre de Dilma Rousseff toma una foto a la policía, en protesta contra de la destitución de la presidenta, el 11 de mayo de 2016 frente al Congreso Nacional en Brasilia

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La presidenta brasileña Dilma Rousseff vivía este miércoles sus últimas horas de mandato, cuando ya transcurrió buena parte de los maratónicos debates en el Senado para decidir si la mandataria será sometida a un juicio político.

Tras meses de crisis política que tienen en vilo al gigante sudamericano, el plenario de la Cámara Alta decide si la presidenta debe ser juzgada por un "crimen de responsabilidad" al utilizar préstamos de bancos estatales para tapar agujeros del presupuesto durante su campaña a la reelección.

Hacia la 02H30 GMT del jueves, 30 senadores expresaron su apoyo al impeachment por nueve en contra. Cifra que se acerca a la mayoría simple de senadores presentes, de un pleno de 81, necesaria para apartar a la presidenta del poder durante hasta 180 días, mientras dura el proceso.

La votación se iniciará cuando todos hayan tenido la palabra, previsiblemente muy entrada la madrugada del jueves.

Una vez suspendida, Rousseff, la exguerrillera izquierdista de 68 años que en 2011 asumió como la primera presidenta de Brasil, será reemplazada de manera automática por su vicepresidente Michel Temer, de 75 años, su exaliado del partido de centroderecha PMDB devenido enemigo.

- Mensaje a la nación -

Cada vez más aislada, Rousseff retiraba libros y otros objetos personales de su despacho en la Presidencia, donde el clima "es de velorio", dijo a la AFP una fuente de Planalto que pidió no ser identificada.

La mandataria emitirá un mensaje a la nación este jueves a las 10H00 locales (13H00 GMT), según informó su equipo a la AFP.

Otra funcionaria de la Presidencia describió el clima como "muy triste". "Muchos de nosotros estamos buscando nuevos empleos. No queremos trabajar para el vicepresidente", dijo esta mujer que trabajó en el gabinete de Rousseff durante tres años.

Durante el juicio político, la mandataria permanecerá en la residencia oficial, el Palacio da Alvorada, posiblemente recibiendo la mitad de su salario.

La Plaza de los Tres Poderes, el corazón del gobierno brasileño usualmente repleta de transeúntes y tráfico, fue cerrada al público y está desierta.

"Para mí es un golpe asestado por políticos que quieren el poder a toda costa", dijo Alfredo Vieira Resende, un campesino de 59 años que pasaba cerca.

Junto al Congreso, una gran empalizada de metal fue montada para dividir a manifestantes a favor y en contra del impeachment. En la tarde, la policía intervino con gases pimienta para dispersar a un grupo de manifestantes a favor del gobierno, según constató un periodista de la AFP.

En Sao Paulo, pocos centenares de manifestantes a favor y en contra del impeachment se dividían de forma pacífica en dos trechos de la céntrica Avenida Paulista.

- Proceso "traumático" -

Rousseff fue reelegida en octubre de 2014 por cuatro años, pero su elevada popularidad, impulsada por programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, se ha hundido al 10% en medio de una recesión económica que se anticipa como la peor en décadas.

Su desgaste fue agravado por el megafraude descubierto hace dos años en la estatal Petrobras, que tiene en la mira a decenas de políticos de su PT y a aliados, así como a poderosos empresarios.

La mandataria no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción. Pero tanto aliados como rivales, muchos de ellos legisladores en funciones que se disponen a votar por su impeachment, son investigados o acusados en este inmenso escándalo que robó a Petrobras más de 2.000 millones de dólares.

Si Rousseff es finalmente declarada culpable al cabo de un juicio que puede durar hasta seis meses, Temer quedará al frente del país hasta 2018.

El vicepresidente cuenta con el apoyo de los mercados, pero su popularidad es ínfima: solo un 2% de los brasileños votaría por él en elecciones presidenciales.

"Temer tendrá desafíos grandes, no es una tarea fácil. No tendrá la legitimidad de las urnas pero tendrá que buscarla en la Constitución (...) No puede errar", sostuvo el senador opositor Aecio Neves, del partido PSDB, que perdió el balotaje contra Rousseff en 2014 por apenas 3 puntos.

La crisis política alcanza su auge a menos de tres meses de los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro, y en medio de una epidemia de zika, un virus transmitido por mosquitos que provoca microcefalia en bebés, y cientos de miles de casos de dengue, chicunguña y el virus H1N1.

- "Golpe moderno" -

Rousseff acusa a Temer de orquestar un "golpe moderno" en su contra y aduce que gobernantes de la oposición que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales de las que se le acusa.

"Voy a luchar (contra la destitución) con todas mis fuerzas, usando todos los medios disponibles", prometió el martes esta exguerrillera, torturada y encarcelada durante la dictadura militar (1964-1985).

Seis presidentes han gobernado Brasil desde el regreso de la democracia en 1985, y Rousseff puede convertirse en la segunda en ser destituida. El expresidente Fernando Collor de Mello (1990-92) renunció justo antes de que el Senado votase su destitución, y paradójicamente, hoy es uno de los senadores que se dispone a votar el impeachment de Rousseff.

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