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Rodrigo Duterte (c) firma el juramento para tomar posesión de la presidencia de Filipinas, acompañado por su familia, el 30 de junio de 2016 en el Palacio de Malacanang de Manila

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El polémico abogado Rodrigo Duterte anunció este jueves al ser investido nuevo presidente de Filipinas que su mandato sería un "viaje movido", tras una campaña electoral en la que prometió matar a miles de criminales.

Rompiendo con la tradición, este abogado de 71 años, hasta ahora alcalde de la gran ciudad meridional de Davao, juró su cargo dentro del palacio presidencial de Malacanang y no delante la muchedumbre en el exterior, como habían hecho sus predecesores.

Duterte sucede al muy educado Benigno Aquino, tras haber conseguido una clara victoria en las elecciones del 9 de mayo.

En una breve alocución, el ahora presidente, célebre por la franqueza de sus mensajes y sus críticas a las élites, anunció que su presidencia no sería nada tranquila.

"El viaje será movido, pero vengan conmigo", dijo en un discurso centrado en uno de sus temas favoritos, la necesidad de restablecer el orden en una sociedad a la deriva.

"Los problemas que golpean nuestro país y que se deben resolver de forma urgente son la corrupción, a todos los niveles de la administración, la criminalidad en las calles, el tráfico de drogas generalizado en todas las capas de la sociedad filipina y la falta de orden público", enumeró.

El nuevo presidente, que se forjó una reputación de "duro" en sus años de alcalde de Davao, afirmó que estos problemas generan la falta de confianza de los filipinos ante sus políticos.

- Implacable contra el crimen -

"Ningún líder, por muy fuerte que sea, no puede conseguir algo de importancia nacional sin el apoyo y la cooperación del pueblo que ha sido llamado a liderar", dijo Duterte tras el juramento.

Su polémico programa electoral incluye restablecer la pena de muerte, abolida en 2006, permitir que las fuerzas de seguridad puedan disparar para matar a criminales o pagar primas a los policías que traigan cadáveres de narcotraficantes.

También quiere alentar a los filipinos a que maten o arresten a sospechosos por su cuenta. Durante su campaña afirmó que los cadáveres de 100.000 criminales irían a nutrir los peces de la bahía de Manila.

Duterte está acusado de haber puesto en marcha en Davao "escuadrones de la muerte" que presuntamente mataron a más de mil personas.

Tanto en Filipinas como en el extranjero, las asociaciones de defensa de los derechos humanos han denunciado sus proyectos porque temen que se cometan asesinatos extrajudiciales como los de Davao pero a escala nacional.

Duterte, conocido también por su lenguaje soez, llegó a tildar al papa de "hijo de puta" porque su visita a Manila provocó grandes atascos. También prometió establecer un toque de queda para los menores y prohibir la venta de alcohol después de medianoche.

A finales de abril, antes de ser elegido, Duterte amenazó con romper las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Australia, que criticaron una broma de mal gusto que hizo tras la violación y el asesinato de una misionera australiana.

Duterte se ha comprometido no obstante a permanecer durante su presidencia dentro del marco de la ley. "Como abogado, y exfiscal, conozco los límites del poder y de la autoridad del presidente", afirmó.

El anterior presidente, Benigno Aquino, fue criticado por Duterte por no haber reducido la desigualad en este país de 100 millones de habitantes, de los cuales un 25% vive en situación de pobreza.

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