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El líder del británico Partido Laborista Jeremy Corbyn el 25 de junio de 2016 en Londres

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El líder laborista británico, Jeremy Corbyn, podría ser la próxima víctima del Brexit si se concretan los llamamientos para que dimita por no haber hecho lo suficiente para pararlo, particularmente en zonas históricamente laboristas.

Corbyn afronta el lunes una moción de censura presentada por varios diputados, y este sábado fue abucheado en el desfile del orgullo gay de Londres, una cita sobre la que pesaba la victoria de la salida del Reino Unido de la UE en el referéndum del jueves.

"¡Es tu culpa, Jeremy! ¡¿Cuándo dimites?!", le gritó un activista, a lo que Corbyn respondió: "Hice todo lo que pude".

Antes participó en una conferencia en la que le preguntaron si se presentaría de nuevo al cargo. "Estoy aquí", se limitó a responder el político de 67 años, dando a entender que no se va.

- 'No es suficientemente bueno' -

Uno de los reproches que Corbyn sufre a menudo es que carece de carisma para ganar unas elecciones.

"Necesitamos a alguien que la gente vea como alternativa al primer ministro", dijo el exministro Frank Field. Peter Mandelson, antiguo comisario europeo, fue más allá. "Jeremy no es lo suficientemente bueno", aseguró.

Para prosperar, la moción de censura necesita el apoyo del 20% de los 229 diputados. Luego sería sometida a los afiliados del partido, que lo eligieron por una abrumadora mayoría en setiembre.

"El referéndum se ganó en las Midlands y en el norte, y fue el viejo voto laborista el que se acercó a nosotros", sentenció Nigel Farage, uno de los líderes del Brexit, unas palabras particularmente acusadoras para Corbyn.

Más de un tercio (37%) de los votantes laboristas ignoraron a la dirección del partido y apoyaron la salida de la UE, contrarrestando el fuerte apoyo a la opción contraria cosechado en Londres y Escocia.

- Sin respuesta a la inmigración -

Este político de la vieja izquierda laborista, que votó contra la UE en el referéndum de 1975, no consiguió convencer de que su conversión al bloque europeo era sincera, y se le vio poco en la campaña, negándose por ejemplo a aparecer junto al primer ministro David Cameron en ningún acto.

"Hasta ahora nuestros votantes no han oído suficientemente que estamos a favor de la UE", llegó a decir Ed Miliband, el antecesor de Corbyn, cuando se llevaba más de un mes de campaña.

Andy Burnham, otro relevante diputado laborista, avisó de que su partido estuvo "demasiado en Hampstead [una zona rica] y poco en Hull [obrera]".

Tras los resultados, subió el volumen de los reproches, tanto de los laboristas pro-UE como de los pro-Brexit.

Y, como en las dos últimas elecciones legislativas, perdidas por los laboristas, reapareció la inquietud de que el partido no tiene respuestas para la inquietud que la inmigración genera en parte de sus votantes.

El diputado John Mann, que se pasó a la campaña anti-UE en las últimas semanas de campaña, lamentó que el laborismo haya perdido el contacto con sus bases.

"El laborismo se ha equivocado al perder el contacto con sus electores, llevo diciéndolo 10 años en relación a temas como la inmigración y la libre circulación".

"¿Qué ofrecemos a los trabajadores? ¿Qué les ofrece el país? Contratos precarios, trabajos de agencia de empleo, inseguridad... Y la gente está hartísima, ya no puede más. Por eso los votantes laboristas, en mi circunscripción y otras, han votado en su mayoría por irse de la UE", sentenció.

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