Eaton, un pueblo pro-Trump que quiere un mandatario más presidencial


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Vacas pastando en un prado de la localidad rural estadounidense de Eaton, en Colorado (noreste), el 10 de febrero de 2017

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"Espero que Trump se calme", dice un vecino de un pueblo de Colorado, que votó de forma masiva por el candidato republicano en las elecciones presidenciales del pasado noviembre en EEUU. Los habitantes lo siguen apoyando, pero su estilo causa cierta preocupación.

A una hora y media de ruta de Denver, Eaton, con 5.000 habitantes, es una de las ciudades más seguras de este estado del oeste de EEUU. Aquí, más de 71% de los habitantes votaron por Donald Trump.

Los habitantes de esta comuna rural, rodeada de granjas de criadero, apreciaron el estilo sin rodeos del magnate republicano, que prometía devolver empleos al país y "drenar el pantano" político de Washington.

Tras casi un mes en el poder, el estilo del millonario populista genera preocupación. "Espero que Trump se calme", dice Gene Smallwood, de 80 años, peluquero en Eaton desde 1968, quien admite sentirse un poco confundido con los ataques repetidos del presidente.

Al igual que buen número de habitantes del EEUU rural, que propulsó a Donald Trump a la Casa Blanca, a Smallwood le gustaría sobre todo ver al presidente honrar sus promesas y traer empleos a la región.

El peluquero está, en cambio, menos interesado en el decreto antiinmigración orientado a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y actualmente bloqueado por la justicia.

- Repensar su estilo -

Para el alcalde, Kevin Ross, dueño de una empresa de seguros, Trump maneja el país como a una empresa y tiene que repensar su estilo de gestión, demasiado agresivo.

"Se mueve a un ritmo desenfrenado, al cual Washington no está acostumbrado", subraya. "Cuando decido algo en mi empresa, puedo hacer un cambio en el mismo día. Trump tiene que aprender a usar los canales normales. No es un rey, es un presidente".

John Rohn, dueño de una tienda de alimentos en el centro de la ciudad y cuyos abuelos llegaron de Rusia "por el buen camino", no entiende el escándalo en torno al decreto antiinmigración.

"Todo el mundo se olvida de que sólo es una prohibición temporal, y no permanente", precisa el comerciante, de 65 años. Rohn votó por Trump para "ver el cambio", porque "no es un político".

"Quiero darle seis meses. Todo el mundo está enojado con él por ahora, pero la gente tiene que darle una oportunidad a su equipo. No voté por Obama y, sin embargo, no me estaba manifestando en la calle cuando ganó", agrega.

- "Mantener sus promesas" -

Rohn acepta que el nuevo presidente debería quizá resistir a la tentación de decir todo lo que se le pasa por la cabeza.

"Me gustaría que pare de tuitear, le genera más problemas que otra cosa", dice en referencia a las varias declaraciones del magnate inmobiliario en la red social.

"Todo lo que sale de su boca aparece en los medios. Dice las cosas como son, pero eso es algo que también aprecio", estima. Rohn está dividido sobre la elección de secretarios que hizo Trump. Pero insiste en el hecho de que no son políticos.

Una de las más polémicas fue la secretaria de Educación, Betsy DeVos, confirmada por muy poco por el Senado después de declaraciones desastrosas. Consagró su reciente carrera a la privatización de la educación.

"Estoy totalmente a favor de las escuelas privadas, pero, cuando empiezas a decir: 'Pueden tomar su dinero e ir a la escuela que elijan'", eso puede empujar a los padres mal informados a hacer malas elecciones, lamenta Laura Ehrlich, una secretaria de 55 años.

Pese a ello, está convencida de que Trump logrará grandes cosas si consigue rodearse bien. "La gente mira los resultados", advierte Arland Ball, un profesor de dibujo jubilado de 57 años.

"A Trump le conviene mantener sus promesas, y al Congreso también. Si no, ellos mismos estarán en busca de un empleo después de las próximas elecciones".

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