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El aspirante republicano Donald Trump, en un acto en Burlingame, California, el 29 de abril de 2016

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El suspenso de la nominación republicana a la Casa Blanca se concentra esta semana en el estado de Indiana, cuya primaria este martes podría acercar un poco más a Donald Trump a la victoria.

El millonario neoyorquino y su principal rival, el senador Ted Cruz, recorrían el estado de los Grandes Lagos el lunes con el objetivo de sumar los 57 delegados republicanos en juego, el botín más grande antes de la primaria de California, el próximo 7 de junio.

Según un sondeo (NBC/Wall Street) publicado el domingo, el magnate tiene un 49% de la intención de voto frente al 34% de su rival.

"Tenemos que sacarlo mañana, gente", dijo Trump a la multitud en South Bend en la noche del lunes. "Si ganamos en Indiana, esto habrá acabado", afirmó durante el mitín. "Podremos concentrarnos entonces en Hillary (Clinton), la deshonesta. Por favor, concentrémonos en Hillary", añadió.

Indiana es tal vez la última opción de Cruz, que de ganar allí evitaría que Trump obtenga los 1.237 delegados que necesita para lograr la nominación. Según un recuento de la cadena CNN, el millonario cuenta con 1.002.

Una victoria de Trump acrecentaría su ventaja matemática, pero sería sobre todo un golpe simbólico a su rival, el único otro candidato republicano que hizo campaña en este estado.

Pero Cruz no se rinde: "Mientras haya posibilidades, competiré hasta el final", dijo.

Partidarios de Trump exhortaron a Cruz en Marion a que abandone la campaña.

"Usted es el problema", le dijo un hombre que portaba un cartel de Trump. "¡Indiana no lo quiere!".

Otro le preguntó: "¿Es usted canadiense?", refiriéndose a que Cruz nació en Calgary, aunque luego renunció a la ciudadanía canadiense, lo que no impide que Trump aluda a ello con frecuencia.

Y es que si Cruz logra ganar en Indiana, prolongaría el suspenso hasta junio y llegaría a las primarias de California, un estado que, como Indiana, otorga la totalidad de sus delegados al vencedor, y en el que cuenta con mejor organización política.

Trump, por su parte, espera obtener el número de delegados para la nominación antes de la convención republicana de Cleveland, en julio, cuando se proclamará al candidato del partido.

- Sanders tampoco tira la toalla -

Por el lado demócrata, Hillary Clinton tiene un panorama aún más favorable. Tal es su ventaja, que la ex secretaria de Estado puede permitirse perder en las próximas compulsas. En Indiana, supera ligeramente a Bernie Sanders en los sondeos.

Con 2.176 delegados ya en su cuenta, a Clinton le bastará un 20% de los aproximadamente mil restantes para sellar su candidatura, que requiere de 2.383.

Como la repartición de cada estado es proporcional, la precandidata demócrata sumará incluso allí donde Sanders gane.

Ahora bien, Sanders no se rinde y promete llegar a una convención demócrata "disputada", el próximo mes de julio en Filadelfia.

El senador de Vermont tiene opciones matemáticas para aspirar a ello, aun si en general, la nominación a la Casa Blanca se hace por aclamación, como ocurrió en 2008 con Barack Obama.

"¡Tengo la impresión de que ustedes no se dejarán intimidar por el establishment!", exhortó el veterano senador a sus simpatizantes el lunes.

Sanders busca convencer también a los llamados superdelegados para que voten por él. Se trata de los gobernadores demócratas, los elegidos en el Congreso y los responsables del partido, que pueden votar por cualquier candidato.

Pero de alrededor de 700 superdelegados, al menos 500 se comprometieron ya con Clinton, un apoyo que el senador de Vermont cuestiona afirmando, sondeos en mano, que él vencería a Trump más fácilmente.

Sin embargo, es la ex primera dama la que parece ya concentrada en el probable duelo con el magnate republicano.

"No podemos dejar el legado de Obama en manos de Trump", afirmó el domingo Clinton en Detroit, en un acto de la NAACP, la histórica asociación de lucha por los derechos de los afroamericanos.

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